REFLEXION ANTES DE LA BENDICIÓN CON EL SANTISIMO DESDE EL CIELO

REFLEXION ANTES DE LA BENDICIÓN CON EL SANTISIMO DESDE EL CIELO

Hermanos y hermanas:

Nos encontramos en este lugar, precisamente para alentar y animar -a través de ellos- a los cientos de miles de funcionarios, colaboradores de empresas, de organizaciones que casi en el anonimato, están todos los días arriesgando sus vidas por garantizar la de nosotros, y atender a aquellos que se han contagiado con este coronavirus que, aunque no lo veamos, se cierne sobre nosotros.

Elevamos nuestras oraciones por estas almas, y pedimos la protección para cada uno de los que dejan familia, dejan su hogar, a pesar de sus temores, para seguir garantizando la salud y la seguridad del pueblo.

Al iniciar este Domingo de Ramos la Semana Santa, hemos querido salir al encuentro del pueblo con el Santísimo Sacramento, para que bendiga a nuestro pueblo, a nuestra Patria y la sostenga en estos momentos de dura prueba, en la que tenemos la valiosa oportunidad de volver a Dios sin mezquindades, sin excusas, sin medias tintas, para que reine en nuestro corazón.

Hoy es el día en que Panamá recibe triunfante al Señor Jesucristo, como Rey y Señor de nuestra historia. 

En medio de esa cuarentena por la pandemia, Jesús en el Santísimo Sacramento del altar, sale a bendecir a su pueblo, que con su llegada ve una luz de esperanza, en medio de su tribulación. Según la profecía de Zacarías (cf. Zc 9, 9), salieron a saludarlo y a acogerlo con las palabras del salmo: «Bendito el que viene en nombre del Señor» (Sal 117, 26). Hoy nosotros, desde nuestros hogares, también le decimos cuando vaya surcando los cielos de nuestro país: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Precisamente esta semana en que vemos como aumentan los fallecidos y los contagios, podemos decir que estamos en una semana completamente llena del sufrimiento. Sin embargo, los creyentes reconocemos que, del fondo de la humillación redentora de Cristo, el ser humano recibe, como don, la fuerza para alcanzar la cumbre de su propio ser y de su propio destino.  Y nuestro destino está iluminado por la luz de Jesucristo.

El Señor nos permite retornar a su regazo, cuando libremente lo decidamos; y a quienes estamos ya viviendo una fe comprometida, que puedan fortalecerse y sostenerse en Él que es nuestra roca; esa roca desechada por los constructores de una sociedad sin Dios, individualista, hedonista, de la felicidad y la vida ligth, descuidando la familia y la naturaleza.  Pero, ahora que estamos en los tiempos de penumbra, nuestra única fuente de luz y de confianza para todos y todas es Jesucristo, y hemos descubierto que el mejor refugio es nuestra casa. 

Jesús se hace el encontradizo, sale a nuestro encuentro, no porque le amemos demasiado, sino porque el mismo nos mostró su entrega en la cruz. En su Pasión y muerte se refleja el odio y la ira de los pecados de la humanidad, de aquellos que lo menosprecian, que lo banalizan. Su respuesta es mostrar el amor y la Misericordia de Dios Padre.

Abramos nuestro corazón, no le cerremos la puerta a Jesús. Él quiere habitar en Ti, si así lo quieres. Solo basta un corazón arrepentido y se alegrará con tu regreso, como lo hizo el Padre con el hijo pródigo.

En esta Semana Santa que la celebrarás en “la Iglesia Doméstica” tu familia, en tu hogar, aprovechemos el tiempo para contemplar la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Al sumergirte en esa realidad te darás cuenta, tal como lo manifestó Santa Teresa de Calcuta al decir: “cuando observas el Crucifijo, puedes entender lo mucho que te amó Jesús en ese momento. Cuando miras la Sagrada Hostia, entiendes cuanto te ama Jesús en este momento”.

Con este Domingo de Ramos, iniciamos esta Semana Santa, dando gracias a Dios por su infinito amor, y por las múltiples bendiciones que nos da cada día: como es la familia, el hogar, la salud, el bienestar de todos.

También es la oportunidad de contemplar a tu familia, a tus hijos tu hijas, esposo, esposa, primos, hermanos, abuelos, y demás familiares, para que comprendas cuán importantes son en tu vida. No la pongas en riesgo en estos momentos críticos de la pandemia, cuídalos protégelos y la menor y más efectiva forma de hacerlo es quedándote en casa.

Dispongamos a recibir en el interior de nuestras casas esta bendición especial, que les llegará desde el cielo, mientras tanto hagan la coronilla y el Santo Rosario, para pedir la intercesión de Nuestra Santa María la Antigua, patrona de Panamá, que nos auxilie para poder enfrentar responsablemente el coronavirus.

†  JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.

ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

 

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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