“Un pueblo que pierde el amor por su tierra pierde su identidad”, afirma el arzobispo Ulloa en fiesta de San Isidro en Capira

Capira celebró este 15 de mayo la fiesta patronal de San Isidro Labrador con una multitudinaria jornada de fe, tradición y gratitud hacia los hombres y mujeres del campo, en una celebración que reunió a cerca de 400 personas en los predios de la parroquia.
Desde tempranas horas de la mañana, estudiantes de distintos centros educativos de la comunidad participaron en una caminata alrededor del templo parroquial, en un ambiente marcado por la alegría, la oración y el reconocimiento al trabajo agrícola. Al finalizar el recorrido, los participantes fueron recibidos por el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, junto al párroco César De León, para luego recorrer la feria campesina y de salud organizada como parte de las festividades patronales.
Durante la Eucaristía, Mons. Ulloa hizo un fuerte llamado a valorar el trabajo de los campesinos y a recuperar el amor por la tierra y las raíces del pueblo panameño.
“Hoy el campo se convierte en altar de gratitud. Celebrar a San Isidro es celebrar el alma humilde y trabajadora de nuestros campesinos, hombres y mujeres que sostienen la vida de nuestro pueblo”, expresó el arzobispo de Panamá.
En su reflexión, destacó que detrás de cada plato de comida existe el esfuerzo silencioso de miles de agricultores que trabajan bajo el sol, enfrentando dificultades para garantizar el alimento de las familias panameñas.
“Nos hemos acostumbrado a consumir, pero no siempre a agradecer. Hemos olvidado valorar a quienes trabajan la tierra”, señaló Mons. Ulloa, advirtiendo que un pueblo que pierde el amor por su tierra comienza también a perder su memoria, su identidad y sus valores.
El arzobispo de Panamá subrayó además que San Isidro Labrador representa la santidad vivida en las cosas sencillas y cotidianas, recordando que el trabajo honrado, la perseverancia y el esfuerzo diario también son caminos auténticos hacia Dios.
“San Isidro no fue un hombre famoso ni poderoso. Fue un hombre sencillo que encontró la santidad amando y trabajando cada día”, manifestó.
Mons. Ulloa dirigió un mensaje especial a los jóvenes presentes, animándolos a valorar el campo y el trabajo agrícola como parte esencial de la transformación y el futuro del país.
“Ustedes son el presente y el futuro de Panamá. El reconocimiento al valor de nuestros agricultores también depende de ustedes”, expresó ante niños y jóvenes que participaron activamente en la celebración.
En otro momento de la homilía, el arzobispo Ulloa destacó la dignidad de las mujeres campesinas, reconociendo el sacrificio silencioso de tantas madres y trabajadoras rurales que sostienen hogares y comunidades enteras.
“Mujeres fuertes, valientes y silenciosas que trabajan la tierra, cuidan a sus hijos y siguen adelante aun en medio del cansancio. Ustedes también son rostro vivo de San Isidro Labrador”, afirmó.
La celebración concluyó con un llamado a fortalecer la solidaridad comunitaria y a recuperar la capacidad de reconocerse como hermanos, frente a una sociedad marcada por el individualismo y la desconexión humana.
“Vivimos cerca unos de otros, pero muchas veces lejos del corazón. Panamá necesita recuperar el sentido de comunidad, de apoyo mutuo y de amor por nuestras raíces”, concluyó Mons. Ulloa.
Panamá, 15 de mayo de 2026.





