En la comunidad de Juan Díaz la Virgen del Carmen inspira una fe que se hace servicio

En la comunidad de Juan Díaz la Virgen del Carmen inspira una fe que se hace servicio

La comunidad parroquial de Juan Díaz celebró con profunda alegría y fervor la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen, de su santa patrona, con la Eucaristía presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., quién destacó que la auténtica devoción mariana siempre conduce al encuentro con Cristo y se manifiesta en el servicio concreto a los más necesitados.

Al iniciar su homilía, el arzobispo afirmó que la historia del corregimiento de Juan Díaz no puede comprenderse sin la presencia de la Virgen del Carmen, cuya protección ha acompañado el caminar de esta comunidad por generaciones. “Lo que distingue a esta comunidad es que quien ama verdaderamente a María termina pareciéndose a Ella. Me llena de alegría comprobar que esta parroquia ha sabido traducir su amor a la Virgen en obras concretas de misericordia”.

En este contexto, destacó las diversas obras de misericordia que nacen del espíritu evangelizador de la parroquia, como la Casa Hogar El Buen Samaritano, que acoge con amor y dignidad a personas con VIH/Sida, ofreciéndoles un hogar donde nadie es juzgado no rechazado y donde el Evangelio se hace vida mediante el cuidado. Como la labor del Comedor Santa María del Camino, que diariamente sirve más de dos mil platos de comida caliente a personas vulnerables; y anunció que con alegría la próxima apertura de La Casa de Día, un espacio destinado al acompañamiento de adultos mayores y personas que requieran apoyo integral.

“Estas obras hablan por sí solas. Son el rostro visible de una comunidad que ha comprendido que la verdadera devoción mariana siempre desemboca en el servicio al hermano más necesitado”, subrayó.

En referencia a la festividad de cada 16 de julio, el arzobispo explicó que esta celebración posee un significado muy especial para esta comunidad de Juan Díaz, no solo por tratarse de su patrona, sino también porque en esta fecha números hombres y mujeres vinculados al trabajo marítimo regresan para encomendarse a la Virgen. “Muchos trabajadores del mar no pueden participar regularmente durante el año en la vida parroquial debido a sus labores, pero este día siente la necesidad de volver a la casa de la Buena Madre para darle gracias por los favores recibidos. Es un gesto de fe que debemos valorar y custodiar”, manifestó.

Agregó que cada peregrino llega con una historia distinta: algunos cargan el peso de la enfermedad, otros presentan preocupaciones familiares o dificultades económicas; muchos llevan una vela, flores o un escapulario como signo de gratitud, pero todos acuden con la misma certeza de que una madre nunca cierra la puerta a sus hijos. «Esa es precisamente la grandeza de María. Ella nos recibe tal como somos y siempre nos conduce hacia Jesucristo, fuente de toda esperanza», afirmó.

Dirigiéndose de manera especial a los pescadores, marineros y tripulantes que se encontraban trabajando en alta mar y seguían la celebración desde la distancia, el arzobispo les expresó un mensaje de cercanía espiritual. «Ustedes, hombres y mujeres que hoy navegan lejos de sus hogares y llevan a la Virgen grabada en el corazón, sepan que hasta donde se encuentran llega también la bendición y la ternura de nuestra Madre», dijo.

Durante su reflexión, también les exhortó a vivir una devoción mariana auténtica, recordando que la Virgen no necesita únicamente manifestaciones externas de piedad, sino discípulos que imiten su vida. «La Virgen no necesita solo flores, por hermosas que sean. María necesita hijos que vivan como ella vivió. El mejor homenaje que podemos ofrecerle son familias reconciliadas, ancianos acompañados, enfermos visitados, niños protegidos, jóvenes que encuentren un camino de esperanza, personas vulnerables atendidas y comunidades donde nadie se sienta excluido», expresó.

Añadió que la sociedad necesita hombres y mujeres capaces de vencer el egoísmo, el individualismo, la indiferencia y la búsqueda desmedida del poder, para construir una cultura del encuentro y de la solidaridad.

Meditando el pasaje del Evangelio de San Juan (19, 25-27), recordó que la Virgen del Carmen invita a los cristianos a profundizar su relación con Dios. «No basta con decir que somos cristianos. Es necesario remar mar adentro en nuestro corazón y descubrir que la fe es un océano inmenso que nunca terminamos de explorar. María nos invita a dejar que el Evangelio transforme nuestras decisiones, nuestra manera de trabajar, servir, perdonar y amar», señaló.

El arzobispo explicó además el significado de uno de los títulos más antiguos de la Santísima Virgen: Estrella del Mar, una imagen nacida de la experiencia de los antiguos navegantes, quienes encontraban orientación en medio de la oscuridad.

«También nosotros atravesamos mares agitados: las enfermedades, las dificultades familiares, la incertidumbre económica, los matrimonios que enfrentan crisis, los jóvenes que buscan sentido para sus vidas y los adultos mayores que experimentan la soledad. En medio de todas esas tormentas, María continúa brillando como la estrella que orienta nuestro camino y nos conduce siempre a Cristo, el verdadero Sol que ilumina nuestra existencia», afirmó.

Finalmente, profundizó en el verdadero significado del santo escapulario del Carmen, invitando a vivirlo como un compromiso permanente de fe. «El escapulario no es un amuleto ni un objeto mágico que nos libra automáticamente de las dificultades. Es un signo de pertenencia y un compromiso de vida con la Virgen. Llevarlo significa decirle a María: quiero aprender de ti, vivir como tú y seguir a Jesús con la misma fidelidad con que tú lo seguiste. El mejor escapulario será siempre una vida coherente, donde el amor venza al egoísmo, el perdón derrote al resentimiento y la solidaridad supere la indiferencia», concluyó.

La solemne Eucaristía fue concelebrada por el párroco, P. Rafael Siu, junto al P. Van Quatem y el P. Alberto Narváez.

Como culminación de la festividad patronal, la imagen de Nuestra Señora del Carmen recorrerá, a partir de las 5:00 p.m., las principales calles de Juan Díaz en una multitudinaria procesión presidida por el párroco, P. Rafael Siu, acompañado por el P. Domingo Escobar, en una manifestación pública de fe que renovará la confianza del pueblo de Dios en la protección maternal de la Virgen del Carmen.

Panamá, 16 de julio de 2026.

 


Descargar nota: Misa del Carmen – Juan Díaz

 


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