“Panamá necesita testigos no discursos vacíos; luz y servidores no salvadores de oración” Arzobispo Ulloa

Rodeados por la belleza de la creación y un encuentro de fe sencillo, profundo y lleno de esperanza, el arzobispo José Domingo Ulloa Mendieta, celebro la Santa Misa, en el marco de la 38° Feria Campesina del Lago Alajuela, este domingo 18 de enero. En esta celebración destacó que el Evangelio de esta fecha, interpela directamente a la realidad como cristianos y panameños. Subrayó que “Panamá necesita testigos no discursos vacíos; necesita luz nos más oscuridad; necesita servidores no salvadores de oración”.
El arzobispo reflexionó sobre los diversos rostros del pecado que afectan la vida del país, muy presentes entre los barrios y en medio de las familias; se manifiestan en la corrupción que indigna cuando se desvían recursos destinados a la educación, la salud y el bienestar de las comunidades más pobres, jugando así con la confianza del pueblo. Señaló también la violencia que genera temor cuando la inseguridad se infiltra en los barrios y cuando los jóvenes crecen sin oportunidades, hacen que la vida sea cada vez más frágil.
Igualmente, se refirió a la pobreza que humilla, cuando el trabajo honrado no alcanza, cuando el esfuerzo cotidiano no se traduce en bienestar y cuando muchas familias sobreviven con lo justo o menos aún. Denunció también la mentira que cansa, cuando se prometen soluciones que no llegan, se manipula la verdad y se normaliza el engaño, así como la desigualdad que duele cuando unos pocos avanzan y muchos quedan rezagados, y el progreso no alcanza a todos por igual.
A la luz de estas realidades, monseñor Ulloa, recordó que el Evangelio presenta a Juan el Bautista, quien no se colocó en el centro ni buscó protagonismo, sino que cumplió su misión señalando al Cordero de Dios. Esta actitud, afirmó el prelado, ilumina la misión de la Iglesia y de cada cristiano hoy, que está llamado a ayudar a que otros se encuentren con el Señor. “El Evangelio no nos dice ‘acostúmbrense, aguanten o resígnense’, sino que se proclama con esperanza, recordándonos que Panamá no está condenada a repetir sus heridas, que la corrupción no es su destino, que la violencia no es normalidad y que la desigualdad no es voluntad de Dios”, enfatizó.
El arzobispo señaló que, aunque no todos tienen la oportunidad de anunciar desde un púlpito o los medios de comunicación, todos están llamados a dar testimonio de Jesús con la propia vida: cuando se educa a los hijos en valores, se trabaja con honestidad, no se responde al mal con mal y se persevera en la fe aún en medio del cansancio. “Son gestos sencillos, muchas veces silenciosos, pero profundamente evangélicos. Cuando un cristiano vive con coherencia, Dios se deja ver en medio del mundo”, afirmó.
Dirigiéndose a todos los bautizados, monseñor Ulloa Mendieta, recordó que la fe no puede quedarse encerrada en el templo, sino que debe vivirse y anunciarse allí donde hay injusticia social y desesperanza. “La fe cristiana no comienza con un esfuerzo moral, sino con un encuentro con Cristo, que nos lleva al compromiso, al servicio y a la entrega. No hacemos el bien para salvarnos, sino porque hemos sido salvados. Abracemos a Jesucristo plenamente, no a medias ni por temporadas, sino en la alegría como en la cruz”.
Por su parte, la hermana Argelia Quero, de la congregación religiosa Esclavas de Cristo Rey, explicó que cada año la comunidad parroquial de la Parroquia Santa Cruz de Chilibre, desde la opción preferencial por los pobres, acompaña y apoya la Feria Campesina del Lago Alajuela. Esta iniciativa busca que indígenas y campesinos de siete comunidades puedan generar recursos que les permitan llevar una vida digna.
Panamá, 18 de diciembre de 2026.






