Misericordia y salvación entre los pobres y las personas con capacidades especiales

Misericordia y salvación entre los pobres y las personas con capacidades especiales

¡Las Hermanas están de fiesta!, exclamó un taxista… Sí, es la Apertura Jubilar del Hogar San José de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, una obra social de la Iglesia Católica —le respondió una señora antes de bajarse del taxi.

Mientras tanto, a lo lejos, en el patio del Hogar San José, voluntarias entre risas y cuentos lavaban y tendían ropa. Suspendieron su labor para sumarse con alegría a la celebración.

A un costado de la Capilla del Hogar, se encontraba don José, sentado en su silla de ruedas. Aunque no comprendía del todo lo que sucedía, no pudo resistirse: Se puso en pie. Luego de varias maniobras, apoyado en su silla, se unió a la peregrinación.

El Arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, estaba con ellos para presidir el rito de Apertura de la Puerta Jubilar del Hogar San José, ubicado en Villa Zaita, bajo el cuidado de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta.

La celebración estuvo cargada de emociones: Hezekiah, Jonathan, Luis Mendieta, Kathia, Dalys, Eufemia, Luis, Auxiliadora, Milagros, Nataniel, Daysuri, José Antonio, Tomasito, Carlos y Dídimo; jóvenes y adultos con capacidades especiales, recibieron el Sacramento de la Confirmación luego de un proceso catequético adaptado a sus necesidades.

‘Misericordia y salvación’: Claves del Jubileo y la Cuaresma
En su mensaje, monseñor Ulloa Mendieta hizo un llamado claro a meditar sobre la misericordia y la salvación, dos palabras claves de esta cuarta semana de Cuaresma: “Lo propio de Dios es amar a sus criaturas, incluso hasta el extremo de dar la vida por los pecados del mundo. Las obras de misericordia de la Iglesia Católica, y especialmente en este Año Jubilar, no se limitan a una conversión personal, sino que el mayor fruto del Señor es estar presentes entre los pobres, los enfermos y apoyar a los más necesitados”.

Agregó, que visitar el Hogar San José debe llevarnos a descubrir sus inicios: Una obra social que nació después de la visita de Madre Teresa a Panamá, en 1978, cuando al constatar el grado de pobreza, decidió que era necesario abrir esta misión.

“Muchos aún recuerdan cuando Santa Teresa bajó del avión con una cajeta atada con soga, donde guardaba sus pertenencias”, afirmó.

Conversión con frutos
En esta Cuaresma y Año Jubilar, más allá del esfuerzo por dejar vicios o rechazar el pecado, estamos llamados a dar frutos concretos de conversión, advirtió monseñor Ulloa.

Recordó la frase de Santa Teresa de Calcuta: “Mientras los grandes y poderosos de estos tiempos continúan discutiendo sobre las causas y motivos de la pobreza, yo me arrodillaré ante los más pobres de los pobres y me ocuparé de las necesidades de los mendigos, leprosos y víctimas del SIDA. Monseñor advirtió, que “ellos no les hacen falta grandes discursos, sino amor. Y eso es lo que ofrecen las 73 obras de misericordia de la Iglesia Católica”.

Visibilizar estas obras sociales que brindan apoyo a hombres y mujeres de la calle, hermanos con VIH/SIDA, ancianos abandonados, niños con discapacidades especiales y migrantes nos desafía como Iglesia, indicó el arzobispo, tras agregar que cada bautizado debe cuestionarse: “¿cómo estoy respondiendo a Dios ante la sed de tantos hermanos y hermanas solos y descartados por la sociedad?”


Catequesis para personas con capacidades especiales
A los catequistas de las cuatro zonas pastorales de la Arquidiócesis, monseñor Ulloa les hizo un llamado urgente: adaptar la formación catequética, adecuar los espacios y brindar atención pastoral personalizada, para que las personas con capacidades especiales puedan vivir a plenitud su fe.

También enfatizó: “Estamos llamados a meditar y reflexionar sobre la recepción de los sacramentos por parte de las personas con discapacidad, y a comprender que estos hermanos también tienen la capacidad de recibir al Señor”; y dijo: “Ojalá que fruto de este Jubileo podamos encontrar catequistas que deseen prepararse y formarse para brindar esa atención personal y particular a nuestros hermanos con discapacidad”.

Monseñor Ulloa recordó que las personas con discapacidad están llamadas a vivir plenamente la fe y a recibir la gracia de Dios por medio de los sacramentos, como cualquier otro miembro de la comunidad cristiana.

Los jóvenes y adultos con discapacidades especiales pueden recibir los sacramentos con una catequesis adecuada, que les permitan comprender el significado del don del Espíritu Santo, y de forma sencilla, que el Pan y el Vino consagrados son lo más sagrado, advirtió.

El arzobispo agregó que “existen formas adaptadas para quienes tienen dificultades para tragar o moverse, y lo mismo podemos decir del Sacramento de la Reconciliación o la Unción de los Enfermos. Como el Papa Francisco y la Iglesia lo recuerdan: ¡nadie debe ser excluido de la vida sacramental!”


Una puerta siempre abierta
Para la Hna. María Luisa, encargada del Hogar San José, Es una gran alegría, un honor y un don muy grande de Dios ser un centro jubilar. Las puertas de este hogar y de su capilla están abiertas para que todos encontremos al Señor cada día en el corazón que habita en nuestros hermanos con discapacidades especiales y más necesitados.

Para la religiosa, más que acercarse al hogar, a llevar cosas materiales; “lo que más atesoramos es que nos visiten con el corazón abierto y las manos libres para compartir con ellos. La alegría que ustedes brindan con su presencia, aunque los internos no digan gracias, se siente y se aprecia muchísimo”.

Luego de su Apertura Jubilar, la capilla del Hogar San José  voluntarios, benefactores y la comunidad de San Miguelito podrán acudir allí para encontrar paz, consuelo y fortaleza, y, cumpliendo con las disposiciones de la Iglesia, obtener la indulgencia plenaria.

Actualmente, las Misioneras de la Caridad albergan a casi 60 adultos mayores abandonados y a unos 27 niños con discapacidades especiales. Una vez al mes, las religiosas salen por las noches a distribuir comida a los más pobres. Cuando encuentran personas desamparadas, les brindan albergue, especialmente a quienes no tienen bienes materiales ni familiares.

Panamá, 31 de marzo de 2025

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