Iglesia en Panamá celebró con gratitud el primer aniversario del pontificado del Papa León XIV

La Iglesia que peregrina en Panamá este viernes 8 de mayo, en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, la Eucaristía en acción de gracias por el primer aniversario de la elección de Su Santidad el Papa león XIV, Sucesor de Pedro Nº 267. Eucaristía que fue presidida por monseñor Dagoberto Campos Salas, nuncio Apostólico de Su Santidad en Panamá.
Al inicio de la Santa Misa, monseñor Dagoberto Campos Salas, expresó que “este altar, en medio de la comunidad eclesial, se convierte en un signo vivo de victoria pascual. Hoy, con gratitud orante, conmemoramos el primer aniversario de elección del Papa León XIV; damos gracias a Dios y pedimos al Espíritu Santo, confirme su ministerio, para que la Iglesia universal sea cada vez más fiel a Cristo y unida a la caridad”.
La celebración fue concelebrada por monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., arzobispo de Panamá el cardenal José Luis Lacunza Maestrojuán, obispo emérito de la Diócesis de David; monseñor Edgardo Cedeño, obispo de Penonomé y monseñor Luis Enrique Saldaña Guerra, obispo de David. También acompañaron el vicario general P. Carlos Mejía, vicario de Pastoral P. Efraín De León; vicarios Episcopales de las Zonas territoriales de la Arquidiócesis; rector del Seminario Mayor San José; clero de la Arquidiócesis, representantes de colegios católicos y el santo pueblo de Dios.
Durante la homilía, monseñor Ulloa Mendieta, manifestó que la Iglesia en Panamá reafirma con firmeza su adhesión, comunión y cercanía filiar al Sucesor de Pedro. Recordó que, a lo largo de la historia cada Vicario de Cristo ha sabido responder a los desafíos de su tiempo y las circunstancias vividas por la humanidad como lo hicieron San Juan Pablo II, frente a los cambios del mundo contemporáneo; Benedicto XVI, iluminando desde la fe y la razón; el Papa Francisco, sus llamados a una Iglesia en salida, cercana a los pobres y misericordiosa.
“Desde Panamá seguimos unidos al Santo Padre en oración, en la fe y la comunión eclesial. Nuestra presencia en esta Catedral Basílica, es signo de esta realidad, especialmente porque hemos visto en el Papa León XIV a un pastor cercano, firme y profundamente humano, que ha colocado en el centro la paz, la dignidad humana y el diálogo entre los pueblos”, destacó monseñor Ulloa.
Animó a los fieles a continuar orando por el Santo Padre, para que el Señor le conceda fortaleza, sabiduría y alegría en su misión, y para que pueda seguir llevando al mundo mensajes de esperanza y paz.
Refiriéndose al Evangelio proclamado en este viernes, el arzobispo señaló que este pasaje ayuda a comprender la diferencia entre Pedro y el Papa, recordando que Jesús deja claro que el fundamento de la Iglesia no está en la perfección humana, sino el amor. Explicó que Cristo elige a Pedro a pesar de su fragilidad, precisamente porque ama profundamente al Señor y está dispuesto a servir a la Iglesia. Del mismo modo, el Sucesor de Pedro tiene la misión de confirmar en la fe a sus hermanos y mantener unida a la Iglesia en torno a Cristo.
Monseñor Ulloa destacó que, desde el inicio de su ministerio petrino, el Papa León XIV ha insistido en la necesidad de que la humanidad vuelva a reencontrarse, a escucharse, volver a descubrir ese valor de la fraternidad. Durante este primer año de pontificado, ha recorrido diversas regiones del mundo llevando su mensaje de reconciliación y esperanza, especialmente en países golpeados por la pobreza y los conflictos el Santo Padre alzo su voz en defensa de la dignidad humana, los migrantes, trabajadores y de los olvidados.
“El Santo Padre ha insistido por una Iglesia cercan a las periferias, que no puede cerrarse en sí misma mientras el mundo sufre. También ha hablado con fuerza sobre la necesidad de custodiar la dignidad humana en medio de la cultura digital. Es un hombre llamado a sostener la fe en medio de guerras, crisis, polarizaciones y desafíos sociales; por ello, necesita de nuestras oraciones. Detrás de cada diálogo, mensaje y encuentro, existe un pastor tratando de mantener unida la barca de la Iglesia en medio de las tormentas de los pueblos”, subrayó el arzobispo.
Dirigiéndose a los jóvenes de los diversos colegios católicos, monseñor Ulloa expresó “su presencia en esta Eucaristía nos llena de esperanza. En un mundo donde tantas cosas cambian constantemente, el Papa les recuerda ustedes no nacieron para vivir superficialmente, ni para conformarse con una vida vacía, ni para caminar solos; Cristo los ama, cree en ustedes y la Iglesia los necesita”.
El prelado destacó que el Santo Padre dirige constantemente su mirada a hacia la juventud porque reconoce que los jóvenes no solo son el futuro de la Iglesia, sino la esperanza de la Iglesia. “Ustedes son el presente de Dios actuando en el mundo, gracias por estar en esta Eucaristía; vuestra presencia es un signo hermoso de esperanza, porque mientras existan jóvenes buscando a Cristo la Iglesia seguirá viva, soñando y anunciando el Evangelio. No tengan miedo de amar a Cristo, de vivir su fe y de caminar con la Iglesia”, enfatizó.
Al concluir, monseñor Ulloa expresó su agradecimiento al nuncio Apostólico de Su Santidad en Panamá, monseñor Dagoberto Campos Salas, por su cercanía y servicio pastoral. “Gracias por su fraternidad y caminar con esta Iglesia, ayudándonos siempre a fortalecer la comunión con el Sucesor de Pedro. Panamá le ha manifestado su cariño, gratitud y, sobre todo, su oración todo este tiempo compartido en nuestro país. Usted deja huellas de humildad, sencillez y espíritu eclesial”.
Se cumple un año, la Iglesia vivió un momento histórico, desde la Plaza de San Pedro al ver esa fumata blanca, escuchaba una vez más las palabras: Habemus Papam. La elección del entonces cardenal estadounidense y agustino Robert Prevost, como Papa León XIV número 267 para la Iglesia universal — durante el Cónclave celebrado el 8 de mayo de 2025 en la Ciudad del Vaticano— estuvo marcada por un signo particular de cercanía hacia Panamá, al dirigir un saludo especial a esta pequeña y noble nación durante su primera aparición desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.
Panamá, 8 de mayo de 2026.
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