Mensaje Pastoral en el Día del Maestro Panameño

1 DE DICIEMBRE DE 2025
Queridos maestros y maestras:
En este día tan significativo para nuestro país, deseo dirigirme a ustedes con profunda gratitud y con la firme convicción de que su labor es uno de los pilares más esenciales para la construcción de la sociedad panameña. Ustedes no solo enseñan contenidos; ustedes forman criterio, conciencia y humanidad. Educan para la vida. Educan para la libertad.
En cada aula -sea presencial, virtual o híbrida- ustedes se convierten en referentes éticos; en guías que ayudan a la niñez y a la juventud a comprender el mundo y a situarse en él con responsabilidad. La coherencia de vida con la que muchos de ustedes ejercen su vocación habla más fuerte que cualquier discurso. Su testimonio forma, inspira y transforma.
Ser maestro hoy exige más valentía que nunca. En pocos años han debido adaptarse a profundos cambios tecnológicos, a nuevas dinámicas sociales y a entornos educativos que han evolucionado vertiginosamente. Y, aun así, con creatividad, entrega y sacrificio, han sabido asumir estos desafíos para acompañar a sus estudiantes en un tiempo que pide más escucha, más humanidad y más sentido.
Por ello, Panamá no puede comprender su presente ni construir su futuro sin sus maestros. No hay desarrollo posible si sus educadores no son dignificados, valorados y sostenidos. Ustedes son arquitectos de la conciencia crítica, guardianes de la memoria colectiva y sembradores del bien común.
Su labor es sagrada porque toca lo más profundo del ser humano, como es la dignidad, la libertad interior, los sueños y la visión del mundo. En el proceso enseñanza- aprendizaje, corrigen con amor, alientan a un joven que ha perdido el rumbo o abren horizontes a un niño que apenas empieza a descubrir sus capacidades. Ustedes están construyendo país; están edificando esperanza.
A la vez quiero reconocer que, en demasiadas ocasiones, su esfuerzo no recibe el apoyo que merece. Aun así, ustedes permanecen enseñando, guiando, escuchando, creyendo en sus estudiantes incluso cuando ellos mismos dudan de sí. Esa fidelidad silenciosa sostiene la educación del país más de lo que muchos imaginan.
Gracias por mantenerse firmes. Gracias por su entrega diaria. Gracias por seguir apostando por cada niño, cada adolescente y cada joven.
Que el Señor Jesús, Maestro bueno, los fortalezca en su vocación y renueve sus fuerzas. Que María los cubra con su protección maternal y los anime a seguir siendo constructores de humanidad y sembradores de esperanza en cada comunidad educativa.
Con aprecio y bendición pastoral,
† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ
Quizás te interese

Panamá no puede construir su futuro sin sus maestros
noviembre 30, 2025


