Corpus Christi: “Dios se quedó con nosotros”

En una profunda reflexión sobre el significado de la solemnidad del Corpus Christi, el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, recordó que la Eucaristía constituye el mayor signo del amor de Dios por la humanidad, al hacerse presente de manera real y permanente en medio de su pueblo.
Durante la homilía con motivo de esta importante celebración litúrgica, el Arzobispo Ulloa dirigió palabras especiales a los ancianos, enfermos, personas privadas de libertad y a todos aquellos que, por diversas circunstancias, no pudieron participar físicamente de la celebración eucarística, recordándoles que Cristo permanece cercano a ellos en medio de sus sufrimientos, fragilidades y esperanzas.
“Corpus Christi es la celebración de un Dios que no permanece distante ante nuestras luchas y sufrimientos; es la celebración de un Dios que quiso quedarse con nosotros, caminar con nosotros y convertirse en alimento para nuestras vidas”, expresó en el templo de la Parroquia San Antonio, en Ciudad Jardín, este domingo 7 de junio.
Monseñor Ulloa destacó que “hoy no celebramos solamente una doctrina o una verdad de nuestra fe. Hoy celebramos una presencia. Celebramos que Jesús está vivo y permanece en medio de nosotros en la Eucaristía”, afirmó.
El Arzobispo Ulloa explicó que el centro de la fe eucarística radica en las palabras de Jesús: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”, recordando que la Iglesia cree y proclama que en la Eucaristía está realmente presente Jesucristo con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
“La Eucaristía es la mayor audacia del amor de Cristo. Es el colofón de la Encarnación. Es la culminación de una vida enteramente entregada por nosotros. Siendo infinitamente rico, quiso regalarnos lo mejor que tenía: a sí mismo”, manifestó.
Durante su reflexión, destacó que la presencia eucarística de Cristo constituye una fuente permanente de fortaleza para quienes atraviesan momentos de enfermedad, soledad, sufrimiento o incertidumbre.
“Existe una realidad que nadie nos puede quitar: la presencia amorosa de Jesucristo. Él sigue estando con nosotros. Nos acompaña en la noche de la enfermedad, en la soledad de una habitación, en la nostalgia de los años vividos y en las alegrías y esperanzas de cada familia”, señaló.
Asimismo, recordó que la Eucaristía no puede reducirse a un símbolo o a un simple recuerdo, sino que constituye una presencia real destinada a ser adorada, contemplada, celebrada y llevada al mundo.
“La presencia de Cristo es real, aunque nuestras emociones cambien. Los santos comprendieron esta verdad y encontraron en el Sagrario fuerza para continuar adelante, consuelo en las pruebas y esperanza en medio de las dificultades”, afirmó.
Al concluir su reflexión, el Arzobispo de Panamá invitó a los fieles a renovar su amor a Jesucristo Eucaristía y a reconocer que el Corpus Christi es la fiesta de un Dios que permanece junto a su pueblo.
“Gracias porque te quedaste con nosotros. Gracias porque sigues caminando al lado de nuestros ancianos. Gracias porque acompañas a nuestros enfermos. Quédate con nosotros, Señor. Quédate con nuestra patria y con quienes han perdido la esperanza”, concluyó.
Panamá, 7 de junio de 2026.






