PASTORAL DE CUIDADO Y PREVENCIÓN

PASTORAL DE CUIDADO Y PREVENCIÓN

Inicios

La Iglesia católica universal está comprometida con la prevención de todo tipo de abuso, en coherencia con su misión de ser el buen pastor que cuida a sus ovejas y en respuesta a las situaciones de abuso que han ocurrido en la Iglesia.

El Papa Francisco promulgó la Carta Apostólica Vos Estis lux mundi, en la que solicita que cada iglesia particular disponga de una instancia de escucha para víctimas o terceras personas que sospechen de posibles casos, y que se investiguen las denuncias correspondientes.



A inicios de 2024 se creó la Pastoral de Cuidado y Prevención

MISIÓN

· Promover una cultura de cuidado y prevención

Construir entornos eclesiales seguros mediante acciones de sensibilización, formación y capacitación dirigidas a laicos y consagrados, con especial énfasis en quienes trabajan con menores y con personas en situación de vulnerabilidad.

· Atención y acompañamiento a las víctimas

Garantizar la recepción, la escucha y el seguimiento de las noticias de posibles denuncias, así como la implementación de las medidas necesarias en el marco de la justicia restaurativa. Para ello opera la Oficina de Escucha, responsable de recibir y canalizar noticias o sospechas de abuso, ofrecer acompañamiento inicial y coordinar las acciones de seguimiento.

· Coordinación de intervenciones profesionales

Abordar a las personas responsables conforme a los principios de justicia y no repetición, coordinando medidas de intervención y seguimiento.

Entornos seguros

Debemos asegurar que todos nuestros entornos eclesiales —colegios católicos, obras de misericordia, parroquias y otros— sean espacios seguros. Esto implica formación continua, la creación de comités para la cultura de cuidado y prevención, y la elaboración y socialización de protocolos y códigos de conducta, de modo que toda persona que participe en la vida de la Iglesia conozca su existencia y sepa cómo actuar ante cualquier indicio de acoso o abuso. Trabajamos así por una cultura del buen trato en nuestra comunidad eclesial.




La prevención de abusos no se limita al abuso sexual;
incluye también el abuso de poder, de conciencia y espiritual, que con frecuencia preceden a otras formas de violencia.