Congregación Pasionista fortalece su presbiterio con los nuevos religiosos Néstor Carrillo y René Cedeño

Congregación Pasionista fortalece su presbiterio con los nuevos religiosos Néstor Carrillo y René Cedeño

La Iglesia Arquidiocesana de Panamá vivió con profunda gratitud, este sábado 25 de julio, la Ordenación Sacerdotal de Néstor Noel Carrillo González y René Alexander Cedeño Sánchez, de la Congregación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Pasionistas), quienes en la fiesta de Santiago Apóstol, recibieron el Sacramento del Orden por la imposición de manos y la oración consagratoria de monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá.

En la Capilla Virgen de Guadalupe, en Burunga-Arraiján, el arzobispo Ulloa Mendieta, al dirigirse a los nuevos presbíteros Pasionistas Néstor y René les aconsejó “nunca ambicionen ser sacerdotes importantes, sino que aspire a ser sacerdotes santos”.

Durante la homilía monseñor Ulloa, les explicó que el sacerdocio es un llamado al servicio y no al reconocimiento, y les exhortó a vivir su ministerio con humildad y fidelidad al Evangelio.

Rito de Ordenación Sacerdotal

La ordenación sacerdotal es una de las celebraciones más solemnes de la Iglesia Católica, rito que inició con la presentación de los candidatos — Néstor Noel Carrillo González y René Alexander Cedeño Sánchez— la Iglesia confirmó públicamente que son idóneos para ser incorporados al cuerpo presbiteral de la Congregación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Pasionistas).

Posteriormente, los candidatos al sacerdocio, se postraron ante el altar, mientras la asamblea entonaba las Letanías de los Santos, implorando la intersección de toda la Iglesia, para la misión que estaban a punto de recibir.

El momento cumbre del rito fue la imposición de manos por parte del Arzobispo de Panamá y la oración consagratoria. Luego le siguió la investidura con los ornamentos sacerdotales propios del misterio, la unción de las manos con el Santo Crisma, la entrega del cáliz y la patena, signos de su participación en el ministerio de Cristo y sus misiones al presidir la Eucaristía.

Testimonio de gratitud compartida

En sus primeras palabras como sacerdote Pasionista, Néstor Carrillo González manifestó “un día muy especial, día de Santiago Apóstol, en que hemos recibido este ministerio sacerdotal. Lo más importante es que nos configuramos con Cristo en su Pasión.

Ser Pasionistas, es aquel verdadero testigo del amor de Cristo, entregado en la Cruz en su

totalidad. Predicar a Cristo crucificado como la mayor muestra de amor; es lo que trataremos de hacer como sacerdotes y religiosos Pasionistas”.

“Tu joven, queridos chicos y chicas, no tengan miedo, no tengas pena y no te avergüences a responder la llamada del Señor. Entra, Cristo te necesita y te llama a formar parte de su Iglesia, pero un poquito más cerca, desde el seminario. Te necesita como seminarista, como religiosa, como sacerdote, como laico o como matrimonios, déjate guiar por el amor de Dios y abre tu corazón porque Él te llama para una misión especial”, fue el mensaje de Néstor a los jóvenes.

Para René Cedeño Sánchez, “recibí una ordenación sacerdotal más que un privilegio o una posición, representa recibir una misión, hasta desgastarse la vida por los hermanos, porque para eso hemos sido consagrados. Estas manos consagradas no son un trofeo, sino que son un signo vivo de que Cristo sigue llamando obreros para servir a su mies que es su pueblo. Es entregarnos hasta el último minuto por los que sufren y necesitan una palabra de aliento”.

La gratitud de esta bendición también fue compartida por sus familiares. Su papá José María Carrillo, expresó la emoción que experimentó la familia al ver cumplida esta misión vocacional. “Representa una alegría y bendición muy grande, no solo para mí como padre sino también para toda la familia. Me gustaría que muchos jóvenes dieran ese ‘sí’ con vocación al sacerdocio”.

En la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, el domingo 26 de julio, los nuevos religiosos Pasionistas, Néstor y René, al celebrar su primera Misa cada uno en sus comunidades de origen, entregaron a sus madres el paño de lino que proviene del latín “manutergium”, con el que secaron sus manos recién ungidas con el Santo Crisma. Según la tradición de la Iglesia, este lienzo será conservado por sus madres hasta su fallecimiento, momento en el que sus hijos los colocarán entre sus manos como un signo de gratitud por ofrecer un sacerdote a la Iglesia.

 

Panamá, 25 de julio de 2026.

 


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