PALABRAS EN LA JORNADA DE ORACIÓN INTERRELIGIOSA POR LAS ELECCIONES – ARZOBISPO DE PANAMÁ

PALABRAS EN LA JORNADA DE ORACIÓN INTERRELIGIOSA POR LAS ELECCIONES - ARZOBISPO DE PANAMÁ

PALABRAS EN LA JORNADA DE ORACIÓN INTERRELIGIOSA
POR LAS ELECCIONES
Catedral Basílica Santa María la Antigua, martes 30 de abril de 2019.

 

Hemos hecho hoy un alto en nuestra vida, ahí donde hemos estado, para elevar nuestra oración confiada a Dios Padre de todos, para poner bajo su mirada protectora las preocupaciones, desvelos y esperanzas de todos los que habitamos este Istmo Panameño, que es nuestra Patria, especialmente ante el acto cívico de la próximas elecciones donde elegiremos a nuestras próximas autoridades . Al hacer un alto para orar a Dios por Panamá,  queremos expresar que sea Él  el  que oriente e ilumine nuestro país.

Y ahora ese amor a la Patria es el que nos congrega esta tarde  entorno a  esta oración interreligiosa y ecuménica, para pedirle a Dios nuestro Señor el don de su paz y la fuerza de su Espíritu para seguir buscando “el progreso de nuestro país por caminos de justicia y de paz”. Hoy nos reunimos también  para agradecerle a Dios su presencia en nuestra historia patria, desde antes de ser una república.

Las diversas  comunidades de fe nos hemos congregado y pedimos  a los fieles a orar por nuestro país, por  las autoridades gubernamentales y civiles que lo dirigen, con el fin de pedirle a Dios para que les ilumine su entendimiento y fortalezca su voluntad en orden a disponer todo lo que les compete, para alcanzar los objetivos de paz y de justicia en torno al bien común. Y que a todos nos dé el discernimiento de elegir  a quien nos servirán en los próximos años.

¿Por qué es importante  orar? Porque la oración conforma nuestra vida a los planes que Dios tiene para nuestra existencia. Porque la oración, que nos va haciendo cada vez más “imagen de Dios”,  nos permite ver los acontecimientos y el mundo con los ojos de Jesús.

Estamos convencidos  que la suma de la oración llena de fe por nuestra patria, es la gran fuerza para la paz que tanto necesita nuestro país.

Orar  por Panamá  es hacer también Patria, porque el Señor de la historia  vive y está presente en la historia del pueblo panameño.

Damos gracias por  nuestra Patria que es el alma y patrimonio común de todos los panameños.

El ambiente electoral que estamos viviendo, quizá esté lleno de descontentos, desconfianza y desánimo. Hemos escuchado voces que dicen que esto nunca podrá cambiar, que hemos bajado estrepitosamente por una pendiente y que ya es demasiado tarde para dar media vuelta; que hay demasiado dinero e intereses particulares involucrados; demasiados “falsos ídolos” y falsas ideas acerca de la libertad y la felicidad.

Esto ha sido la historia de la humanidad, no es una sensación nueva, de alguna manera nosotros los creyentes hemos experimentados situaciones similares. Estamos seguros que las dificultades que enfrentaron en este momento les pareció algo imposible de remediar. Pero aquí esta la humanidad y no podemos caer en la tentación de que nada se puede cambiar. Todo esto lo debemos y podemos superar si queremos cambiar positivamente los destinos de nuestro país.
¿No será que estas elecciones, que estos tiempos en los que estamos viviendo tengan por objeto el llegar a sacudirnos, el despertarnos de nuestros hábitos rutinarios, de las medias tintas que hemos aceptado en nuestra vida de fe? ¿No será que el Creador nos está llamando a reconocer que no podemos permanecer en nuestra comodidad, que ya no tenemos la seguridad de poder vivir en una sociedad que reafirme y apoye nuestros valores?

Las comunidades de fe reunidas en este Catedral Basílica, estamos aquí reunidas para pedir al Creador, que infunda en cada uno de los panameños la valentía de asumir su rol ciudadano en este momento de la historia, para hacer una elección responsable, que encamine al país por los senderos donde la meta es el bien común, el centro la persona humana.

No nos podemos olvidar lo que nos dice el papa Francisco: Las personas santas y fieles de Dios no han de temer el extraviarse por el camino sino el llegar a encerrarse en sí mismas, cristalizándose en élites que se aferren a su propia seguridad”. Salgamos a votar el próximo 5 de mayo teniendo puesto el corazón y la camiseta por Panamá.

Nuestro país necesita una renovación. Y no sólo una renovación política. Necesitamos una renovación moral, espiritual y cultural. Una renovación de las que llevan más tiempo. Porque no se trata aquí de elecciones o de candidatos o de políticas. La renovación a la que nos referimos es una renovación personal, que pasa por cada uno de nosotros y que va impregnando a toda la sociedad.
La renovación que nuestra nación necesita empieza en el corazón de cada uno de nosotros. Comienza en nuestras familias y en nuestras comunidades. E implica saber quiénes somos, de dónde venimos y por qué estamos aquí. Implica conocer —y vivir— el hermoso plan de Dios para nuestras vidas y para nuestro amado país.

Oremos para que el Dios de la vida nos ayude a esta renovación tan anhelada y necesaria en Panamá.

Señor Dios,
a medida que se acercan las elecciones,
buscamos entender mejor los temas y preocupaciones que
afronta nuestra nuestro país,
y cómo a los creyentes nos apremia responder a estos retos
como ciudadanos fieles de nuestra comunidad.

Te pedimos que nuestros ojos no sufran de ceguera
para que así podamos ver a los demás como hermanos y hermanas nuestros,
quienes gozan de una dignidad que nos une y nos hace iguales.
De manera especial te pedimos que reconozcamos como hermanos y hermanas
a quienes son víctimas de abusos y de la violencia, de los engaños
y de la pobreza.

Te pedimos que nuestros oídos escuchen el llanto
de los niños aún no nacidos y de quienes han sido abandonados,
que escuchemos el llanto de los hombres y mujeres que son oprimidos
a causa de su raza o credo, religión o género.

Te pedimos para que nuestra mente y nuestro corazón estén abiertos a escuchar la voz de los líderes que nos acercan cada vez más a tu Reino.

Te pedimos por el don del discernimiento
para que elijamos líderes que escuchan tu Palabra, viven en tu amor
y caminan por la senda de tu verdad,
y nos guían hacia tu Reino de paz y justicia.
Amén.

LLAMADO A UNIRNOS EN ORACION POR VENEZUELA

Quiero compartir el llamado que queremos hacer pública – desde nuestra nuestra profunda preocupación por la grave situación de crisis que están sufriendo nuestros hermanos y hermanas en Venezuela, que se encrudece cada vez más con los continuos enfrentamientos.

Convencidos de la fuerza de la oración, solicitamos que en todas las parroquias puedan orar de manera muy especial por los venezolanos como signo de cercanía y  solidaridad de nuestro pueblo panameño.

Dios, fuerte y misericordioso, que destruyes las guerras y derribas a los soberbios; apresúrate a liberarnos de las calamidades y peligros para que todos podamos experimentar que en verdad somos hijos tuyos. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y Reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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