Bendicen nuevo conjunto escultórico de la Última Cena en la Catedral Basílica Santa María la Antigua

Bendicen nuevo conjunto escultórico de la Última Cena en la Catedral Basílica Santa María la Antigua

En el marco del IV Domingo de Cuaresma, la Catedral Basílica Santa María la Antigua acogió este domingo 15 de marzo la celebración eucarística presidida por el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, durante la cual se realizó la bendición del nuevo conjunto escultórico de la Última Cena, que procesionará por las calles del Casco Antiguo el próximo Jueves Santo, como parte de las celebraciones de la Semana Santa.

La Palabra de Dios ilumina la vida

En su homilía, monseñor Ulloa reflexionó sobre el Evangelio proclamado ese domingo, que narra la curación del ciego de nacimiento, subrayando que este pasaje revela la manera en que Jesús se acerca al sufrimiento humano.

“Jesús ve, se detiene y no pasa de largo. Ese gesto nos muestra el corazón de Dios. El Señor no es indiferente a la vida de las personas ni al dolor de quienes viven en la oscuridad”, expresó.

El arzobispo explicó que el gesto de Jesús al hacer barro con la tierra recuerda el momento de la creación, cuando Dios formó al ser humano del polvo de la tierra, indicando que Cristo recrea la mirada del hombre y le devuelve la capacidad de ver la vida de una manera nueva.

A lo largo del relato evangélico, el hombre que había sido ciego va creciendo en su fe hasta reconocer plenamente a Jesús. En contraste, quienes creían verlo todo terminan encerrados en sus prejuicios. “El verdadero milagro no es solo recuperar la vista, sino descubrir a Cristo”, señaló.

“También como sociedad podemos caer en ciertas cegueras. En nuestro país vemos tensiones, desconfianza y divisiones que cansan a la gente. A veces perdemos la capacidad de mirarnos como hermanos. El Evangelio nos recuerda que Cristo quiere devolvernos una mirada nueva, capaz de reconocer la dignidad de cada persona y de reconstruir la esperanza”, afirmó.

Catequesis visual de la Eucaristía

Igualmente el arzobispo Ulloa explicó que esta obra no debe entenderse únicamente como una expresión artística o cultural, sino como una catequesis visual que ayuda a contemplar el misterio central de la fe cristiana: la institución de la Eucaristía.

Afirmó a la vez que, en la tradición de la Iglesia, las imágenes sagradas no son objeto de adoración, sino medios pedagógicos que ayudan a anunciar el Evangelio y a profundizar en la fe.

En la celebración estuvo presente el escultor de la obra, Jorge Domínguez Conde, natural de Córdoba, en Andalucía, quien ya ha elaborado otras imágenes para Panamá, entre ellas las del Jesús Nazareno y el Cristo Yacente.

El arzobispo explicó que en la escena Jesús aparece en el centro de la mesa, destacando que Él es el corazón de la fe cristiana. Sus vestiduras blancas evocan la luz y la pureza de quien se entrega por amor.

Los apóstoles aparecen orientados hacia Él, conscientes de que están viviendo un momento decisivo en la historia de la salvación. Sin embargo, una figura rompe la armonía de la escena: Judas aparece alejándose, recordando que el corazón humano siempre conserva la libertad de aceptar o rechazar el amor de Dios.

La obra también incorpora elementos simbólicos que enriquecen su significado espiritual. Entre ellos destaca la figura del pelícano alimentando a sus crías, antiguo símbolo cristiano que representa el amor de Cristo que entrega su propia vida para dar vida a los suyos.

Otro detalle significativo es que los apóstoles aparecen con sandalias propias de la época, mientras que Jesús se presenta descalzo, signo de humildad y cercanía con la humanidad.


Una catequesis que caminará por las calles

Monseñor Ulloa destacó que las imágenes sagradas, en la tradición de la Iglesia, no están hechas solamente para ser admiradas, sino para ayudar a los fieles a meditar los misterios de la fe.

Por ello recordó que la escena de la Última Cena revela el amor extremo de Dios por la humanidad. “Cristo no solo habló de amor. Él se entregó completamente. Tomó el pan y dijo: este es mi cuerpo entregado por ustedes. Tomó el cáliz y dijo: esta es mi sangre derramada por la salvación del mundo”, afirmó.

Asimismo animó al pueblo para que estas imágenes, que recorrerán las calles durante la Semana Santa, también recorran el corazón de los creyentes, despertando una fe más profunda y renovando el amor por la Eucaristía.

“Las imágenes son una catequesis viva. Será el anuncio del Evangelio que caminará entre nuestro pueblo. En medio de la noche volverá a aparecer ante nuestros ojos la mesa donde Cristo parte el pan y ofrece el cáliz de la nueva alianza”, expresó.

Con agua bendecida e incienso, el arzobispo Ulloa realizó la bendición del conjunto escultórico de la Última Cena, con la presencia de quienes patrocinaron cada una de las imágenes que componen esta escena, cuyo aporte agradeció públicamente.

La celebración concluyó con un llamado a vivir este tiempo cuaresmal con espíritu solidario, recordando la Campaña Cuaresmal de la Pastoral Social – Cáritas, que invita a los fieles a compartir con los más necesitados como fruto del ayuno y de la conversión propia de este tiempo litúrgico.

Panamá, 15 de marzo de 2026.


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