“Panamá no puede seguir viviendo como si Cristo no hubiera resucitado”

“Panamá no puede seguir viviendo como si Cristo no hubiera resucitado”

Fuerte llamado del arzobispo a enfrentar la corrupción, la violencia y la indiferencia

En una homilía marcada por un tono directo y profundamente interpelante, el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., afirmó que el país no puede continuar atrapado en la corrupción, la violencia, la desesperanza y la indiferencia, como si la Resurrección de Cristo no tuviera consecuencias reales en la vida nacional.

Durante la celebración de la Pascua del Señor en la Catedral Basílica Santa María la Antigua, este domingo 5 de abril de 2026, monseñor Ulloa sostuvo que la fe no puede reducirse a una tradición ni a un discurso vacío, sino que debe traducirse en decisiones concretas que transformen la sociedad, cuestionando abiertamente “los sepulcros” que hoy mantienen paralizado al país: la exclusión de los más pobres, la pérdida de valores, la impunidad, el miedo al cambio y la división social.

“Si Cristo ha resucitado, nada puede seguir igual”, advirtió, subrayando que Panamá necesita hombres y mujeres capaces de actuar con coherencia, de no negociar la verdad y de asumir con valentía el compromiso de hacer el bien, incluso cuando cuesta.

En ese sentido, insistió en que la Resurrección no es un hecho del pasado, sino una fuerza viva que exige abrir las piedras que cierran el futuro del país, recordando que no hay realidad que Dios no pueda transformar, pero también que ese cambio pasa por la decisión personal de cada ciudadano.

“La fe no es un adorno, es un criterio de vida”, afirmó, llamando tanto a creyentes como a personas de buena voluntad a reconstruir el país desde la ética, la responsabilidad y el bien común, porque —como concluyó— Panamá no está condenado a la división ni al desencanto, sino llamado a levantarse, a renacer y a escribir una historia distinta desde la fuerza de Cristo vivo.

Finalmente, el arzobispo Ulloa dejó un mensaje que trasciende lo religioso y se convierte en un llamado nacional: si Cristo vive, la historia no está cerrada, el país no está perdido y siempre es posible comenzar de nuevo.

Al concluir la celebración eucarística, en medio de un ambiente de profunda alegría y esperanza, frente a la Catedral Basílica Santa María la Antigua, se vivió uno de los momentos más esperados de la Pascua en el Casco Antiguo como es el encuentro entre la Virgen de la Alegría y Jesucristo Resucitado. Ambas imágenes, llevadas en andas y acompañadas por miembros de las hermandades, avanzaron entre el fervor del pueblo, en un clima de gozo pleno que contrastaba con el silencio y el dolor vividos en los días de la Pasión.

Este gesto profundamente simbólico se convirtió en una auténtica catequesis del paso definitivo hacia la alegría pascual. Al encontrarse las imágenes, los fieles respondieron con aplausos, cantos y rostros iluminados, proclamando que la vida ha vencido a la muerte.

Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A., uniéndose al júbilo del pueblo congregado en la plaza, recibió este momento con recogimiento y alegría, mientras pétalos de flores caían como signo festivo que envolvía la escena en solemnidad y belleza. Así, este encuentro expresó con fuerza que la Pascua no es solo una verdad anunciada, sino una experiencia viva que se celebra en comunidad y que renueva la esperanza de todo un pueblo.

Panamá, 5 de abril de 2026.

 


 


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