Workshop CONECTADOS reunió a 54 comunicadores de la Vida Religiosa

Workshop CONECTADOS reunió a 54 comunicadores de la Vida Religiosa

La Ciudad de Panamá fue escenario del Workshop CONECTADOS, un curso intensivo de Comunicación y Cultura Digital que congregó del 27 de febrero al 1 de marzo a 54 religiosas, religiosos y colaboradores laicos provenientes de 18 países de América Latina y el Caribe. La iniciativa, promovida por la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), buscó fortalecer competencias prácticas en comunicación digital al servicio de la misión evangelizadora.

El encuentro se presentó como la etapa presencial de un proceso formativo iniciado meses atrás en modalidad virtual. Su propósito fue consolidar una red continental de comunicadores capaces de responder, con creatividad y discernimiento, a los desafíos que plantea el ecosistema digital a la Vida Consagrada y a las oficinas de comunicación de las Conferencias Nacionales.

Cada jornada comenzó con la celebración eucarística, expresión de la comunión eclesial que marcó el tono del encuentro. En un contexto dominado por pantallas, redes sociales e inteligencia artificial, los participantes reafirmaron que la tecnología no sustituye la espiritualidad, sino que debe estar al servicio del anuncio del Evangelio.

Durante las sesiones formativas se abordaron herramientas concretas para la creación de campañas estratégicas, producción audiovisual, redacción de notas de prensa, posicionamiento web y uso responsable de la inteligencia artificial. Se trabajaron formatos actuales como reels, carruseles, videos cortos y estrategias narrativas digitales orientadas a comunicar esperanza de manera atractiva y fiel a la identidad consagrada.
En el mensaje final del workshop se afirmó que “el entorno digital no es un mundo paralelo, sino un espacio donde la gracia debe circular como el ancho de banda del Espíritu”. La reflexión subrayó que la Vida Consagrada no puede permanecer al margen de la transformación cultural, sino que está llamada a habitarla con conciencia ética y profundidad evangélica.

Las hermanas Nina Krapic y Nataša Govekar, del Dicasterio para las Comunicaciones del Vaticano, hicieron una llamada clara a la responsabilidad comunicativa. “No infantilicemos a la Vida Religiosa en las redes”, expresaron, recordando que la radicalidad del seguimiento de Jesús y el compromiso con los más pobres deben reflejarse con autenticidad y seriedad en los contenidos digitales.


Uno de los ejes más destacados fue la reflexión sobre la ética y la libertad en el uso de las plataformas digitales. “Que el algoritmo no decida por nosotras y nosotros”, se afirmó durante el encuentro, invitando a ejercer una comunicación consciente que promueva la verdad, la cooperación y la educación en lugar de la manipulación y la superficialidad.

La Hermana Jesús Patricia Ogando, de República Dominicana, señaló que “el mundo digital ya no es opcional, ni para la Iglesia ni para la Vida Consagrada; es un espacio donde están las personas que necesitan escuchar el mensaje de Cristo”. Por su parte, José Pablo Juárez, de Guatemala, subrayó que el workshop fue “un llamado urgente a mostrar lo que verdaderamente hace la Vida Religiosa, evitando distorsiones y comunicando con claridad nuestra misión”.

Janette Magali DiPaolo, de Argentina, destacó la dimensión intercultural del encuentro. “Entender cómo comunicamos, qué comunicamos y para qué comunicamos es fundamental en entornos digitales que hoy son muy vulnerables”, afirmó, reconociendo también que desafíos como la diversidad lingüística pueden superarse mediante el uso responsable de herramientas tecnológicas.

Desde México, la Hermana Katia Lorena Ibarra Fletes compartió que las estrategias aprendidas fortalecerán su labor en la denuncia de la trata de personas. “Las redes pueden ser un instrumento para salvar vidas y llevar esperanza a quienes se encuentran en situaciones de abuso”, expresó.
El mensaje final recordó las palabras de Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Hoy, añadieron los participantes, esas acciones también se traducen en “clicks”, “mensajes” y “redes” que, cuando están animadas por el amor de Jesucristo, se convierten en puentes de comunión y transformación social.

En sintonía con el proceso sinodal que vive la Iglesia, el workshop reafirmó que comunicar no es una estrategia opcional, sino una consecuencia del amor y del compromiso evangelizador. “Si creemos en el Evangelio, la comunicación es un acto de justicia”, se señaló, especialmente en un tiempo en el que la información veraz y de calidad puede llegar a quienes más la necesitan.

Panamá, 2 de marzo de 2026

 


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