Hna. Ildelgar Ortega Araúz declarada Hija Meritoria por su corazón consagrado al servicio de los hermanos

Por su historia de entrega, fe y servicio a los más vulnerables en la comunidad La Siesta, la hermana Ildegar Ortega Araúz, religiosa Terciaria Capuchina de la Sagrada Familia, fue declarada ‘Hija Meritoria del distrito de Panamá’, por el Consejo Municipal de Panamá y la Junta Comunal de Tocumen.
Este reconocimiento honra no solo por su trayectoria de servicio, sino también su corazón generoso y dispuesto a servir, acompañar y caminar junto al pueblo de Dios, especialmente con quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.
La distinción concedida a la hermana Ildegar responde de manera especial, a sus 17 años de misión y servicio en la comunidad La Siesta de Tocumen, donde ha entregado su vida al acompañamiento de numerosas familias, niños, jóvenes, adultos mayores y personas que han atravesado momentos de necesidad. Su cercanía, escucha, testimonio de esperanza y profunda han dejado una huella significativa en la comunidad.
Para la Hna. Ildegar Ortega, este reconocimiento constituye una oportunidad para dar gracias a Dios y renovar su compromiso con la misión recibida. “Este reconocimiento me confirma la gracia y acción del espíritu de Dios en mi vida. La sociedad civil observa la misión que, como mujer consagrada, realizó y realizamos tantos consagrados en bien de nuestros hermanos. Doy gracias a Dios por permitirme ser su instrumento. Que este acontecimiento motive a muchos jóvenes a seguir a Jesús”, expresó.
La religiosa destacó también su servicio durante 25 años junto a monseñor Uriah Ashley, acompañando a las vocaciones panameñas a la vida consagrada. Recordó que durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá 2019, tuvo la oportunidad de entregar al Papa Francisco la Rosa de Plata, que posteriormente fue colocada ante la imagen de Santa María la Antigua.
Su vocación misionera la ha llevado igualmente a servir en Nicaragua y Guatemala, especialmente en el ámbito de la promoción vocacional en Centroamérica. Actualmente, continúa dedicando parte importante de su misión al acompañamiento y la escucha de los jóvenes. “Hoy continuó acompañando y escuchando a los jóvenes”, manifestó la hermana Ildelgar.
Su labor, caracterizada por la cercanía a quienes más necesitan una palabra de aliento. Orientación y esperanza, ha dejado una huella que trasciende generaciones. De manera particular, su servicio en el acompañamiento de los jóvenes y la promoción vocacional constituye un valioso testimonio del llamado a la Iglesia a caminar junto a las nuevas generaciones.
Próximamente, la hermana Ildelgar y su comunidad religiosa se trasladarán a su nueva residencia en la comunidad parroquial en Capira, en la Zona Pastoral de Panamá Oeste, desde donde continuarán su misión de acompañar, formar en la fe y caminar junto a los hermanos de alrededor de 40 comunidades.
Reseña de una mujer entregada a la fe y los más vulnerables
La hermana Ildegar Ortega Araúz, nació en la diócesis de David, pero creció y realizó su formación educativa en la comunidad parroquial de Almirante en la Prelatura de Bocas del Toro. Es la primera vocación panameña de la Congregación de las Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.
El 19 de febrero de 1983, se revistió por primera vez el hábito religioso. Cuenta con 46 años de haber ingresado a la congregación y 43 años de haber profesado sus votos perpetuos, dedicando su vida al servicio de Dios y de los hermanos.
La Congregación de las Terciarias Capuchina de la Sagrada Familia cuenta con 80 años de presencia en la comunidad de Almirantes, en la Prelatura de Bocas del Toro. Además, desarrolló su misión durante 25 años en la comunidad de San Miguelito y 17 en la Siesta de Tocumen, dejando un testimonio de servicio, cercanía y compromiso con las comunidades.
Este reconocimiento como Hija Meritoria del distrito de Panamá, se convierte así en un homenaje a una vida consagrada al Evangelio y al servicio de los demás, y en una experiencia de gratitud por el testimonio silencioso y generoso de quienes, desde su vocación, hacen presente el amor y la misericordia de Dios en medio de su pueblo.
Panamá, 30 de agosto de 2026.
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