“Panamá está herida” Arzobispo Ulloa denuncia las llagas del país y exige una respuesta urgente ante la crisis social

Con un mensaje directo y profundamente interpelante, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, advirtió que la realidad nacional está marcada por las “llagas del Resucitado”, heridas visibles en el sufrimiento cotidiano de miles de panameños que no pueden seguir siendo ignoradas ni normalizadas.
Durante su homilía en la Cita Eucarística 2026, monseñor Ulloa describió con firmeza el rostro de estas llagas en el país: el pobre que lucha cada día por sobrevivir, los jóvenes que han perdido la esperanza, las familias fracturadas por la violencia y la indiferencia, así como los ancianos abandonados, los migrantes rechazados y los sectores excluidos de la vida social. Se trata —afirmó— de una realidad que interpela no solo a la Iglesia, sino a toda la sociedad.
Uno de los puntos más contundentes de su homilífue la situación de la niñez. Monseñor Ulloa denunció que más de 482 mil niños y niñas viven en pobreza, muchos de ellos en condiciones extremas, subrayando que no son cifras, sino vidas concretas marcadas por la falta de oportunidades.
“El futuro de Panamá se está decidiendo hoy en la vida de sus niños”, expresó, advirtiendo que permitir que la pobreza marque la primera infancia es condenar generaciones enteras a repetir el ciclo de la desigualdad. En ese sentido, afirmó con claridad: un país que no protege a su niñez está renunciando, silenciosamente, a su propio futuro.
El arzobispo Ulloa también puso en evidencia otras heridas que afectan gravemente al país como la corrupción que roba el pan del pobre; la impunidad que debilita la confianza ciudadana; y la violencia que se infiltra en los barrios, las escuelas y los hogares, generando una peligrosa indiferencia frente al dolor ajeno. A esto se suma —indicó— una fe debilitada, el cansancio espiritual y la pérdida de sentido en muchas personas.
Frente a este panorama, monseñor Ulloa fue enfático en que no se puede seguir mirando hacia otro lado. “Tocar las llagas del Resucitado hoy significa atrevernos a mirar de frente la realidad, dejarnos conmover y comprometernos”, señaló, insistiendo en la necesidad de una respuesta concreta basada en la cercanía, la denuncia, el acompañamiento y la acción transformadora.
El arzobispo Ulloa hizo un llamado a todos los sectores del país a asumir su responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa, donde la dignidad humana sea el centro y donde la paz —fundada en la verdad, la justicia y la reconciliación— no sea un ideal lejano, sino un compromiso real.
Finalmente, recordó que, aun en medio de estas heridas profundas, el mensaje de la Pascua sigue siendo una luz para el país: Cristo vive y, en Él, es posible transformar el dolor en esperanza y abrir caminos de vida nueva para Panamá.
Panamá, 12 de abril de 2026.
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