PALABRAS EN LA LITURGIA ECUMÉNICA CON EL BEATITUD TEODORO II

PALABRAS EN LA LITURGIA ECUMÉNICA CON EL BEATITUD TEODORO II

PALABRAS EN LA LITURGIA ECUMÉNICA CON EL BEATITUD TEODORO II, PAPA Y PATRIARCA DE LA GRAN CIUDAD DE ALEJANDRÍA Y DE TODA ÁFRICA
Catedral Basílica Santa María la Antigua, jueves 29 de enero de 2026

Su Divinísima Beatitud Teodoro II,

Papa y Patriarca de la Gran Ciudad de Alejandría y de toda África; Su excelencia Mons. Dagoberto Campo Salas, Nuncio Apostólico de su Santidad Papa león queridos hermanos obispos, ortodoxos sacerdotes y diáconos; miembros de las Iglesias hermanas; pueblo fiel de Dios:

Con profunda gratitud al Señor le damos la bienvenida a esta Catedral Basílica Santa María la Antigua de Panamá, madre y corazón espiritual de la Iglesia en Panamá, primera diócesis erigida en tierra firme del continente americano. Este templo no es solo un monumento histórico; es memoria viva de un pueblo creyente que, a lo largo de los siglos, ha sabido custodiar la fe, anunciar el Evangelio y abrirse al encuentro entre culturas y naciones.

Su Beatitud, su presencia entre nosotros reviste un significado eclesial y espiritual excepcional. Nos honra acoger a un pastor que viene de Alejandría, una de las sedes más antiguas y venerables del cristianismo, cuna de la reflexión teológica, del testimonio martirial y del amor apasionado por la verdad de Cristo. Hoy, Alejandría y Panamá se encuentran como Iglesias hermanas que se reconocen en una misma fe apostólica y en una misma esperanza.

Este encuentro se inscribe providencialmente en un tiempo de gracia. En este año celebramos con júbilo el Primer Centenario de nuestra Arquidiócesis de Panamá, y al mismo tiempo conmemoramos los 1700 años del Concilio Ecuménico de Nicea, acontecimiento decisivo que selló para siempre la confesión de nuestra fe común: Jesucristo, Hijo eterno del Padre, consustancial al Padre, verdadero Dios, y verdadero hombre. Nicea no es solo un recuerdo del pasado; es un cimiento vivo que nos une y nos interpela hoy a custodiar la fe recibida y a vivirla con coherencia y caridad.

En un mundo marcado por divisiones, guerras y polarizaciones, su visita se convierte en un signo profético. Proclama sin palabras que la comunión es posible, que la fraternidad no es una utopía y que la unidad querida por Cristo —“que todos sean uno, para que el mundo crea”— sigue siendo una tarea urgente y un testimonio necesario. Desde esta catedral, elevamos juntos nuestra oración por la paz, por la reconciliación entre los pueblos y por la dignidad de toda persona humana.

Al reunirnos para esta celebración, elevamos también una Rogativa a la Theotokos, la Santísima Madre de Dios. Ella, a quien en nuestra tierra invocamos con amor filial como Santa María la Antigua, es la misma Siempre Virgen María venerada por nuestros hermanos ortodoxos. Bajo su manto maternal ponemos este encuentro, seguros de que ella nos conduce siempre a su Hijo y nos enseña a vivir la fe con humildad, obediencia y amor. Que su intercesión fortalezca los lazos de fraternidad entre nuestras Iglesias y bendiga abundantemente a nuestro pueblo panameño y a los pueblos de África que usted pastorea con entrega.

Su Beatitud, gracias por venir como peregrino de la comunión, como hermano que nos confirma en la fe y nos anima a perseverar en el camino del diálogo y del respeto mutuo. Esta Iglesia que peregrina en Panamá le acoge con afecto sincero, con gratitud profunda y con la esperanza de que este encuentro deje huellas duraderas en nuestro caminar ecuménico.

Sea esta visita memoria agradecida del pasado, compromiso renovado en el presente y profecía de esperanza para el futuro. Que, unidos en la fe de los Apóstoles y fortalecidos por el testimonio de Nicea, sigamos dando juntos un testimonio creíble del Evangelio, para que el mundo crea.

Bienvenido a Panamá. Bienvenido a esta catedral que custodia nuestros orígenes y abre sus puertas al futuro que Dios nos regala.

Su servidor,

† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

 

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La Arquidiócesis de Panamá creada el 9 de septiembre de 1513 es la Iglesia más antigua en tierra firme y madre de las Iglesias particulares existentes hasta ahora en la república de Panamá.