Panamá y la Iglesia están edificadas por la comunidad chino-panameña

En el marco del 172 aniversario del Día de la Etnia Chino-panameña, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, arzobispo de Panamá, presidió este 30 de marzo, una solemne Eucaristía junto al personal del arzobispado en acción de gracias por la presencia y valioso aporte en la vida del país. En su mensaje destacó que Panamá y a Iglesia católica están edificadas desde la diversidad, señalando que la comunidad china ha contribuido de manera silenciosa, pero significativa, al desarrollo nacional, particularmente en el ámbito económico, gastronómico, cultural y social.
Desde la capilla del Arzobispado, monseñor Ulloa expresó con claridad, respeto y cercanía pastoral que “los chinos en este país no son extranjeros, no están de paso, sino que son Panamá. Ustedes han sabido integrarse sin perder su identidad, aman a Panamá sin dejar de honrar sus raíces y esto, es una riqueza invaluable”.
Durante su homilía, recalcó que la Iglesia católica afirma con orgullo, que ser chino-panameño no divide, sino que enriquece; no separa, sino que suma; no resta identidad, sino que la fortalece. En este sentido, subrayó que la Iglesia reconoce a esta comunidad no solo por su aporte como ciudadanos ejemplares, sino también como una familia que ha transmitido que han transmitido valores sólidos, hombre y mujeres que han contribuido al bien común con paciencia y esperanza.
“Gracias por creer en Panamá, por trabajar por este país y por amar esta tierra como suya, porque así lo es”. Manifestó el prelado, resaltando además que la presencia de la comunidad China ha sido clave en los momentos históricos del país y una oportunidad para descubrir como Dios ha ido tejiendo la historia de Panamá con la riqueza de muchos pueblos de manera especial de los chinos.
Monseñor Ulloa señaló también que Panamá necesita seguir aprendiendo de esta cultura milenaria, especialmente en un mundo marcado por la división y el individualismo. En este sentido, indicó que esta celebración recuerda que la convivencia es posible, que la integración es fecunda y que la fraternidad es el camino.
Al referirse al llamado constante del Papa Francisco a “construir puentes y no muros”, el arzobispo Ulloa, dijo que la comunidad chino-panameña ha sido, a lo largo de la historia, verdaderos constructores de puentes entre culturas, generaciones y diversas maneras de comprender la vida.
Dirigiéndose con afecto pastoral a la comunidad chino panameña les expresó “sigan siendo luz en medio de nuestra sociedad, transmitiendo valores, construyendo comunidad y puente de encuentro. No olviden nunca sus raíces, pero tampoco duden de su pertenencia, esta es su casa y esta es su patria”.
El arzobispo Ulloa recordó que su testimonio ha enseñado el valor del trabajo constante, la responsabilidad y el compromiso, destacando que su aporte va mucho más allá de lo económico, enriquecido la identidad panameña con su cultura, tradiciones, su sabiduría milenaria, su profundo sentido del respeto especialmente hacia los adultos mayores y su fuerte espíritu solidario.
Concluyó recordando que este reconocimiento fue establecido por la ley por la Ley 14 de 2004, el 30 de marzo como Día de la Etnia China, señalando que esta conmemoración es también una invitación para que todos como sociedad, a seguir construyendo una cultura del encuentro, donde nadie sea excluido, ni sea visto como extraño, donde la diversidad sea acogida como una bendición.
Panamá, 30 de marzo de 2026.
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