MENSAJE ORACIÓN TOMA DE POSESIÓN NUEVO RECTOR PROF. FRANCISCO BLANCO

MENSAJE ORACIÓN TOMA DE POSESIÓN NUEVO RECTOR PROF. FRANCISCO BLANCO

CATEDRAL BASÍLICA SANTA MARÍA LA ANTIGUA, 12 DE DICIEMBRE 2020
Arzobispo y Gran Canciller

Muchos se preguntarán por qué la toma de posesión del rector de la Universidad Santa María La Antigua es en esta Catedral Basílica Santa María la Antigua, y hay grandes razones. En primer lugar, porque queremos después de su restauración rescatar lo que ha significado esta Catedral en la vida de la Iglesia y de nuestra nación.
Y porque hace 55 años, un 27 de mayo –día de la Ascensión del Señor– se celebró el inicio de esta Universidad Católica Santa María La Antigua y la toma de posesión de su primer rector el muy querido y recordado P. Benjamín Ayechu, fue en este mismo escenario. Por eso queremos volver a los orígenes de esta universidad, a la que su ser confesional no le quita, sino que enriquece su identidad académica.

Creación de la Universidad bajo el patrocinio de la Virgen
La Universidad Católica fue creada bajo el patrocinio de la Santísima Virgen y lleva su nombre “Santa María la Antigua”. Y María, sede de la sabiduría, ha sido para la Universidad una invitación permanente a buscar y encontrar en Ella la sabiduría de Dios.
¿Es que acaso podríamos haber caminado estos cincuenta y cinco años en la Universidad sin contar con la presencia maternal de la Virgen? ¿No fue Ella quien acompañó desde el comienzo a aquellos padres de familia, religiosos y profesionales, que sentían el desafío que implicaba iniciar las tareas de una Universidad Católica?
Agradezcamos por ello la confianza depositada en la Madre de Dios, así como la firme convicción de los Obispos que impulsaron y acompañaron esta obra, desde Mons. Francisco Beckmann, Mons. Tomás Alberto Clavel  Méndez, Mons. Marcos Gregorio McGrath, en sus orígenes,  hasta Monseñor José Dimas Cedeño Delgado, Arzobispo Emérito.
Somos la primera universidad privada del Istmo, cuyo apellido es “católica” y eso nos convierte en pioneros en darle un giro a la enseñanza superior y en la formación de ciudadanos con altos niveles de profesionalidad, pero sobre todo con valores éticos, morales y cristianos.
En los momentos actuales esto no es tan fácil. La cosmovisión moderna ha quedado prisionera de lo superficial, profesando un agnosticismo sobre cuánto está más allá de lo fenoménico: es decir, sobre todo lo que no es demostrable. Por eso nos corresponde como Universidad Católica, en esta encrucijada de la historia, ofrecer a nuestra cultura un camino de salida a esta situación empobrecedora y reduccionista.
¿Cómo realizar los cambios en cuanto a la proyección que debemos tener frente a las actuales realidades y problemáticas, desde el humanismo cristiano de nuestra identidad católica?
Cómo mantener el rumbo, este es el gran reto que tenemos.

Un llamado a los docentes universitarios
Permítanme en esta nueva andadura volver a dirigirme a ustedes queridos profesores. Ustedes que están llamados a desempeñar el papel de Eneas frente a sus alumnos. Por una parte, llevan consigo todo el bagaje intelectual y existencial de las generaciones precedentes, y por ello han de convertirse en un punto de referencia seguro. Al mismo tiempo, conducen de la mano a las nuevas generaciones hacia regiones que el mismo ignora…”
Los docentes universitarios han de esforzarse por mejorar cada vez más su propia competencia y por encuadrar el contenido, los objetivos, los métodos y los resultados de la investigación de cada una de las disciplinas en el contexto de una coherente visión del mundo.
Pero de manera específica, además de esto, los docentes cristianos están llamados a ser testigos y educadores de una auténtica vida cristiana, que manifieste la lograda integración entre fe y cultura, entre competencia profesional y sabiduría cristiana. (EE)
Por eso, cuán importante es comprender que la identidad católica implica, además, límites morales a la aplicación de las ciencias, como nos recordaba el muy querido San Juan Pablo II: “Haced que las universidades se transformen en laboratorios culturales, considerando la norma moral como exigencia intrínseca de la investigación y condición de su pleno valor en el acercamiento de la verdad”. (Su Santidad Juan Pablo II. Discurso a los profesores universitarios – Jubileo 2000. 9 de septiembre de 2000.).
Así pues, nuestra identidad en una universidad católica no sólo debe serlo sino parecerlo, porque el mundo de hoy está urgido de testigos de la fe que demuestren con sus acciones la misericordia y el amor de Dios; que da la esperanza que “otro mundo” es posible, con un desarrollo integral, humano y sostenible. Demostremos con nuestras vidas que el saber es una llave, no una cerradura. Un tesoro que Dios pone en nuestras manos para beneficio de la comunidad humana, y no para regocijo personalista y mezquino. Que nuestra competencia intelectual sirva para que el bien común sea un hecho posible y celebrado, y no para tachonar las oficinas con diplomas y trofeos.
Como el Papa Francisco acaba de enseñarnos en su Encíclica Fratelli tutti sobre la fraternidad, nada ni nadie –¡tampoco una universidad!- puede pretender ser católica sin privilegiar la defensa de la dignidad humana; la solidaridad fraterna y especialmente con los últimos; la actitud de diálogo sincero y respetuoso con todos; la apertura frente al que es diferente y quien piensa diferente; la crítica positiva ante la injusticia y las malas políticas; la promoción de la paz social, el papel de las religiones como promotoras de comunión en la sociedad.
No perdamos el rumbo. Evitemos que nos lleve la ola. Esta es nuestra tarea. Y en ambiente futbolístico muy querido en la comunidad educativa: Estudiantes, profesores y administrativos yo los invito a que nos sintamos parte del mismo equipo, vistiendo la misma camiseta, aunque cada uno juguemos en una posición distinta. Esto conllevará al éxito de esta muy querida Universidad Católica Santa María la Antigua.
Al celebrar este día quiero invitarlos a que nos unamos en una especial oración de gratitud a Dios nuestro Señor, por el nuevo Rector y su equipo; por todos los que conforman esta gran familia usmeña y, especialmente por quienes son los destinatarios y razón de ser de nuestros esfuerzos y desvelos, ustedes queridos estudiantes.
Hoy más que nunca sentimos que el esfuerzo humano es inútil sin Dios, pues si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles.
Elevemos nuestra oración a Dios nuestro Padre: ingeniero, arquitecto y constructor de nuestra vida, para que vele por el bienestar de todos los que conforman esta Universidad Católica Santa María La Antigua, para que guíe al nuevo Rector y su equipo en su gestión.
Que cuando se presenten los obstáculos pueda superarlos y alcanzar la necesaria unidad, que le permita cumplir las metas y retos que se ha propuesto.

Padre eterno te pedimos que:
Consolides en los miembros de esta universidad, auténticos sentimientos de solidaridad, e infúndeles el entusiasmo necesario para que desde su vocación y profesionalismo cumplan con su misión de transformar nuestro país.
Te pedimos que profesores y alumnos puedan hacer de esta universidad un ambiente en el que se cultiva el saber, donde la persona encuentra perspectivas, sabiduría y estímulos para el servicio cualificado de la sociedad.
Permite Señor que la preparación especial que se ofrece en este centro se sepa emplear e incidir con entusiasmo, serenidad, dedicación y generosidad; con integridad, sinceridad y honestidad en las diversas áreas del desarrollo al servicio de nuestro país y sin olvidar nunca a los últimos, los desfavorecidos de la sociedad panameña.

Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Santa María La Antigua, ruega por nosotros.

†  JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

 

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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