Desde Panamá, 50 músicos católicos son enviados en misión en América Latina

Desde Panamá, 50 músicos católicos son enviados en misión en América Latina

Con la celebración de la Santa Eucaristía en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, presidida por el arzobispo metropolitano de Panamá y presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., culminó este domingo 19 de abril, el Primer Curso Internacional de Músicos y Cantautores Católicos, organizado por el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) en conjunto con la Arquidiócesis de Panamá, a través de la Pastoral Artística.

El proceso formativo se desarrolló del 16 al 19 de abril de 2026 en la Casa de Retiro Espiritual Monte Alverna, iniciando con la celebración de la Santa Eucaristía y concluyendo con esta Misa solemne en la Catedral Metropolitana.

La Eucaristía de clausura estuvo marcada por un signo especial, porque los propios participantes del curso animaron musicalmente la celebración, poniendo al servicio de la liturgia los talentos cultivados durante estos días de formación, como expresión concreta de su crecimiento humano, espiritual y pastoral.

El curso reunió a cerca de 50 participantes provenientes de Colombia, Costa Rica, Panamá, México y Venezuela, consolidándose como un espacio de encuentro, comunión eclesial y formación misionera para la Iglesia en América Latina.

Esta iniciativa, avalada por el CELAM, tuvo como objetivo integrar las dimensiones humana, espiritual, pastoral y técnica de los participantes, respondiendo a la necesidad de formar no solo artistas, sino discípulos misioneros capaces de anunciar el Evangelio con autenticidad y belleza.

El proceso contó con el acompañamiento de formadores internacionales con amplia trayectoria pastoral y académica, entre ellos Ziza Fernandes y Fabrizio Catenassi desde Brasil, Pablo Martínez desde Argentina y Francisco “Pacho” Bermeo desde Colombia, quienes guiaron esta experiencia como una verdadera escuela de vida, fe y misión.

Durante su homilía, el arzobispo metropolitano de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, subrayó que la música es necesaria para la vida de la Iglesia y del pueblo de Dios, especialmente en medio de las luchas, cansancios y esperanzas que marcan el caminar de la fe. “En un mundo lleno de ruido, ustedes están llamados a ofrecer melodías con sentido, a pronunciar palabras que nazcan de Dios y a cantar esperanza”, expresó.
Dirigiéndose a los cantautores, destacó la profundidad de su misión evangelizadora.

“Ustedes no solo componen canciones; muchas veces ayudan a dar voz a la fe de un pueblo, a que la comunidad rece cantando, a que la esperanza no se apague, a que el joven encuentre palabras para hablarle a Dios, a que el anciano exprese su confianza y que una asamblea entera proclame con fuerza que Cristo vive”, afirmó.

Asimismo, recordó que este llamado va más allá del arte. “No solo es cantar, sino dar testimonio; no solo componer, sino revelar; no solo interpretar, sino transparentar a Dios; porque cuando la música habita el Espíritu, deja de ser simplemente arte humano y se convierte en lenguaje de Dios”.

Por su parte, los formadores destacaron que esta experiencia trascendió la formación técnica. Francisco Bermeo señaló que los participantes vivieron un proceso de renovación profunda, al estilo del camino de Emaús, donde el encuentro con Cristo transforma la vida y renueva la misión.

Al concluir el curso, señaló Bermeo, los participantes regresan a sus comunidades —a su “Jerusalén”— fortalecidos, reconciliados y con un renovado deseo de servir. No solo vuelven como mejores músicos, sino como mejores seres humanos, con herramientas para anunciar el Evangelio desde su vida, su testimonio y su arte, recalcó.

Este proceso también refleja una Iglesia viva y en salida, presente en diversas regiones del país como Chiriquí, Veraguas, Herrera, Los Santos, Coclé, Panamá Oeste y Panamá Centro, con proyección de expansión hacia Darién.

La clausura de este primer curso no representa un punto final, sino el inicio de un camino misionero para estos músicos y cantautores, llamados a ser testigos de Cristo en sus contextos, llevando esperanza a través de la música.

Con iniciativas como esta, el CELAM y la Arquidiócesis de Panamá continúan apostando por una evangelización creativa, inculturada y cercana, donde la música se consolida como un lenguaje privilegiado para anunciar la Buena Nueva en el contexto actual.

Panamá, 19 de abril de 2026.



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La Arquidiócesis de Panamá creada el 9 de septiembre de 1513 es la Iglesia más antigua en tierra firme y madre de las Iglesias particulares existentes hasta ahora en la república de Panamá.