Iglesia en Panamá y especialistas internacionales fortalecen su compromiso de protección y cuidado pastoral a personas sordas

La Iglesia católica reafirmó su compromiso de fortalecer la protección, la inclusión y el acompañamiento de las personas sordas, durante la apertura del Congreso Internacional «Personas Sordas, Abuso y la Iglesia Católica», que reúne en Panamá a especialistas internacionales, agentes pastorales y miembros de la comunidad sorda de diversos países de América para promover una cultura del cuidado y prevenir toda forma de abuso.
Al presidir la Eucaristía inaugural en la iglesia Nuestra Señora del Carmen, en Pasadena, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., afirmó que la prevención de los abusos forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia y recordó que toda autoridad eclesial solo tiene sentido cuando está al servicio de los más vulnerables.
«Si la Iglesia no sana, deja de parecerse a Cristo; si no protege, pierde credibilidad; si no escucha, deja de anunciar el Reino», expresó el arzobispo.
Monseñor Ulloa señaló que este Congreso representa una oportunidad para que la Iglesia fortalezca sus mecanismos de prevención, protección y acompañamiento, creando comunidades más seguras y accesibles para las personas sordas.
«Este Congreso será verdaderamente fecundo si regresamos a nuestros países convencidos de que la prevención forma parte de la evangelización y de que proteger a los más vulnerables no es una tarea secundaria, sino una expresión concreta del Reino de Dios», afirmó.
Al referirse al desafío de la inclusión, reconoció que durante muchos años se esperaba que las personas sordas se adaptaran a las estructuras existentes, cuando el Evangelio exige que sea la propia Iglesia la que aprenda el lenguaje del encuentro.
Como signo concreto de ese compromiso, manifestó su deseo de que la lengua de señas sea incorporada desde los primeros años de formación en las escuelas del país y expresó su esperanza de que los colegios católicos arquidiocesanos puedan dar ese paso como fruto del Congreso.
«La Iglesia debe aprender a comunicarse, eliminar barreras y garantizar procesos verdaderamente accesibles. La accesibilidad no es un gesto de buena voluntad; es una exigencia de la dignidad humana, es justicia, es sinodalidad y es Evangelio», subrayó.
Asimismo, dirigió un mensaje a las personas sordas que han sufrido abuso, asegurándoles que la Iglesia desea escucharlas con humildad para aprender, reparar y cambiar.
«Ustedes no están aquí simplemente porque queremos servirlos. Ustedes son Iglesia. Son discípulos misioneros y protagonistas de la evangelización», expresó.
El Congreso, organizado por Deaf Catholic Youth Initiative for the Americas (DCYIA), en colaboración con el Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (CEPROME) y la Arquidiócesis de Panamá, se desarrolla del 8 al 11 de julio y aborda los desafíos que enfrentan las personas sordas víctimas de abuso desde una perspectiva pastoral, jurídica, psicológica y educativa.
Luis Segoviano, integrante de la mesa directiva de DCYIA, explicó que el objetivo del encuentro es fortalecer una cultura de escucha, prevención y protección, formando a sacerdotes, religiosos y agentes pastorales para responder adecuadamente a la realidad que vive la comunidad sorda.
Tras la celebración eucarística comenzaron las sesiones académicas con la conferencia magistral «Abuso sexual en la Iglesia: su historia y realidad actual. Cómo se relaciona y afecta a la comunidad sorda», presentada por Maryann Barth y Laureen Lynch-Ryan, quienes insistieron en la necesidad de ofrecer respuestas oportunas a las víctimas, fortalecer la cooperación con la justicia y eliminar las barreras de comunicación que dificultan las denuncias.
Durante los cuatro días del Congreso participan especialistas internacionales, entre ellos Juan Carlos Cruz, Arz. John J. Kennedy, P. Joseph Mulcrone, Maryann Barth, Laureen Lynch-Ryan, Daiana Gisel Lizarraga, Nancy Cortez, Deborah Pizarro, Gema Lara Lanteri, Óscar Gerardo Barrera, Chelo Manero Soto y Daniel Portillo Trevizo, quienes compartirán experiencias y buenas prácticas para consolidar una Iglesia cada vez más segura, accesible e inclusiva.
Panamá, 8 de julio de 2026






