Mensaje al inicio del año escolar del Arzobispo de Panamá

Lunes 2 de marzo de 2026
Estudiante en el centro, familia aliada y
comunidad educativa en misión compartida
Queridos estudiantes,
queridas familias,
estimados docentes y miembros de nuestras comunidades educativas:
Con el inicio del año escolar, Panamá vuelve a soñar. Soñamos con aulas llenas de esperanza, con niños y jóvenes que descubren su talento, con familias que acompañan y con educadores que siembran futuro. Cada comienzo de clases es más que un calendario que avanza; es una oportunidad concreta para transformar vidas.
A las autoridades educativas les reitero que la educación no es solo una política pública, sino una inversión moral en el país. Inspirados en el Pacto Educativo Global promovido por el Papa Francisco, estamos llamados a colocar a la persona en el centro. Eso significa garantizar una educación sin exclusión, sin discriminación, donde cada estudiante —sin importar su origen social, cultural o económico— tenga acceso real a oportunidades de crecimiento.
A los docentes, gracias por su vocación. Educar no es simplemente transmitir conocimientos; es formar corazones inteligentes, capaces de pensar críticamente y actuar con responsabilidad. En un mundo marcado por el individualismo, ustedes están llamados a educar para la fraternidad, para el diálogo y para el respeto.
A las familias, primeras educadoras, les animo a fortalecer la alianza con la escuela. Cuando hogar y centro educativo caminan juntos, el estudiante se siente sostenido. La educación integral no se limita al aula; se construye también en la mesa familiar, en el ejemplo diario y en el acompañamiento cercano.
A los estudiantes, protagonistas de este tiempo, les digo que no renuncien a sus sueños. La educación es el camino más seguro para construir un proyecto de vida con dignidad. No se trata solo de aprobar materias, sino de convertirse en ciudadanos con calidad humana, comprometidos con el bien común y con el cuidado de la casa común.
Este nuevo año escolar debe impulsarnos a renovar el compromiso con una educación que no descarte a nadie, que escuche a las nuevas generaciones y que forme líderes capaces de construir una sociedad más justa y humana. Panamá necesita profesionales competentes, pero sobre todo ciudadanos íntegros.
Que este inicio de clases sea una verdadera siembra de esperanza. El futuro del país se está escribiendo ahora, en cada salón de clases. Confiemos en que, trabajando juntos, podremos ofrecer a nuestros niños y jóvenes una educación que transforme sus vidas y fortalezca nuestra nación.
Con mi cercanía y bendición.
† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ
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