Homilía Misa por las elecciones generales 2019

Homilía Misa por las elecciones generales 2019
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Misa por las elecciones generales 2019 y envío de los observadores
de la Comisión de Justicia y Paz
Catedral Basílica Santa María la Antigua, Sábado 4 de mayo de 2019
Con la asistencia  de los Candidatos a la Presidencia
Sábado 5 de mayo de 2019

Monseñor Miroslaw Adamschy, Nuncio Apostólico el Papa Francisco en Panamá
Monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de Chitré y Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña
Monseñor Pablo Varela Server, obispo emérito de Panamá
Sus Excelencias miembros del Cuerpo Diplomático acreditado en Panamá
Honorables Señores Magistrados del Tribunal Electoral
A los honorables señores y señora candidatos a la Presidencia de la República
A los honorables Miembros de la Junta Nacional de Escrutinio de la República de Panamá
A los honorables señores y señoras Observadores de la Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia Católica
Señores y señoras delegados electorales
Señores y señoras de los Medios de Comunicación Social

Hermanos todos:
De acuerdo a una larga, noble y hermosa tradición, en este templo que nos ha congregado los hijos  e hijas de esta nación, en sus momentos más importantes para orar y agradecer a Dios por este bendecido país.
En este templo nos ha congregado en los acontecimientos que nos han marcado como país. Más recientemente la bendición de este hermoso altar por el Papa Francisco en el contexto de la Jornada Mundial de la Juventud,  un hecho inédito que sucedió en Panamá.

Aprovechando tan respetada audiencia, considero obligante, presentarles con esperanza y optimismo, esta reflexión. Al fin y al cabo hoy es el Día de la Reflexión.

Una fiesta electoral
Este noble pueblo, recordemos que así lo definió el Papa Francisco en su reciente visita celebrará mañana como lo hemos hecho desde hace 30 años “una fiesta electoral”, en la que a pesar de las diferencias políticas, somos capaces de empinarnos sobre nuestras divergencias y respetar a quien tenga una opción distinta a la mía.
Para lograr este paso tan importante, hay varias instancias que ayudan a propiciar las condiciones de respeto y fraternidad en el torneo electoral: Por eso permítanme referirme a cada una de ellas:
El Tribunal Electoral: Estamos convencidos que tienen todas las garantías necesarias para cumplir con esta misión con el profesionalismo de todos sus funcionarios y el amor a la Patria.

La Junta Nacional de Escrutinio: Ustedes llevan delante la tarea de certificar y anunciar con certeza, quien de estos candidatos o candidata será nuestro Presidente.
Los candidatos o candidata presidenciales: Entre ustedes está el próximo Presidente o Presidenta de la República de Panamá. Al ser proclamado o proclamada tiene la obligación de despojarse de la camiseta que lo ha identificado en esta campaña, para ponerse la camiseta de Panamá. Y los que no sean favorecidos con el voto mayoritario, deben poner sus dones y talentos para contribuir a la construcción del Panamá que todos nos merecemos y que todos queremos.

Los partidos políticos y libre postulación: Contribuyan con el sano ejercicio de defender sus votos, pero en concordia y tolerancia. Los representantes de las mesas de votación están llamados a propiciar un sano ambiente de convivencia, que facilite el sufragio, fomente el respeto mutuo y promuevan la colaboración entre todos.

Los observadores nacionales, internacionales y de la Iglesia Católica: Ustedes serán testigos de nuestro ejercicio electoral, su presencia nos permite tener garantía del desarrollo del proceso electoral. Gracias por su aporte a la tranquilidad del país.
Medios de comunicación social: Ustedes comunicadores, serán nuestros ojos, oídos y, en algunas ocasiones, nuestra voz. Todos los medios tienen un rol muy especial en esta coyuntura electoral. Gracias por colocar sus talentos a favor de la democracia y la institucionalidad. Pedimos no especular ni crear falsas expectativas en la ciudadanía de quién será el candidato ganador o la candidata ganadora, esperando pacientemente lo que dictamine oficialmente la Junta Nacional de Escrutinio.
La policía y entes de seguridad: Ustedes garantizan la seguridad de cada ciudadano para ejercer su derecho a votar en un clima de libertad, orden, respeto y serenidad. Tienen la obligación ética y moral de observar y cumplir cuidadosamente las normas preestablecidas por la Constitución y las leyes sobre las elecciones. Estamos seguros de que cumplirán noblemente con esta misión.
Ciudadanos votantes: Participar en la vida cívica y política de nuestras comunidades es una obligación ciudadana y cristiana que no podemos ni debemos obviar. Solo participando podemos transformar positivamente nuestra nación.

DESDE LA FE: LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS
Conocemos los límites que tiene la acción de la Iglesia en la vida de un país. Lo recordaba en reiteradas veces el  Papa Emérito Benedicto XVI: “La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero, tampoco puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige también renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien”. (DCE., nº 28).

La Iglesia Católica está convencida de lo positivo del quehacer  político, a pesar que tantas veces los propios partidos o quizá los malos políticos hayan contribuido a tergiversarlo y desprestigiarlo.
El gran ideal de la Iglesia en el área de la política es que se respeten siempre los derechos y la dignidad de las personas y se defienda y se concretice el ideal del “bien común”, esa es nuestra principal motivación.
Deseamos reafirmar la misión de la Iglesia, como lo expresa el Concilio Vaticano II, que compartimos los gozos y las esperanzas, así como las tristezas y las angustias de las personas de nuestro tiempo, en especial, de los pobres y cuantos sufren.  De ahí que, todos los ámbitos de la vida humana son de nuestro interés y atañen a nuestra misión; resaltando los temas económicos, sociales, ambientales y políticos. Estos últimos, sin adentrarnos en el ámbito de la política partidista, que no es de nuestra competencia. En definitiva, nuestro propósito es seguir contribuyendo al desarrollo humano integral y solidario.
Para los cristianos, estamos en un tiempo de extraordinario gozo, Jesucristo nuestra Pascua, nos ha ganado la vida Eterna y ha vencido la muerte. Queremos que Panamá viva la inmensa alegría de experimentar el misterio de la muerte y resurrección de Cristo: la alegría de morir con Cristo a lo viejo, a lo caduco; lo que San Pablo llama las “obras de la carne”: la envidia, la soberbia, le pereza, la desilusión, la desesperanza.

¿Qué incidencia tiene este tiempo de Pascua en nuestra vida ordinaria? ¿Qué significa para nosotros celebrar la Pascua en este momento y esta fiesta electoral?
Para el cristiano, la vida no es una repetición de actos sin sentido, sino un caminar con Cristo hacia la plenitud. Y este “caminar” con Cristo, este “salir de las tinieblas” para entrar en la luz del Señor, en el “día del Señor”, en el “tiempo de la misericordia”. Por eso, cada uno de nosotros, según la llamada que ha recibido del Señor, hemos de renovar la respuesta generosa a nuestra propia vocación, que en todo caso debe llevarnos a la realización del bien común. Desarrollar y hacer pleno solo el YO, y ser feliz solo con MI triunfo, sin enriquecer con eso la comunidad, es muestra de un infecundo egoísmo.

Exhortación a votar
En las vísperas de las elecciones del 5 de mayo, también será oportuno que renovemos nuestra vocación ciudadana y política. Esta llamada se hace de manera especial para los laicos.
No podemos decir que somos buenos cristianos, si no somos buenos ciudadanos. Por ello, “El lugar que Dios les ha asignado es tan noble, que no les está permitido abandonarlo” (Carta a Diogneto, n. 6).
Esta es una oportunidad en que todos, podemos hacer la diferencia. Hoy el poder del votante se reflejará en el resultado de las elecciones. Es un paso importante para transformar la realidad. Quienes piensan que nada se puede hacer contra la corrupción, la falta de ética y de valores en el ejercicio de la política, les llegó el momento.

La elección presidencial constituye un reto para los ciudadanos conscientes y preocupados por el futuro del país y pone de relieve la fuerza y la transcendencia del voto responsable, consciente y libre. ¡El voto decide! Ir a votar es un acto de responsabilidad y de amor a la patria, a su gente y a su destino. Pensar en la patria es mejor que encerrarse en el interés personal o grupal y mejor que dejarse vencer por el pesimismo. La abstención nunca favorecerá al pueblo.
Hay que ejercitar nuestra conciencia ciudadana y cristiana para elegir a aquellas personas que por sus cualidades humanes, éticas y morales, estén mejor capacitadas y dispuestas a comprometerse en la búsqueda del bienestar integral de  todos, a través del ejercicio eficaz, honesto, responsable y transparente de sus funciones.
Por medio del voto, libre y consciente, estamos llamados a derrotar la corrupción, el clientelismo político y otros intereses deshonestos en la esfera política. Que todos voten, pero que voten a conciencia, y responsablemente   por Panamá.

EL SUEÑO DEL PANAMÁ QUE QUEREMOS
Algunos me han preguntado, por quién votará el arzobispo. Les digo: constitucionalmente el voto es secreto, sin embargo me gustaría votar por la totalidad de los panameños, que hoy están principalmente representados por cada uno de ustedes, los que integran las nóminas de los diferentes partidos políticos y de libre postulación.
Lo que sí quiero expresar públicamente es el sueño del Panamá que queremos. Mi deseo y mi sueño es que en Panamá el hombre y la mujer sean respetados y valorados; desde que son concebidos en el vientre materno hasta que lleguen al ocaso de sus días. Quiero que en nuestro país todos vivamos con dignidad, libres de toda discriminación social, política, cultural, racial o religiosa.
Quiero que en Panamá prevalezca la justicia social y la equidad; que no haya muchos en la extrema pobreza y pocos en la opulencia. Que cada niño tenga una escuela digna donde estudiar y los recursos necesarios para hacerlo y así crecer y desarrollarse como personas.

Que los enfermos puedan tener acceso fácil a la salud. Que cada jefe de hogar tenga un trabajo honrado, estable y justamente remunerado, que le permita cubrir las necesidades básicas de su familia.
Que cada familia panameña pueda habitar tranquila en una casa digna, donde pueda reunirse a comer, a jugar, a orar, y a amarse entrañablemente.
Quiero que quienes poseen más riquezas las compartan con los más desposeídos. Que los más fuertes no se desentiendan de los más débiles. Y que los sabios se responsabilicen de los que permanecen en  la ignorancia.

Que todos los panameños nos empeñemos mucho más en crecer en fraternidad que en mejorar los índices económicos o levantar grandes industrias y edificios irrespetando al medio ambiente.
Pido y ruego que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos se merecen. La juventud es nuestra fuerza más hermosa. Ellos tienen el derecho a ser amados y valorados; y a tener oportunidades. Y tienen la responsabilidad de aprender a amar de un modo sano y transparente.
Por último, quiero para mi Patria lo más sagrado que yo puedo decir: que vuelva su corazón hacia el Señor. Hacia el Dios de la Vida.  Que le agradezcamos en cada aurora y en cada crepúsculo por tener una Patria y un país, pero sobre todo, que podamos ser una nación y un pueblo creyente que se fatiga en cada jornada por ver convertido su sudor en una nueva esperanza de seguir viviendo y gritar pleno de emoción: ¡Gracias Dios Nuestro, por Panamá!

Finalmente quiero pedirles a todos los asistentes un aplauso de reconocimiento a todos los Candidatos y candidata Presidenciales y los menciono en Orden Alfabético:
Marco Ameglio, José Isabel Blandón, Laurentino Cortizo, Ana Matilde Gómez,  Ricardo Lombana, Saúl Méndez, Rómulo Roux.
Futura o  futuro Presidente: Recuerden siempre el poder otorga la fuerza, solo el amor da la autoridad.
Reitero la invitación que hemos realizado al pueblo panameño, a todos los ciudadanos y ciudadanas con derecho a votar, para que ofrezcamos un ejemplo excepcional de democracia participativa.
Luego de las elecciones tenemos el reto de renovar la esperanza de la gente, del pueblo, de este pueblo noble como lo llamó el Papa Francisco. Nuestra ciudadanía tenemos que ejercerla con claridad y de manera permanente, para demandar que las promesas electorales se vayan concretizando, que el bien común sea el motor de las actuaciones gubernamentales.

Somos conscientes, que se requiere una nueva forma de gobernabilidad que promueva la participación de la población en la generación de políticas públicas y no demandar de ella una actitud pasiva o de dependencia.
Como nos dijera el Papa Francisco durante su visita a Panamá, las nuevas generaciones reclaman a los adultos, especialmente a todos aquellos que tienen una función de liderazgo en la vida pública a demostrar con el testimonio que el servicio público es sinónimo de honestidad, transparencia y antónimo de cualquier forma de corrupción.

Que Santa María la Antigua, Patrona de Panamá, interceda por todos nosotros, para que trabajemos sin desfallecer no por la uniformidad sino por la unidad de nuestro pueblo. Somos distintos, pero no distantes. Que Ella preserve la paz en nuestro país, que nos dé buenos gobernantes y nos permita descubrir los a todos y todas las panameñas los caminos de justicia, reconciliación y la esperanza, para que juntos podamos cantar: Alcanzamos por fin la victoria. AMEN.

†  JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
Arzobispo Metropolitano de Panamá

 

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.