Arquidiócesis de Panamá agradece el testimonio de entrega y amor de la Hna. Rosily Sanjaya en sus 50 años de vida consagrada

La Arquidiócesis de Panamá celebro la Eucaristía en acción de gracias por el testimonio de entrega y amor de la Hna. Rosily Sanjaya en sus 50 años de vida consagrada a las Hermanas de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta. La Misa fue presidida por el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, OSA., este lunes 25 de mayo.
Acompañaron esta celebración el P. Juan Sandoval, vicario territorial de la Zona Pastoral Cristo Redentor; el P. Luis Núñez rector del Seminario Mayor San José (SMSJ); el P. Israel Ramos, vicerector del SMSJ; el P. Rodolfo Moreno; el P. Hermes Sánchez, el P. Jalmar Broce y el P. Marlo Verar.
En la Capilla del Hogar San José, monseñor José Ulloa Mendieta, durante su homilía destacó el profundo testimonio misericordioso de la religiosa, recordando que su primera misión fue en la India, donde comprendió que “la pobreza más grande no es solamente la falta de pan, sino también la ausencia de amor, dignidad y esperanza”. Subrayó que allí aprendió que el Evangelio no solo se anuncia con palabras, sino también “limpiando heridas, levantando a los caídos, escuchando en silencio y sosteniendo manos cansadas”.
Monseñor Ulloa expresó que la “hermana Sanjaya, esta Iglesia Arquidiocesana da gracias a Dios por usted, porque su vida se ha convertido en un Evangelio vivo. Ingresó a la congregación en 1973 siendo muy joven, y no fue una decisión cualquiera, porque entrar a las Misioneras de la Caridad es escoger un camino radical de amar a Cristo en los más pobres. Es abrazar una vida sencilla, austera, pero profundamente luminosa”.
Durante la celebración destacó el significado espiritual de sus primeros votos religiosos realizados en la ciudad de Calcuta en 1976. “Allí donde el dolor humano parecía tocar el cielo; allí donde Santa Teresa de Calcuta enseñó al mundo que cada persona abandonada tiene el rostro de Cristo, comenzó oficialmente esta aventura espiritual de amor y entrega”, recaló monseñor Ulloa.
También evocó el momento en que la hermana Rosily realizó sus votos perpetuos en Roma, en 1982, señalando que “los votos perpetuos no son simplemente una ceremonia, sino una verdadera alianza de amor con Dios, donde la persona entrega toda su existencia sin reservarse nada. Luego la religiosa fue enviada a España, donde sirvió durante tres años”.
En 1985, la hermana Rosily Sanjaya llegó a Centroamérica, dejando huellas de fe y servicio en México, Honduras, El Salvador, Guatemala, Panamá, Costa Rica y Nicaragua. El arzobispo manifestó “cuántos rostros habrá encontrado en este caminar, cuántas historias de dolor habrá escuchado y cuántos pobres habrán descubierto en usted la ternura de Dios”.
La hermana Rosily Sanjaya, originaria del Sur de la India, comentó con gratitud que “los cincuenta años han pasado muy rápido; parece que fue ayer, pero ha sido una vida hermosa entregada totalmente a Dios”.
Dirigió un mensaje a los jóvenes, exhortándoles a permanecer atentos a la voz del Señor, porque en el mundo existe mucho ruido. “Para poder oír su voz, primero hay que estar en gracia con Dios; de lo contrario, solo se escuchará el ruido de las fiestas y tantas distracciones que no conducen a nada”, recalcó, alentando a las nuevas generaciones a abrir su corazón al llamado de Dios.
Panamá, 25 de mayo de 2026.





