Nuestra Señora de la Asunción: 50 años de vida parroquial y 507 de historia de fe en Panamá Viejo

Los fieles de la comunidad parroquial Nuestra Señora de la Asunción, en Panamá Viejo, con profundo fervor y espíritu de acción de gracias, se congregaron este 15 de agosto para celebrar la Solemnidad de su Patrona, los 50 años de elevación canónica de su parroquia y los 507 años de una historia que permanece viva entre sus muros y piedras, como testimonio de fe, identidad, tradición y esperanza.
En el marco de este aniversario, la comunidad parroquial anunció un Año Jubilar, que se extenderá desde este 15 de agosto de 2026 hasta el 15 de agosto de 2027, como un tiempo especial de gracia, conversión, reconciliación y renovación.
La celebración Eucarística fue presidida por el párroco Yuris Cortez Hernández, religioso de la Congregación del Santísimo Redentor, quién invitó a la comunidad a vivir este aniversario como una oportunidad para agradecer a Dios por los frutos recibidos a lo largo de su caminar como Iglesia y renovar el compromiso de seguir anunciando el Evangelio.
“Son muchos los motivos para celebrar y dar gracias a Dios, especialmente porque en el marco de la gran fiesta de Nuestra Señora de la Asunción hace 50 años este templo fue elevado a Parroquia canónicamente. Todos los beneficios que hemos recibido a lo largo de este caminar como Iglesia y animados por los Misioneros Redentoristas”, expresó el párroco.
El presbítero Cortez Hernández, explicó que este Jubileo significa un año para renovar la vida de fe, especialmente para “abrir de puerta en puerta el corazón”, también será un tiempo para dar gracias por todo lo recibido, para pedir perdón por todas las heridas causadas, para reconciliarse y salir al encuentro de quienes se han alejado de la Iglesia, para que puedan renovar esa alianza con Dios y los demás.
Recordó a los fieles que este tiempo Jubilar está llamado a ser una oportunidad para reconstruir la vida espiritual, hacer una pausa, renovar la fe, fortalecer la oración y volver el corazón a Dios. También exhortó a fortalecer los vínculos familiares mediante el diálogo y el perdón, así como a recuperar la fraternidad y la esperanza.
“Durante este tiempo Jubilar algo puede cambiar en sus vidas. Al concluir este año Jubilar, podamos decir como comunidad que las familias se sintieron acompañadas, que los jóvenes encontraron un espacio, que los adultos mayores fueron valorados, que nadie fue despedido con hambre y que Cristo continúa caminando en medio de su pueblo”, manifestó.
El párroco expresó su agradecimiento al arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, por conceder a esta comunidad la gracia de celebrar el Año Jubilar, que ofrece a los fieles la posibilidad de alcanzar la inteligencia plenaria, de acuerdo con las condiciones establecidas por la Iglesia Católica. “Nos llena de mucha alegría que este templo parroquial tenga un año Jubilar”, afirmó.
El religioso Misioneros Redentoristas, destacó que la comunidad se reconoce como una parroquia “en acción, en servicio y que acompaña”, y dio gracias a Dios por el camino recorrido. “El Señor ha sido grande con esta comunidad que empezó con una pequeña espiritualidad hoy son hombres y mujeres transformados con corazones dispuestos”, señaló.
A la vez, subrayó que el aniversario construye un llamado permanente a la conversión, comenzando especialmente por quienes tienen responsabilidades pastorales. “Esta parroquia está llamada a la conversión, empezando por su párroco; a ser un templo con las puertas abiertas, un lugar de encuentro, una escuela de comunión donde podamos escuchar, atender y ser puentes de Hermandad”, expresó.
Al reflexionar sobre la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el religioso destacó que María recuerda a los creyentes que la historia no termina en las ruinas. “A través del misterio de la Asunción, se nos recuerda que nuestra historia no termina en ruinas ni se queda encerrada entre piedras. Hemos sido creados para ir al cielo”, afirmó.
En este sentido, exhortó a la comunidad a traducir la fe en acciones concretas de caridad en medio de la sociedad, en la vida cotidiana, en la familia y en el encuentro con los hermanos. También les invitó a confiar a la intercesión de la Virgen María las necesidades de la sociedad y del mundo, particularmente en medio de las situaciones de tensión, injusticia y dolor que afectan a tantas personas.
Durante la Eucaristía hizo memoria de quienes, a lo largo de los años, han dado testimonio de una fe viva y han contribuido al crecimiento de la comunidad parroquial. De manera especial, recordó al padre Patricio Martínez, sacerdote español y querido pastor de esta comunidad, quien dedicó gran parte de su ministerio al acompañamiento de la niñez y la juventud de Panamá Viejo, dejando una huella significativa en varias generaciones.
Esta celebración también fue concelebrada por el sacerdote Josué Joseph, quien conmemoró sus 26 años de profesión religiosa.
Testimonio de amor a la Virgen
Entre los fieles que han mantenido una profunda devoción a Nuestra Señora de la Asunción, se encuentra Evelina De Lazo, quien lleva más de 40 años peregrinando a este templo y atribuye el inicio de su devoción a su camino Catecúmenal. “La Virgen para mí es todo; es mi Madre, porque siempre he sentido que me acompaña. En Ella tengo la confianza y seguridad. Me apoyo en Ella, porque sé que me llevará al Padre Celestial, y eso para mí es una gracia muy grande. Es muy profundo el amor que le tengo, compartió.
Para Doña Evelina, María representa también la cercanía y el amor de una madre que acompaña a sus hijos en todo momento. “Ella lo da para mí; es mi compañera, con quien puedo hablar y en quien puedo apoyarme. Todo lo que tengo ha sido por su intercesión, y eso me hace sentir feliz”.
Para, Carmen Barrera, quien desde hace 20 años participa como feligresa y devota de la Virgen, destacó la importancia del “Sí” de María ante el anuncio del ángel Gabriel y su ejemplo de valentía y confianza en Dios. “La Virgen de la Asunción representa para mi familia todas las bendiciones y la fuerza que tuvo Ella al decir ‘sí’ cuando se le presentó el Ángel Gabriel; aunque no le fue fácil en esa época, ni tampoco les es fácil en estos tiempos para las jóvenes que tratan de ser valientes. Para mí es quien nos ayuda y protege, quien siempre está con sus brazos abiertos esperándonos”, expresó.
Señaló que la presencia de María ha acompañado a su familia, “Siempre ha estado en medio de mi familia y, a través de Ella, vemos la presencia de Dios. Especialmente al contemplar las diversas advocaciones, sé que la Virgen no le importa el idioma, país siempre va por delante apoyando a los hombres y mujeres».
Al concluir la Eucaristía, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción fue bajada del altar mayor, y entre el repicar de las campanas y los fuegos artificial, salió del templo al encuentro de su pueblo, llevando su mensaje de paz, consuelo, esperanza y esa confianza en Dios.
La comunidad parroquial Nuestra Señora de la Asunción inició así un año de gracia y renovación, mirando su historia con gratitud y su futuro con esperanza, confiando en la intercesión de la Virgen María y renovando su compromiso de ser un pueblo con puertas abiertas, al servicio de Dios y de los hermanos.
La Iglesia católica celebra cada año el 15 de agosto la Asunción de la Virgen María, Asunta al cielo en cuerpo y alma, como el cuarto dogma mariano, proclamando solemnemente por el Papa Pío XII, el 1 de noviembre de 1950, mediante la Constitución Apostólica “Munificentissimus Deus”. Esta solemnidad invita a los fieles a elevar la mirada al cielo, contemplando en María la promesa de la vida plena en Dios y la meta hacia la cual peregrina la Iglesia. “María, contigo también quiero caminar”.
Panamá, 15 de agosto de 2026.
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