La Arquidiócesis celebra con gozo la ordenación sacerdotal y diaconal de tres jóvenes de realidades y culturas distintas

La Arquidiócesis celebra con gozo la ordenación sacerdotal y diaconal de tres jóvenes de realidades y culturas distintas

En la Arquidiócesis de Panamá, celebró con profundo gozo la ordenación sacerdotal de Miguel Ángel Sánchez, así como el sacramento del orden al diaconado de los seminaristas Abdiel Reyes y Jae Yeab Jung, en una solemne celebración presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, OSA, este sábado 7 de marzo en la Catedral Santa María la Antigua.

Tras un proceso de discernimiento y formación en el Seminario Mayor San José, estos tres jóvenes responden con generosidad al llamado del Señor para entregarse plenamente al servicio de Dios y de su pueblo.

Procedentes de realidades y culturas distintas —Corea del Sur, la comunidad de Torrijos Carter y La Chorrera— sus historias vocacionales convergieron en un mismo altar, como caminos de gracia que Dios ha ido tejiendo y que ahora se convierten en ministerio al servicio de la Iglesia. Aunque las tres ordenaciones llenan de alegría a sus respectivas comunidades, pero la incorporación de Miguel Ángel Sánchez al cuerpo presbiteral arquidiocesano ha despertado especial entusiasmo en toda la Arquidiócesis.

Miguel Ángel Sánchez, nuevo Presbítero

 

Durante su homilía, monseñor Ulloa dirigió un mensaje a los nuevos ministros, recordándoles que la vocación es siempre una obra y gracia de Dios. “Señor, haz que estos siervos hijos tuyos sean dignos de tu ministerio. Miguel Ángel, Abdiel y Jae Jung, no tengan miedo de su pequeñez, porque Él no llama a los perfectos, sino a quienes se dejan transfigurar por su gracia”.

Al dirigirse a los dos nuevos diáconos, el arzobispo les explicó que el diaconado implica configurarse con Cristo servidor, siendo ministros en el altar, del Evangelio y de la caridad. “Donde exista sufrimiento, pobreza y personas olvidadas, allí debe estar el diácono, recordando siempre que la Iglesia es casa para todos”, expresó.

Refiriéndose al nuevo presbítero, monseñor Ulloa recordó que el sacerdocio nace de la compasión de Cristo por su pueblo. “Serás configurado con Cristo, el Buen Pastor. Celebrarás la Eucaristía, reconciliarás a los pecadores, acompañarás a las familias, consolarás a los enfermos y anunciarás la esperanza del Evangelio”. Igualmente, le exhortó a vivir su ministerio con un corazón de padre, cercanía de hermano y en la misericordia de Dios.

El arzobispo subrayó también que la vocación no nace en un instante aislado, sino en medio del corazón de una comunidad que cree, reza y acompaña.

“En el marco del centenario de la Arquidiócesis, su ordenación diaconal y sacerdotal se convierten también en signo profético de que Dios no ha terminado su obra en esta Iglesia, especialmente por ese ‘sí’ que hoy ustedes pronuncian”, destacó.

Monseñor Ulloa pidió a toda la comunidad arquidiocesana orar por estos tres hermanos recién ordenados y por todo el clero, para que nunca pierdan la alegría de su vocación y ante las dificultades, recuerden siempre el amor de Dios. “Que sus manos consagradas nunca se cansen de levantar al caído, reconciliar al pecador y repartir el Pan de vida al pueblo de Dios”, expresó.

También hizo un llamado a las comunidades parroquiales a promover las vocaciones. “Especialmente para que esta ordenación no sea la última, sino para que de las parroquias, las familias y de los barrios sigan surgiendo jóvenes generosos que escuchen la voz del Señor y tengan el valor de responderle”.

Aprovecho para animar a las comunidades de la Arquidiócesis a convertirse en semilleros de vocaciones, recordando que ninguna parroquia debería sentirse tranquila, si de ellas no surgen jóvenes que respondan al llamado al sacerdocio y a la vida consagrada.

En este contexto, expresó su agradecimiento especial a la comunidad parroquial Nuestra Señora de Guadalupe, en La Chorrera, de donde han surgido 14 sacerdotes, cinco religiosos, seis candidatos al diaconado permanente, un diácono permanente y u seminarista. “Todo es posible para Dios, Él solo sigue llamando”, afirmó.

Al cuerpo presbiteral de la Arquidiócesis, monseñor Ulloa les exhortó a vivir su ministerio con el compromiso de suscitar y acompañar a las nuevas vocaciones. Recordando que las vocaciones nacen donde hay fe viva, familias que oran, sacerdotes que aman su ministerio y jóvenes que descubren que vale la pena dar la vida por Cristo y por su Iglesia.

Dirigiéndome finalmente a los jóvenes del país, el arzobispo recordó que Jesús continúa haciendo la misma pregunta “¿Me amas? Si alguno siente esta inquietud en su corazón, no la apaguen. Dios no llama a los perfectos, hace mejores a los que él ha llamado”, afirmó citándoles además esa frase de San Juan Pablo II “No tengan miedo a abrir las puertas de su corazón a Cristo”.


Rito de Ordenación

La ordenación sacerdotal y diaconal es una de las celebraciones más solemnes de la Iglesia Católica. El rito inició con la presentación de los candidatos —Corea del Sur, la comunidad de Torrijos Carter y La Chorrera— momento en el que la Iglesia confirma que son idóneos para el ministerio.

Posteriormente, el candidato al presbiterado, y los candidatos al diaconado se postraron ante el altar, mientras la asamblea eleva las Letanías de los Santos, implorando la incorporación de toda la Iglesia les ayuden en su misión.

El momento central del rito fue la imposición de manos del obispo y la oración consagratoria, seguidos de la colocación de los ornamentos propios del ministerio.  En el caso del nuevo presbítero, se realizó además la unción de las manos con el Santo Crisma, la entrega del cáliz y la patena, signos de su misión de presidir la Eucaristía.

Al concluir la ordenación, el nuevo presbítero Miguel Ángel Sánchez, entregó a su madre el paño de lino que proviene del latín “manutergium”, con el que secó sus manos recién ungidas con el Santo Crisma. Según la tradición, este lienzo será conservado por ella hasta su fallecimiento, momento en el que su hijo lo colocará entre sus manos como signo de gratitud por ofrecer un sacerdote a la Iglesia.

El nuevo Presbítero, Miguel Ángel, proviene de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en La Chorrera, y fue ordenado diácono el 20 de marzo de 2021, en el templo parroquial San Isidro Labrador, en Capira, en medio del contexto de la pandemia.

Por su parte, Abdiel Reyes, pertenece a la comunidad de Torrijos Carter en Arquidiócesis de Panamá, mientras que, Jae Jung es originario de Corea del Sur y pertenece a la Sociedad Misionera Católica Internacional de Seúl.

La formación para el sacerdocio en la Iglesia Católica implica un proceso clave de aproximadamente ocho años, que incluye la etapa propedéutica, tres años de filosofía y cuatro de teología en el Seminario Mayor San José, fundamentales para el discernimiento y la preparación pastoral de los futuros sacerdotes.

 

Panamá, 7 de marzo de 2026.

 


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Ordenación Sacerdotal y Diaconal - 7 febrero


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