Afirmó el arzobispo Ulloa a habitantes de calle “No están solos, la cruz también camina con ustedes”

Afirmó el arzobispo Ulloa a habitantes de calle  “No están solos, la cruz también camina con ustedes”

En la mañana de este Viernes Santo, 3 de abril de 2026. hombres y mujeres en situación de calle protagonizaron el tradicional Víacrucis por las calles de Calidonia, en una manifestación de fe marcada por el recogimiento, la dignidad y la esperanza, presidida por el arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta.

Los participantes, muchos de ellos marcados por historias de abandono, exclusión y profundas heridas personales, recorrieron las estaciones de la pasión de Cristo colocando sus propias realidades en el camino de la cruz, en un gesto que reflejó cómo el sufrimiento humano encuentra sentido a la luz del misterio de Cristo.

A pesar de las condiciones que los han llevado a vivir en la calle, se les vio caminar con devoción, en actitud de oración, aferrándose a la cruz como signo de esperanza, convencidos de que su dolor no es ajeno al de Cristo, y que en Él pueden encontrar un camino de transformación y vida nueva.

El recorrido, acompañado por la banda de música de la Policía Nacional, avanzó por distintas calles de Calidonia hasta llegar al Centro Integral San Juan Pablo II, espacio que brinda acogida y oportunidades de reinserción, y que se convierte en un signo concreto de la acción pastoral de la Iglesia hacia las personas más vulnerables.

Durante el Víacrucis, el arzobispo Ulloa, subrayó: “Ustedes no son invisibles, no son desechables, no son un problema… son personas, son hijos de Dios, profundamente amados”, expresó.

Asimismo, monseñor Ulloa destacó que, aun en medio de las circunstancias más difíciles, la dignidad humana no se pierde, e invitó a los participantes a no resignarse a una vida marcada únicamente por la supervivencia, sino a abrirse a procesos de transformación y esperanza.

En ese contexto, Mons. Ulloa insistió en que la experiencia del Viernes Santo no es solo contemplar el sufrimiento, sino descubrir el amor que se manifiesta en medio de él, recordando que la cruz no es un signo de derrota, sino de redención.

El arzobispo Ulloa también hizo un llamado a la sociedad a no permanecer indiferente ante la realidad de las personas en situación de calle, señalando que detrás de cada rostro hay una historia que merece ser acogida y acompañada con respeto y compromiso.

El momento culminante del recorrido estuvo marcado por un mensaje de cercanía y esperanza dirigido a los participantes: “No están solos. No están olvidados. No están perdidos. Dios camina con ustedes… y nosotros queremos caminar también”.

Desde el silencio con los favoritos de Cristo

Miletza De León, sargento primero #22735 de la Policía Nacional, en Curundú, fue paciente de COVID-19 y, como ofrecimiento a Dios, prometió que, si lograba levantarse de la cama, se haría voluntaria del Centro San Juan Pablo II.

Ha visto “la gran cantidad de necesidades que existen en las calles de estas áreas; es por esta razón que decidí sumarme y seguiré apoyando”, aseguró.

A través del grupo Servidores de San José, integrado por 12 personas, Miriam Bernal de Labrador, técnico de enfermería en el Instituto Nacional de Salud Mental, cuenta que “ver el rostro de Jesús en cada uno de estos hermanos indigentes fue lo que nos motivó a colaborar con esta obra de misericordia desde hace tres años.

Todos los días tenemos la oportunidad de poner en práctica ese mandamiento de Dios de ‘amar al prójimo como a ti mismo’, con los enfermos, en las cárceles y con las personas privadas de libertad, especialmente con quienes sufren, porque es ahí donde está el Señor; no hay que buscarlo en otro lugar. No esperemos a tener dinero para apoyar”.

De esta manera, el Víacrucis no solo recreó la pasión de Cristo, sino que puso en evidencia cómo ese misterio sigue presente hoy en quienes viven situaciones de exclusión, recordando que, desde la fe, incluso las realidades más difíciles pueden abrirse a la esperanza de la Resurrección.

Panamá, 3 de abril de 2026.

 


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