En fiesta de San José jóvenes reciben el alba y el ministerio del lectorado

Cada 19 de marzo, la Iglesia universal celebra con gozo la solemnidad de San José, hombre justo, custodio de Sagrada Familia y patrono del Seminario Mayor de Panamá. Con un signo muy elocuente a esta celebración, siete seminaristas recibieron la imposición del alba y cuatro fueron instituidos al ministerio del lectorado, en una Eucaristía presidida por el arzobispo metropolitano, José Domingo Ulloa Mendieta, en el Seminario Mayor San José (SMSJ).
Con gran gozo los seminaristas Everardo Ching, de La Chorrera; Osvaldo Quintero, Samaria; Samuel Tamayo, Capira y Axcel Espinoza, Santa Ana, recibieron el ministerio del lectorado de manos del arzobispo Ulloa.
Luego de finalizar la primera etapa del Propedéutico, los siete jóvenes que recibieron la imposición del alba fueron: Diego Andrés González, Santa Librada, San Miguelito; Gabriel Antonio Chue Arauz, Brisas del Golf; Diego Emmanuel Lee Rodríguez, El Dorado; Abdiel Abel Otero Enriquez, Chepo; Kevin Amir Solís Morales, Chepo; y de la Diócesis de Chitré, Carlos Raúl Sanjur Rosario y Jonathan Joel Serrano Gaitán. Estos jóvenes a partir de la fecha bajo la responsabilidad del equipo de formadores, podrán continuar su formación en el SMSJ, en la ciudad capital.
Durante la homilía, monseñor Ulloa destacó que esta solemnidad invita a mirar con fe, la realidad del Seminario Mayor profundamente ligada a San José. “El seminario no es simplemente un edificio ni una institución más dentro de la Iglesia, sino que es la casa donde se custodia, acompaña y forma el corazón de quienes han sido llamados a servir como sacerdotes en Panamá”, afirmó.
Al referirse a los ritos celebrados, el arzobispo Ulloa subrayó que no se trata de gestos externos, sino de pasos reales en el camino vocacional. “La Iglesia reconoce públicamente que Dios continúa actuando en la vida de estos jóvenes, llamándoles y conduciéndoles hacia una entrega cada vez más plena”.
Dirigiéndose a los seminaristas, expresó “reciben el alba y el ministerio del lectorado, pero lo más importante no es lo que obtienen, sino aquello a lo están llamados a ser. La Iglesia no espera de ustedes perfección, sino hombres de Dios, auténticos, capaces de escuchar, servir, amar y entregar su vida sin reservas”.
También aprovechó para recordarles que “el seminario es el corazón vivo de nuestra Iglesia”, e invitó a todo el pueblo de Dios a elevar oraciones para que la Arquidiócesis sea tierra fecunda de vocaciones, donde cada parroquia sea un semillero de sacerdotes, y cada familia se convierta en espacio donde Dios pueda llamar.
A los seminaristas recibieron el alba, el arzobispo Ulloa les exhortó “cada vez que se revistan para servir en el altar, deberán recordar que su vida está llamada a ser luminosa, coherente, disponible y profundamente unida a Cristo”. Del mismo modo, a los instituidos como lectores, les indicó que, antes de proclamar la Palabra, deben permitir que esta habite en su interior, ilumine sus decisiones y configure su vida, preparándolos para anunciarla y encarnarla como futuros pastores.
Monseñor Ulloa también subrayó la urgente necesidad de contar con sacerdotes que vivan con coherencia y sean testigos creíbles del Evangelio. “El seminario no es un lujo, sino una necesidad vital para la Iglesia, porque allí se forman quienes mañana celebrarán la Eucaristía, administrarán los sacramentos, acompañarán a las familias, escucharán el dolor del pueblo y sostendrán la esperanza en medio de las dificultades”.
En esta línea, planteó como desafió pastoral que cada parroquia pueda acompañar el surgimiento de nuevas vocaciones, fomentando ambientes propicios para que los jóvenes escuchen la voz de Dios. Invitó, además a intensificar la oración por las vocaciones en las familias, comunidades y grupos eclesiales, recordándoles que estas nacen de una Iglesia que reza con fe y se pone de rodillas.
El vicerrector y ecónomo del SMSJ, el P. Israel Ramos, señaló que estos signos litúrgicos, sencillos, pero a la vez importantes, forman parte del proceso gradual en que Dios va construyendo su obra en los seminaristas que poco a poco, van edificando su vocación, especialmente en su etapa de formación filosófica, ayudándoles a crecer como discípulos de Cristo.
Recordó, que la formación sacerdotal implica también un esfuerzo material y económico que es fundamental. Los seminaristas realizan sus estudios en la Universidad Católica Santa María la Antigua, en articulación con la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, además de los gastos de manutención e infraestructuras. “Si bien lo esencial es la oración, la respuesta y vocación de los seminaristas. También es crucial ese apoyo económico desde la sencillez de lo que pueda dar los fieles, porque Dios es capas de multiplicar toda ofrenda generosa”, expresó el P. Ramos.
Testimonios de nuevos pasos vocacionales
El seminarista, Samuel Tamayo, de la parroquia San Isidro Labrador de Capira, expresó “muy agradecido con Dios por recibir este ministerio del lectorado. Es poder que desde mi testimonio se vea reflejado esa palabra, espero poder vivirla en carne propia con nuestras obras, siendo ese instrumento de Dios como un cristiano y futuro sacerdote llevando el Evangelio”.
Para el seminarista, Diego Andrés González, de la Parroquia Transfiguración del Señor, en Santa Librada, dijo “esta imposición del alba no es solo algo pasajero, sino que representa que, a partir de la fecha, estoy al servicio de la comunidad. Desde antes ya lo estaba, pero ahora lo haré desde los pies de Cristo en el altar, sirviendo con amor, entrega, humildad y cariño, es muy importante en mi vida. Animo a todos los jóvenes que sienten ese llamado en su corazón a decirle sí al Señor, no tengan miedo”.
Puedes apoyar a través de la cuenta “Iglesia Católica- Seminario Mayor San José”, número 04-03-02005977-3 del Banco General, por Yappy: @seminariomayorsanjosé contactando al WhatsApp 6854-5567 o al teléfono 236 -3708.
Panamá, 19 de marzo de 2026.
Transmisión en vivo | Solemnidad de San José
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