Arzobispo y Salesianos llaman a asumir con urgencia las reformas educativas

Arzobispo y Salesianos llaman a asumir con urgencia las reformas educativas

En el marco de la festividad de San Juan Bosco, celebrada en la Basílica Menor Don Bosco, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, afirmó que el país enfrenta una deuda histórica en materia educativa, que ha afectado a generaciones enteras y que hoy exige reformas profundas, valientes e impostergables, si se quiere garantizar un futuro digno a la niñez y juventud panameña.

Durante su homilía titulada “Juventud panameña: esperanza viva de la Iglesia”, el Arzobispo Ulloa subrayó que la educación es una herramienta esencial para la promoción de la dignidad humana y la transformación social. Señaló que no basta con transmitir conocimientos, sino que es necesario construir un sistema educativo integral, humano y participativo, que forme conciencia crítica, ética y ciudadanía responsable, con estructuras dignas y oportunidades reales en todos los rincones del país, sin exclusiones ni privilegios.

Monseñor Ulloa advirtió que los jóvenes continúan pagando el costo de un sistema educativo frágil, desigual y poco articulado con la realidad. En ese sentido, insistió en que las reformas deben construirse escuchando a todos los actores involucrados —autoridades, docentes, familias, comunidades, Iglesias y, de manera especial, a los propios estudiantes—, reconociéndolos como sujetos activos de su proceso formativo. Reafirmó además, que la juventud no es un problema que resolver, sino una esperanza que acompañar, y que esto surge cuando no hay quien escuche, crea y camine junto a ella.

Este llamado fue reforzado por el mensaje dirigido a la sociedad panameña por los Salesianos de la Basílica Don Bosco, quienes recordaron que San Juan Bosco dejó una convicción tan sencilla como vigente, la forma como se educa depende el futuro de las naciones.

En el contexto actual del país, marcado por la inseguridad, las dificultades en el acceso al agua, el manejo de la basura, los desafíos educativos y la fragilidad del sistema de salud, los Salesianos reiteraron una propuesta humana y preventiva, centrada en la educación integral.

Los Salesianos subrayaron que muchos de los problemas sociales no se resolverán únicamente con leyes, controles o medidas de emergencia, sino formando la conciencia, el corazón y la responsabilidad social. Recordaron que educar antes de corregir, acompañar antes de sancionar y cuidar a la persona antes de que la sociedad tenga que repararla, sigue siendo un camino válido para prevenir la violencia, la corrupción y la indiferencia.

El mensaje incluyó un llamado directo a los jóvenes, a quienes se les reafirmó que no son el problema, sino la esperanza del país, y que Panamá necesita su creatividad, honestidad y compromiso. A los educadores les expresó su gratitud y confianza, reconociendo su labor como una de las más decisivas para el futuro nacional, y a las familias se les recordó que son la primera escuela de humanidad, donde se siembran los valores que sostienen la sociedad. A toda la sociedad se le exhortó a recuperar el sentido de corresponsabilidad y a no resignarse frente al deterioro social, trabajando juntos por el bien común.

La celebración se vivió en un clima de profunda fe y participación comunitaria. Durante los nueve días de la Novena a San Juan Bosco, la Basílica Menor, registró una asistencia masiva de fieles, familias, niños, jóvenes, educadores y miembros de la Familia Salesiana, que acudieron para orar y renovar su compromiso con la niñez y juventud panameñas.

La Novena contó con la predicación del Padre Walter Jara, SDB, quien celebró en Panamá 50 años de vida salesiana, ofreciendo su testimonio como signo de fidelidad, entrega y amor al carisma de Don Bosco.

Finalizada la Eucaristía, la imagen salió del templo para recorrer las calles del corregimiento de Calidonia, acompañado de una multitudinaria procesión, dejándoles a su paso es mensaje de esperanza, alegría y compromiso cristiano, que llegó al corazón de muchos fieles que contemplaban desde los balcones y aceras de este popular barrio.

Las expresiones de fe de niños, jóvenes y adultos en el barrio popular de Calidonia, es un vivo reflejo de que Don Bosco sigue caminando con Panamá y que la juventud continúa siendo la esperanza viva de la Iglesia y del país.  La procesión estuvo animada por las bandas musicales: Banda del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá, la Banda de Música La Primavera de Santiago de Veraguas y la Banda de Música del Instituto Técnico Don Bosco. Entre cantos, plegarias, pañuelos blancos, pétalos de rosas y un despliegue de fuegos pirotécnicos la imagen fue recibida al regresar a la Basílica, proclamada por sus devotos como la pequeña Turín de América Latina.

Un compromiso con el padre y maestro de la juventud

Entre lágrimas, la enfermera Itzela Valdez, de la comunidad de Alcalde Díaz, compartió que desde hace 15 años es devota de San Juan Bosco, especialmente por la intercesión concedida por su sobrina, quien nació de forma prematura, con apenas dos meses de gestación. “Este año se la vine a presentar, estoy muy agradecida, porque sé que su intersección fue cumplida”, expresó.  Agregó que, desde hace siete años camina la procesión como agradecimiento por la salud crónica de una hermana, a quién los médicos le diagnosticaron que solo le quedaba un día de vida, y que aún continúa con la familia.

Robinson Rivas Sánchez, de la 24 de Diciembre, manifestó “Don Bosco en nuestra familia es una gran bendición. Desde niño he sido su devoto, pero mi devoción se fortaleció con el nacimiento de mi hijo, quien nació prematuro y con una condición especial.  Hoy, con trece años, de aquel momento lo visto de Don Bosco y juntos caminamos la procesión como agradecimiento por esa promesa cumplida. Siempre le he dicho a mi hijo, que el día que yo falte, él debe continuar este compromiso”.

 

Panamá, 31 de enero de 2026.


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