En el Primer Domingo de Cuaresma Arzobispo Ulloa llama a una conversión profunda del país en lo social, político, económico y cultural

En el Primer Domingo de Cuaresma Arzobispo Ulloa llama a una conversión profunda del país en lo social, político, económico y cultural

En el inicio del itinerario cuaresmal, tiempo de conversión y renovación interior, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, invitó al país a asumir señales concretas de transformación no solo en el ámbito religioso, sino en la vida social, política, económica y cultural.

Durante su reflexión, el prelado subrayó que la verdadera conversión nacional no consiste en cambios de discurso, sino en transformaciones profundas del corazón que se reflejan en la manera de vivir, relacionarse y tomar decisiones.

“La conversión que necesitamos como país comienza cuando dejamos la indiferencia y asumimos la responsabilidad compartida por el bien común”, afirmó. Señaló que problemáticas como la corrupción, la violencia, la desigualdad, la destrucción del ambiente y la falta de ética pública no pueden verse como asuntos ajenos, sino como heridas que afectan a toda la nación.

El arzobispo Ulloa Mendieta destacó que una señal clara de cambio es recuperar la honestidad como valor social. “Ninguna nación puede sostenerse sobre la trampa normalizada. La transparencia debe dejar de ser discurso para convertirse en práctica cotidiana”, expresó.

Asimismo, hizo un llamado a colocar nuevamente a la persona en el centro, respetando la dignidad de todos, especialmente de la mujer, los pobres, los migrantes y los jóvenes. “Un país comienza a sanar cuando cada vida es respetada y valorada”, sostuvo.

En sus declaraciones, también exhortó a superar la polarización y optar por el encuentro, recordando que una sociedad madura es capaz de dialogar sin destruirse. Añadió que la conversión social implica recuperar la conciencia moral colectiva, volver a escandalizarnos ante lo incorrecto y rechazar aquello que no queremos para las futuras generaciones.

El cuidado de lo público, la educación en valores, el fortalecimiento del sentido de comunidad y el compromiso activo más allá de la crítica fueron otros de los puntos centrales de su reflexión. “No basta señalar errores; la verdadera conversión se manifiesta cuando pasamos de la queja a la acción”, afirmó.

Finalmente, el arzobispo Ulloa recordó que la conversión de un país no comienza en las estructuras de poder, sino en el corazón de cada ciudadano. “La pregunta no es solo qué país tenemos, sino qué país estamos construyendo con nuestras decisiones diarias. Cuando cambia la conciencia de un pueblo, comienza a cambiar su historia”, concluyó.

Con este llamado, la Iglesia en Panamá inicia el camino cuaresmal invitando a todos a una renovación auténtica que se traduzca en más justicia, más misericordia y más esperanza para la nación.

Panamá, 22 de febrero de 2026.

 


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