Cursillistas de la Arquidiócesis fortalecen su fe y renuevan su compromiso misionero

En el marco del Domingo de la Palabra de Dios, 25 de enero, día en que la Iglesia Católica universal celebra la conversión de San Pablo en el camino a Damasco, patrono y modelo de fe de los Cursillistas. Durante esta significativa fecha los Cursillistas de la Arquidiócesis rememoraron con gran júbilo ese primer encuentro con Jesucristo, fortalecieron su fe, reavivando esa alegría del Evangelio y renovaron su compromiso misionero; en la Eucaristía presidida por el presbítero Amado Flores, en la Catedral Basílica Santa María la Antigua.
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, al estar fuera del país por compromisos pastorales, hizo llegar su mensaje cercano y fraterno a los Cursillistas. En él, les recordó que la Iglesia y el mundo necesitan cursillistas convencidos, alegres, coherentes, que anuncien el Evangelio dando testimonio con sus vidas. Los animó a no olviden su primer amor y a no apagar la llama de aquel primer cursillo que les permitió descubrir que Cristo vive y camina a su lado.
En su mensaje, monseñor Ulloa, destacó que la experiencia de San Pablo en el camino de Damasco es un recordatorio de que Dios siempre salea nuestro encuentro, incluso cuando transitamos por caminos equivocados, y que su gracia tiene el poder de transformar la vida en un instante.
Durante su homilía, el P. Amado Flores, reflexionó sobre diversos textos de la Sagrada Escritura, entre ellos, citó la Segunda Carta a Timoteo (3,16), al señalar que toda Palabra está inspirada por Dios para enseñar, corregir y educar en la justicia. Subrayó, además que la Palabra de Dios es dulce como la miel, e invitó a los fieles a degustarla y amarla como se proclama en el Salmo 119.
El presbítero enfatizó que la Biblia es un alimento espiritual esencial para los creyentes de hoy, advirtiendo que cuando un cristiano se aleja de la Palabra de Dios, el corazón se vacía, se endurece y se oscurece, perdiendo esa capacidad de reconocer y valorar las virtudes en toda su amplitud.
Dirigiéndose especialmente a los cursillistas, el P. Flores, les recordó la importancia de hacer una pausa en el camino, al igual que San Pablo en Damasco, para escuchar la voz del Señor, permitir la conversión del corazón y dejarse transformar por la acción del Espíritu Santo. “Ustedes también han vivido una experiencia de fe; por ello están llamados a ser sal y luz con su testimonio en medio de la sociedad, allí donde el Señor los envía”.
El Domingo de la Palabra de Dios, es una fecha instituida por el Papa Francisco, en que la Iglesia pone el centro la importancia de las Sagradas Escrituras para la vida de los cristianos. Fue establecida el 30 de septiembre de 2019 a través de la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio del Aperuit Illis, y desde entonces se conmemora cada año el tercer domingo del tiempo ordinario, con distintas actividades y celebraciones que destacan el valor de la Palabra de Dios.
Panamá, 25 de enero de 2026.
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