Generaciones de institutores conmemoran memoria del 9 de Enero

El Aula Magna del Instituto Nacional, colmada por generaciones de institutores, autoridades académicas, docentes, estudiantes y fieles, fue escenario este viernes 9 de enero de la conmemoración del 62.º aniversario de la Gesta del 9 de Enero de 1964, celebrada en un ambiente de profunda solemnidad, memoria histórica y compromiso patriótico, en torno al altar.
La Eucaristía fue presidida por el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., quien, durante su homilía, destacó que el Instituto Nacional no es solo un centro educativo, sino “cantera de ciudadanía, fragua de conciencia y escuela de dignidad nacional”, subrayando el papel histórico de esta institución en la formación de generaciones comprometidas con el destino del país.
Ante una asamblea marcada por la presencia de distintas generaciones de institutores, monseñor Ulloa recordó que conmemorar el 9 de enero de 1964 no es un acto meramente protocolar, sino un ejercicio de memoria viva que interpela la conciencia nacional. “La educación verdadera —afirmó— no forma solo profesionales, sino ciudadanos capaces de defender la justicia, la dignidad humana y la soberanía nacional”, señaló el arzobispo en su homilía.
Monseñor Ulloa hizo memoria agradecida de los jóvenes que ofrendaron su vida por amor a Panamá, resaltando que su sacrificio encendió una llama de dignidad y patriotismo que marcó un antes y un después en la historia nacional. Asimismo, pronunció con respeto los nombres de los mártires del 9 de enero, recordando que “los nombres no se olvidan cuando están escritos con sangre y entrega generosa”.
Durante su reflexión, el arzobispo de Panamá subrayó también el protagonismo de la juventud, ayer y hoy, señalando que la gesta de 1964 fue esencialmente juvenil y que la Panamá actual necesita jóvenes críticos, sensibles ante la injusticia, capaces de denunciar y también de proponer, recuperando espacios de diálogo, debate y formación crítica en los centros educativos.
Monseñor Ulloa recordó que la Iglesia Católica en Panamá, desde los acontecimientos de enero de 1964, acompañó el dolor del pueblo, reconoció el legítimo reclamo por la dignidad y la soberanía nacional, y llamó a rechazar el odio y la violencia, afirmando que el patriotismo auténtico se construye desde la unidad, la ética y la justicia, iluminadas por el Evangelio.
La celebración concluyó con un llamado a pasar de la memoria a la conciencia y al compromiso, exhortando a trabajar hoy por una Panamá más justa, unida y solidaria, fortaleciendo la democracia, la honestidad en la vida pública y el respeto a la dignidad humana. “Creer en Dios no nos aleja de la historia; nos compromete con ella”, afirmó el arzobispo al cierre de la homilía.
La conmemoración finalizó entre aplausos y expresiones de orgullo patrio, reafirmando que la sangre derramada el 9 de enero de 1964 sigue fecundando la historia de Panamá y renovando el compromiso de las nuevas generaciones con la Patria.
Panamá, 9 de enero de 2026.





