Emotiva despedida de una gran sierva de Dios la Hna. María Inés González M.

Emotiva despedida de una gran sierva de Dios la Hna. María Inés González M.

La Arquidiócesis de Panamá, despidió este viernes 24 de abril, a la Hna. María Inés González Montoya, en una emotiva celebración presidida por el cardenal José Luis Lacunza Maestrojuán, O.S.A., obispo emérito de la Diócesis de David. Las exequias fueron concelebrada por Vicario General el P. Carlos Mejía y el Vicario de Pastoral, el P. Efraín De León.

Monseñor José Luis Lacunza, expresó su solidaridad y las condolencias a Ángela González hermana menor de la religiosa y a sus familiares presentes en las horas fúnebres de la Hna. Inés (q.e.p.d.), quien falleció el sábado 18 de abril.

Las cenizas de la Hna. Inés, fueron depositadas en el columbario de la cripta ubicada en la Iglesia San Francisco de Asís, en el Casco Antiguo, que marca el lugar de su descanso final.

Durante su homilía monseñor Lacunza, expresó “despedimos físicamente los restos de una mujer pequeña, sencilla, humilde, pero grande por su servicio por su capacidad de estar siempre disponible para todo lo que tuviera que ver con el bien del trabajo de esta Iglesia en Panamá”.

Recordó a los presentes, que muchos fueron testigos del ‘buen hacer y del bien estar de la religiosa, porque “fui testigo muy de cerca me tocó vivir junto a ella momentos alegres, de gran riqueza teológica, pastoral, así como en aquellos que fueron muy duros y difíciles en los que tuvo que acompañar a nuestro gran y siempre recordado pastor monseñor Marcos Gregorio McGrath”.

El purpurado destacó que, durante su servicio como obispo auxiliar de la Arquidiócesis en aquella época, tuvo la gracia de compartir durante ocho años esa gran experiencia junto a monseñor McGrath y la Hna. Inés, “donde experimenté muy de cerca todo ese amor vocacional, disponibilidad de ambos, para con esta Iglesia en Panamá. No era un amor teórico ni superficial, sino una verdadera pasión por un servicio continuo, constante y abnegado 24/7 los 365 días del año, un gran ejemplo que hoy estamos llamados a imitar”.

En este mismo sentido, subrayó que, como miembros de esta Iglesia que peregrina en Panamá, estamos llamados a mirar a las personas con los ojos misericordiosos de Dios, a fin de acoger a todos aquellos a quienes Él ya ha acogido desde el principio. “Muchos hombres, mujeres y jóvenes no encuentran hoy cabida en la Iglesia, no porque Dios no lo quiera, sino porque nosotros no les abrimos las puertas ni les ofrecemos oportunidades”, afirmó.

Recordó también qué monseñor McGrath fue un pastor que supo reconocer los dones y capacidades de hombres y mujeres, integrándolos en la construcción de la construcción de la Iglesia local. “La Hna. Inés fue una de esas personas que respondió con total generosidad. Sabía quién amaba, por qué lo hacía y por quién lo hacía. Cuando uno ama, no hay trabajo, sino entrega generosa”, señaló.

Al concluir, el cardenal Lacunza invitó a los fieles a conservar viva su memoria especialmente porque “la despedimos físicamente, pero no de nuestros corazones. Su vida seguirá siendo inspiración y estímulo para servir con entrega plena a esta Iglesia. Confiamos en que, así como se entregó generosamente en vida, ahora intercede por nosotros ante Dios”.

 


Testimonio y legado de la Hna. María Inés

El P. Juan Sandoval, párroco de la Parroquia Cristo Redentor y Vicario Territorial de la Zona Panamá Norte, recordó a la Hna. Inés como una figura clave en su proceso vocacional y en su vida sacerdotal porque “fue una presencia determinante desde antes de mi ingreso al Seminario Mayor Sn José. Siempre me acompañó, orientándome y recordándome la centralidad del Evangelio y el amor preferencial por los más pobres. Ella me expresaba, a este hay que meterle en su sangre, mente y corazón el Concilio Vaticano II”.

Igualmente, recordó con gratitud sus constantes enseñanzas, “nunca me dejo solo estuvo a mi lado marcándome las pautas; me insistía en vivir con autenticidad mi ministerio sacerdotal, guiando al pueblo a amar verdaderamente a Jesucristo. Su cercanía y sabiduría marcaron profundamente mi vida y mi servicio pastoral”.

Por su parte, Katy McGrath, sobrina de monseñor Marcos McGrath, expresó su profundo agradecimiento por la dedicación de la religiosa destacando “la Hna. Inés fue una mujer de Dios y una santa. Cuidó y acompañó a mi tío durante muchos años, y aun en medio de su enfermedad trabajó incansablemente en la creación del Museo Monseñor McGrath, preservando su memoria por más de dos décadas”.

Recordó también su constante invitación a la oración y a la confianza en la intercesión de los santos. “Siempre me animaba a confiar en Dios y a acudir con fe a la ayuda de los santos, enseñándome a vivir la esperanza cristiana”.

La Arquidiócesis de Panamá eleva sus oraciones por el eterno descanso de la Hna. María Inés González Montoya, agradeciendo a Dios por el testimonio fecundo de su vida consagrada y entrega con generosidad al servicio de la Iglesia.  La Hna. Inés fue secretaria del gran pastor, monseñor Marcos McGrath, durante 30 años y junto a monseñor le tocó vivir situaciones de crisis sociales muy duras y difíciles en las décadas del 60, 70, 80 y los inicios del 90.

 

Panamá, 24 de abril de 2026.

 

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La Arquidiócesis de Panamá creada el 9 de septiembre de 1513 es la Iglesia más antigua en tierra firme y madre de las Iglesias particulares existentes hasta ahora en la república de Panamá.