Consagración y entrega de chalecos a voluntarios de la Capellanía dedicada al servicio hospitalario

Consagración y entrega de chalecos a voluntarios  de la Capellanía dedicada al servicio hospitalario

“La presencia de cada uno de nosotros en los hospitales es un regalo grandísimo y un signo evidente de que Dios camina con su pueblo en estos lugares, pero lo que necesitan nuestros enfermos son corazones que amen; como lo recalca el Papa Francisco, y hace énfasis en abrazar a las periferias existenciales del mundo de hoy”, expresó el Padre Jamed Pacheco, Capellán del Hospital Santo Tomás y Hospital del Niño, durante la Celebración de la Misa en memoria de San Camilo de Lellis, en la que se desarrolló  la consagración e imposición de chalecos  a los cuatro grupos de agentes de pastoral del servicio hospitalario, evento que se realizó en el Seminario Mayor San José.

 

El Padre Jamed indicó que la gran familia de la Capellanía del Hospital Santo Tomás y el Hospital del Niño, con sus cuatro grupos de acompañamiento espiritual, dieron gracias a Dios por ser llamados a evangelizar en el mundo de la salud, en la celebración de San Camilo de Lellis, patrono de todos los agentes y profesionales de la salud del mundo entero. Sus testimonios nos inspiran y nos animan.

 

“Simplemente, nuestros enfermos necesitan almas como ustedes que anhelan amar, amar y amar; estoy convencido de que si nos amamos aún más de lo que nos amamos, solamente al paso de su presencia en los hospitales, lograran entrar en el corazón de muchos hermanos”, dijo el Capellán.

 

Agregó que “tuvimos la gracia de consagrarnos al Señor para servir mayormente en nuestros hospitales, tocar a Jesús, ver a Jesús, acariciar a Jesús y contemplar a Jesús, que nos quiere hablar en el enfermo”.

 

Como a ejemplo de San Camilo de Lellis, “felicidades hermanos por responder sí,  al  llamado de Dios, con toda la alegría, ustedes con sus dolencias y familias, con sus cruces y en medio de ello me sorprende”, recalcó.

 

“Vamos juntos y eso el Señor lo toma con buen afecto y amor, llegada la hora y el momento que estemos en su presencia, nos lo va a premiar cosechando frutos de alegría, paz y de amor” señaló el Padre Jamed.

 

Testimonios

 

El Diácono José, de la Diócesis de Santiago de Veraguas, expresó con gozo: “agradezco mucho a Dios esta experiencia realizada con los hermanos enfermos  en el Hospital Santo Tomás y en el Hospital del Niño, porque estas son las experiencias más fuerte que uno puede tener dentro de su formación y por ser una de las pastorales más visibles de la Iglesia”.

 

“Fue una experiencia muy hermosa trabajar junto al Padre Jamed, le agradezco todas sus enseñanzas y correcciones dentro de esta pastoral, lo que es muy gratificante para mí”, añadió.

 

Comenta Alexis Vargas, de la parroquia Cristo Redentor, de San Miguelito: “a los 15 años de edad tuve una enfermedad grave; en mi inocencia, le pedí al Señor con mucha fe que me sanará para poder servirle. Dios escuchó mi voz y quise ser como aquel leproso que le dio gracias”.

 

“La experiencia en el grupo de acompañamiento espiritual de la pastoral de la salud, visitando a los hermanos enfermos y hablando los de la palabra de Dios en los Hospitales, ha sido lo más hermoso que he podido vivir en estos 20 años y espero realizarla hasta el día de mi muerte”.

 

Para la señora Celia Brown, de la parroquia San Judas Tadeo de Juan Díaz, “pertenecer desde hace tres años a la Pastoral de la Salud de estos dos hospitales, ha sido verdaderamente gratificante porque cada vez que los visito y les llevo víveres siento que ellos me dan más a mí.”

 

“Los días que no asisto, me siento vacía. Trabajar con el padre Jamed en esta pastoral, ha sido gratificante, porque los enfermos me han enseñado a ser testimonio de lo que el Señor ha hecho en mí, cambiar mi forma de ser, a ser más sociable, a dar amor.   Me siento satisfecha de las de las grandes bendiciones que he recibido” expresó la Sra. Brown.

 

 Proyectos a futuro

 

De acuerdo con el Capellán, “tenemos entre manos el proyecto Centro de Acopio Florencio Valtierra, que busca evidenciar la dimensión social de la capellanía, donde no solamente el paciente pueda experimentar que Dios le ama sino que, a través de los grupos de acompañamiento espiritual, sienta que Dios le ama a través de cosas concretas con frazadas, abrigos, ropa, enceres, útiles de aseo personal.”

 

“Es un proyecto que va a tener sus bases y centro en el Hospital Santo Tomás, solo hace falta gestar los recursos para que empresas y personas nos apoyen”, señaló.

 

La Capilla del Santísimo, bajo el amparo de la Inmaculada Concepción,  es un proyecto destinado a los familiares de los pacientes enfermos y el personal, quienes viven situaciones de dolor tan difíciles, para que puedan tener acceso a un recurso espiritual.

 

“Nuestro anhelo es promover un auspicio de alojamiento especialmente para varones, porque durante las noches los vemos durmiendo en las afueras del hospital, lo que nos da mucha tristeza”, cuenta el P. Jamed.


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