Cena de Pan y Vino renueva compromiso con las vocaciones sacerdotales

Durante la 55.ª edición fue lanzada la campaña “Ninguna parroquia sin seminaristas y ningún sacerdote sin su sucesor”.
La 55.ª Cena de Pan y Vino fue una noche de fe, alegría, fraternidad y solidaridad, en la que numerosas familias, amigos y benefactores del Seminario Mayor San José se congregaron en el gimnasio de la Universidad Católica Santa María la Antigua (USMA), pero también en sus parroquias, hogares para apoyar la formación de los futuros sacerdotes de la Iglesia que peregrina en Panamá.
La celebración estuvo marcada este año por un llamado especial a toda la comunidad arquidiocesana, lanzado en la campaña vocacional “Ninguna parroquia sin seminaristas y ningún sacerdote sin su sucesor”, iniciativa impulsada por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., para fortalecer en las parroquias una cultura de oración, acompañamiento y promoción de las vocaciones sacerdotales.
El arzobispo Ulloa invitó a toda la comunidad arquidiocesana a convertir el lema de la nueva campaña en un verdadero compromiso eclesial: que cada parroquia se pregunte por las vocaciones que está ayudando a descubrir, discernir y acompañar.
“Sueño con que pronto, en esta Cena de Pan y Vino, podamos decir que, de las más de 100 parroquias de la Arquidiócesis, tenemos 50 o 60 seminaristas”, manifestó.
Actualmente, 29 jóvenes se preparan para el sacerdocio: seis cursan la etapa propedéutica en el Seminario Mayor Santa María la Antigua y 23 realizan su formación en el Seminario Mayor San José. De estos últimos, siete pertenecen a la Diócesis de Colón Kuna Yala, cuatro a la Diócesis de Chitré y doce a la Arquidiócesis de Panamá.
Monseñor Ulloa recordó que la Cena de Pan y Vino no consiste únicamente en colaborar económicamente con la formación de los futuros sacerdotes, sino que representa también una oportunidad para tomar conciencia de la responsabilidad que tiene cada comunidad cristiana de orar, acompañar y apoyar las vocaciones.
“Necesitamos acompañar a muchos jóvenes que sienten la inquietud de entregar su vida y que necesitan la fuerza, la compañía y el apoyo no solo de su familia de sangre, sino también de su parroquia”, señaló.
Nuevos sacerdotes, signo de esperanza
El lanzamiento de la campaña estuvo acompañado por signos concretos de los frutos que produce una Iglesia que ora por sus vocaciones y las sostiene.
Monseñor Ulloa anunció con alegría la próxima ordenación sacerdotal de los diáconos Abdiel Reyes, de la comunidad de Torrijos Carter, y Jae Yeab Jung —Miguel—, de Corea del Sur. Ambos, frutos de la formación recibida en el Seminario Mayor San José, serán ordenados sacerdotes el próximo 5 de septiembre. También informó también la ordenación diaconal de los seminaristas Juan de Dios Urrunaga y Carlos Bárcenas, para esa misma fecha.
“Cuando colaboramos con el seminario, no estamos simplemente sosteniendo un edificio o cubriendo unos gastos; estamos formando a los sacerdotes que nuestra Iglesia necesita hoy y mañana, sacerdotes que bautizarán a nuestros hijos”, afirmó el arzobispo.
Al dirigirse a los seminaristas, monseñor Ulloa destacó que detrás de cada vocación existen años de discernimiento, oración, estudio, formación, renuncia y perseverancia, así como el acompañamiento generoso de familias, formadores, sacerdotes, benefactores y comunidades. “Sus ‘síes’ son fruto de una Iglesia que ha creído en las vocaciones nativas panameñas”, manifestó.
Por su parte, el Padre Luis Núñez, rector del Seminario Mayor San José, compartió su experiencia al frente de esta misión formativa y destacó que acompañar a los jóvenes en su proceso vocacional constituye una gracia particular. “Es un regalo y un don de Dios poder servir en esta misión y acompañar a tantos jóvenes que buscan responder con alegría al llamado del Señor”, expresó.
Una noche para celebrar el caminar de la Iglesia
Como cada año, los seminaristas ofrecieron una presentación artística. En esta ocasión, la obra llevó por título “Panamá: 100 años en comunión, misión y esperanza” y fue preparada en coordinación con el Grupo de Teatro del Desván de la USMA, dirigida por el profesor Félix Gómez.
La puesta en escena narró la historia de la Arquidiócesis de Panamá, resaltando el legado de sus siete arzobispos y el caminar histórico de la Iglesia arquidiocesana como un pueblo unido por la fe.
La velada también contó con la presentación musical de un grupo de sacerdotes egresados del Seminario Mayor San José, de los Niños Cantores de San Miguelito y del Ballet Folclórico de la USMA, cuyas intervenciones enriquecieron esta noche de fraternidad y celebración.
Testimonios emotivos e inspiradores
Otro momento significativo fue el testimonio de Manuelita Núñez Castillero, escritora, historiadora de la Arquidiócesis de Panamá y fundadora del semanario Panorama Católico. Durante su intervención compartió recuerdos de su caminar en la Iglesia y de su experiencia junto a monseñor Marcos Gregorio McGrath, de quien aprendió “el amor y el significado de la Iglesia” y a valorar profundamente la vida. También animó a los presentes a continuar apoyándose mutuamente y a dar gracias a Dios por los dones recibidos.
Asimismo, ofrecieron su testimonio el Padre Rodolfo Raúl Gómez, párroco de la Parroquia Inmaculada Concepción de Pacora, y el Padre José A. Cruz Lorenzo, párroco de la Parroquia San Carlos Borromeo, en Panamá Oeste, quienes celebran 25 años de ministerio presbiteral.
Como expresión concreta de los frutos que nacen cuando una comunidad acompaña, promueve y ora por las vocaciones, se presentó el testimonio de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, de La Chorrera. De esta comunidad han surgido 14 sacerdotes, 15 religiosos, un diácono permanente, seis candidatos al diaconado permanente y un seminarista.
Durante la Cena de Pan y Vino se rindió homenaje a dos sacerdotes que dejaron una profunda huella en la Iglesia panameña: monseñor Guillermo Tejada y el padre Fernando Guardia Jaén.
La 55.ª Cena de Pan y Vino concluyó así como una renovada expresión de comunión eclesial y esperanza. Más allá de una noche de solidaridad con el Seminario Mayor San José, dejó planteado un desafío para toda la Arquidiócesis; hacer de cada parroquia una comunidad que ore por las vocaciones, las susciten, las acompañen y las sostengan.
Panamá, 20 de agosto de 2026.







