Traslado de las cenizas de la Hna. Elena Martínez al columbario de la Iglesia San Francisco de Asís

Traslado de las cenizas de la Hna. Elena Martínez al columbario de la Iglesia San Francisco de Asís

El arzobispo de Panamá José Domingo Ulloa Mendieta, este martes 31 de marzo, en un acto de fe solemne y respetuoso realizo el traslado de las cenizas de la Hna. Elena Martínez García, de la congregación Esclavas de María Inmaculada, al columbario de la cripta ubicada en la Iglesia San Francisco de Asís, en el Casco Antiguo, que marca el lugar de su descanso final.

Durante la ceremonia, monseñor Ulloa expresó depositar las cenizas de la hermana Elena, no significa despedirnos de su legado, sino reconocer que su vida continúa dando frutos en la Iglesia. “Al depositar sus cenizas en este columbario, no nos despedimos de su legado, porque lo que ella sembró, vive hoy más que nunca en cada familia, matrimonio y comunidad que acompañó, y en cada miembro del Movimiento Familiar Cristiano, (MFC). No es un día de tristeza, sino de profunda gratitud”.

“Gracias, Hna. Elena, por amar tanto a las familias y a esta Iglesia; incluso en medio de su fragilidad, se entregó sin reserva al MFC, te encomendamos al Señor con la certeza de que goza de aquello que tantas veces anunciaste, la vida plena en Dios”, manifestó el prelado.

Recalcó, que las oraciones y el testimonio de la religiosa continúa dando frutos visibles en familias más sólidas, matrimonios conscientes de su vocación e hijos que han aprendido a amar a Dios gracias a su entrega silenciosa. “Fue una mujer adelantada a su tiempo, convencida de la necesidad de una fe firme y madura, abrió caminos de formación profunda y dejó huellas en el corazón de muchos fieles. “Ella no buscó protagonismo, sino que dejó huellas; no alzó su voz para ser reconocida, pero hoy su vida resuena con más fuerza”, afirmó.

“Hablar de la Hna., Elena es referirse a una vida completamente donada a Cristo y a su Iglesia, especialmente en Panamá. Sabemos que sus frutos sembrados no fueron en  vano, porque nada que se hace por amor a Dios se pierde; todo semilla sembrada da vida, y ustedes son testigos de sus obras”, añadió monseñor Ulloa.

El arzobispo también resaltó el profundo amor de la Hna. Elena, por la familia, señalando que ella creyó y acompañó a muchas familias tanto en los momentos de crisis como los de alegría, defendiendo y fortaleciendo mediante la oración y la formación constante. Destacando su entrega al MFC, al cual impulsó con pasión y esperanza convencida que desde la familia se transforma la sociedad y la Iglesia.

Para la Hna. Elena, según monseñor Ulloa la familia no era solo un tema pastoral, sino una verdadera misión, “ella soñó con familias fuertes en la fe, unidas por el amor y valientes ante las dificultades, por ello, no solo oró,  sino que trabajo y se ofreció durante toda su vida sin descanso”.

Al dirigirse a sus familiares y amigos, monseñor Ulloa, les invitó a continuar su legado, “nos queda la tarea de cuidar la familia, defenderla y seguir construyendo con valentía ese sueño de una Iglesia que nace desde el hogar familiar”. También señaló que, así como la Hna. Elena fue una mujer adelantada a su época, así hoy muchas mujeres y religiosas panameñas continúan poniendo nerviosos a mucha gente. “Un signo de que las cosas marchan bien, cuando nos ponen nerviosos precisamente por adelantarnos a lo que el Espíritu Santo está haciendo surgir en la Iglesia y el mundo”.


 Testimonio y huellas de la Hna. Elena

Ángel Martínez, sobrino de la Hna. Elena expresó que aún conserva todos esos gratos momentos compartidos con ella, sobre todo esa capacidad de amar y entrega generosa hacia los más humildes, así como su constante preocupación por educarles y formarles en la fe. Especialmente esa peculiar forma de tía Elena, de pedir donaciones para personas necesitadas, porque veía que ella le caía bien a todos. Poder traer sus cenizas hasta aquí es mi mayor satisfacción”.

“Como olvidar ese gran apego y cariño que ella tenía de compartir con todos sus sobrinos nietos, además las grandes conversaciones que hacía durante el compartir en  la mesa entre cada comida”, comentó Ángel Martínez.

La religiosa,  Vianeth Reina, de la Congregación de Esclavas de María, la recordó como una persona muy generosa, desprendida, dadivosa y muy alegre. “La conocí desde los siete años de edad; junto a ella di mis primeros pasos en la fe, en la catequesis de Primera Comunión y Confirmación. “Ella junto a la Hna. Josefina, fuero piezas claves en el descubrimiento de mi vocación religiosa”.

La Hna. Elena era tan desprendida que hasta después de fallecida, sigue haciendo obras, pues nos cedió su tumba ubicada en el Centenario de Concepción, cuando mi cuñada falleció y gracias a este acto, hoy mi hermana de sangre está en ese mismo espacio, todo esto se lo debemos a ella aún después de muerta, expresó la religiosa Vianeth Reina.

Los esposos Melva y  Humberto Moreno, miembros del MFC, tuvimos la dicha de compartir con la Hna. Elena desde, 1974.  “Aunque llegue tarde a su nueva casa, estoy muy contenta de que quedo al lado del hijo de Ricardo Miro. Recordando la cercanía con la Hna. Elena, esa capacidad de orientar a las familias y a los jóvenes, “una mujer fuera de serie, muy adelantada en su tiempo, muy pragmática, conocedora del Evangelio y muy realista a la hora de compartirlo.  Ambos agradecemos al Señor por ponerla en nuestros  caminos, especialmente porque orientó a nuestra hija en su vocación musical”.


Reseña de una sierva de Dios

Los retos de la Hna. Elena Martínez García, permanecieron desde su fallecimiento el 18 de diciembre de 2013, en el Cementerio Municipal en Concepción. Con este traslado, la Arquidiócesis de Panamá rinde homenaje a una mujer cuya vida estuvo marcada por el servicio, la entrega y el amor a la Iglesia, especialmente a las familias, un legado que sigue dando frutos en la comunidad eclesial.

La Hna. Elena nació el 18 de agosto de 1927, sus primeros votos los realizó el 22 de septiembre de 1947, y los votos perpetuos el 22 de septiembre de 1953.

Panamá, 31 de marzo de 2026.


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