Homilía Festividad Santa María La Antigua 2019

Homilía Festividad Santa María La Antigua 2019

9 de septiembre 2019, Catedral Basílica

Saludamos al Cardenal José Luis Lacunza, obispo de David 
Al señor Nuncio Apostólico, Miroslaw Adamczyk
A monseñor Rafael Valdivieso Miranda, obispo de Chitré y Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña.
A monseñor Pedro Hernández Cantarero, obispo de Darién y vicepresidente de la CEP
A monseñor Manuel Ochogavía, obispo de Colón Kuna Yala, y secretario general de la Conferencia Episcopal Panameña.
A monseñor Edgardo Cedeño, obispo de Penonomé
A monseñor Uriah Ashley y monseñor Pablo Varela, obispos auxiliares eméritos.
Saludos a don Marcello Bedeschi,  presidente de la Fundación “Juan Pablo II para los jóvenes”, quien viene acompañado con su esposa.

Queridos sacerdotes, diáconos, religiosas, seminaristas, laicos, pueblo de Dios. Respetados medios de comunicación.

Nos encontramos en esta hermosa catedral Basílica, en la que nuestra Patrona estará definitivamente en su “casa” para celebrar esta su solemne fiesta.
Indudablemente en el ADN panameño, está como parte de su identidad el cristianismo y el amor a la Virgen María. Es decir, Panamá es un pueblo Cristocéntrico y Mariano.

Traslados de nuestra Catedral
El estar hoy  en nuestra Catedral Basílica nos trae a la memoria que han pasado 506 años desde que el Papa León X,  el 9 de septiembre de 1513 mediante bula creó esta primera diócesis en tierra firme, bajo el patrocinio de Santa María la Antigua.
El primer Obispo de esta primera diócesis, Fray Juan de Quevedo cuando llegó al primer asiento fundado por los españoles en el continente americano, se encontró que el rancho del Cacique Cémaco que era la capilla dedicada a Santa María la Antigua, ya estaba convertido en la primera Catedral de tierra firme.
Esa misma sede de la Catedral, fue trasladada el 1 de diciembre de 1521, al lugar que conocemos como Panamá la Vieja. Luego fue pasada, el 21 de enero de 1673, a la nueva ciudad de Panamá, donde el entonces obispo Antonio de León señaló este sitio donde debía erigirse la nueva estructura de la Catedral.
En esta histórica Catedral se han realizado eventos que han marcado un hito en la vida de la Iglesia en este país y en la nación panameña.

Bendición del altar por el Papa
Un acontecimiento único, que será parte no solo de nuestra historia sino de la historia universal, es que un Papa por primera vez ha consagrado el altar de una Catedral. Dios nos ha querido bendecir con este acontecimiento especial.
El Papa Francisco quiso que ese sábado 26 de enero de 2019, se llevara a cabo además de la ceremonia de la consagración del altar, pudiera tener el encuentro con sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos consagrados. Ese era su interés principal.
Para su Santidad este templo es “Una catedral española, india y afroamericana”, que “se vuelve así catedral panameña, de los de ayer, pero también de los de hoy que han hecho posible este hecho. Ya no pertenece solo al pasado, sino que es belleza del presente”.
Y nos dice el Papa que “hoy nuevamente es regazo que impulsa a renovar y alimentar la esperanza, a descubrir cómo la belleza del ayer se vuelve base para construir la belleza del mañana”.

Asumimos el Trienio Juvenil Vocacional
Esta palabras del Papa se han hecho realidad. En este histórico templo ayer retumbaron por la alegría de nuestra juventud, los que son “el ahora de Dios”, quienes nos han sorprendido gratamente con un comunicado desafiante para obispos, sacerdotes y políticos, con propuestas valientes para asumir su protagonismo y hacer viva la Iglesia en salida a la que nos llama el Papa Francisco.
Esta asamblea Arquidiocesana de Pastoral Juvenil, realizada con la participación de más de 155 delegados de nuestras parroquias, del 5 al 8 de septiembre, es un paso hacia la asamblea nacional de pastoral juvenil, que la celebraremos en Penonomé, que nos pondrá en comunión para renovar el acompañamiento del mundo juvenil con otro dinamismo y otra mirada pastoral.
Convencidos que la vida de los jóvenes es un don de Dios, y cada vida es una bendición; y que cada joven vida es una oportunidad, una promesa, la juventud católica panameña quiere abrirse paso para dar su aporte con la originalidad y con la belleza que la caracteriza para la edificación de nuestro mundo, de nuestro país, de nuestra Iglesia.
Hoy, ante la mirada  de la  joven Virgen de Nazaret  “Santa María la Antigua”  y junto a toda la Iglesia -obispos, sacerdotes, diáconos, vida consagrada, seminaristas y laicos-  como Arquidiócesis asumimos el Trienio Juvenil Vocacional, como una oportunidad para redescubrir y profundizar la insondable riqueza de Jesucristo, “el mismo, ayer, hoy siempre”, que nos llamó a su amistad para hacer presente el mensaje de salvación a todos, sin exclusión de nadie, a través del protagonismo de nuestra juventud.
Desde este 9 de septiembre de 2019 al 9 de septiembre de 2022, queremos manifestar públicamente que la juventud es nuestra prioridad pastoral. Aceptamos el desafío de optar por los jóvenes y pastorear el rebaño joven del Señor. Esto significa para que nosotros pastores, obispos, sacerdotes, religiosas y laicos de movimientos y agentes de pastoral, tomar medidas concretas y dedicarnos a los jóvenes  de nuestras parroquias y de toda la Arquidiócesis con el celo pastoral que nos debe caracterizar. Queridos agentes de pastoral, no podemos esperar más; este es el momento.
En este horizonte, ofrecemos una mirada pastoral sobre las instancias y situaciones  que afectan más fuertemente a los jóvenes.  No pretendemos ser exhaustivos ni tener la última palabra en lo que afirmamos, sino que planteamos una comprensión que podrá ser enriquecida y ampliada, posteriormente en cada escenario de la Iglesia.
La familia como santuario de la vida, que nos engendra a la vida, ha de ser  el espacio privilegiado para aprender a amar: ser amados para poder amar; ser acogidos para poder acoger; ser contenidos para poder contener. Necesitamos anunciar el Evangelio de la familia hoy,  acompañar, discernir e integrar la fragilidad de las familias. Reconociendo que la educación en el amor es tarea prioritaria y natural de la familia, pero es también una tarea de la escuela y de todas las instituciones de la sociedad, en cuanto que el fin de las estructuras sociales es servir a los ciudadanos para que vivan una vida digna. El camino a la plena humanización es la educación en el amor.

La Escuela y las instituciones educativas, que nos inician a la vida social, requieren una atención integral de parte nuestra, que incluya la infraestructura, la formación y la valoración social del docente, la excelencia de la gestión y una coherencia curricular entre los distintos niveles que la componen: de educación inicial a la educación media, y de esta a la universitaria. La atención a estos desafíos en niveles diferenciados es tarea de todos: de la familia, del Estado, de la Iglesia, presente en la escuela con una larga trayectoria, y de los mismos jóvenes, como ha ocurrido últimamente, mediante las organizaciones estudiantiles. La educación formal, además de enseñar a leer y escribir, debe educar a la ciudadanía activa, el espíritu crítico frente a los antivalores de nuestra sociedad: la corrupción, la exclusión social, la desigualdad.

El medioambiente actualmente siente el impacto de complejos desafíos: la contaminación de los ríos y del aire, el deterioro de la calidad de agua dulce disponible, la deforestación, la concentración urbana con sus problemas de transporte, de inseguridad, de hacinamiento de personas, la falta de empleo,… todas situaciones que el Papa Francisco señala cuando habla de ‘la ecología de la vida cotidiana’: “Para que pueda hablarse de un auténtico desarrollo, habrá que asegurar que se produzca una mejora integral en la calidad de vida humana, y esto implica analizar el espacio donde transcurre la vida humana”.
El mundo laboral. En nuestra sociedad, los jóvenes están amenazados por la falta de oportunidades para un trabajo que permita vivir honestamente. El trabajo escasea o es a menudo mal remunerado. El desempleo en nuestro país tiene rostro joven y de mujer. Existen un gran número de jóvenes ‘NINIs’, (ni estudian, ni trabajan).  Así como cuestionamos el desempleo reconocemos que existen también jóvenes quienes, en una auto-marginación, no participan activamente en desarrollar sus talentos dados por Dios.

La violencia. El hostigamiento (bullying) entre jóvenes y niños, es un fenómeno que lamentamos y reprobamos, como cualquier otra forma de abuso de poder, abuso físico o sexual, que deja secuelas gravísimas.  También preocupan las situaciones de violencia intra-familiar. Y violencia contra la mujer.  No podemos callar los casos de violencia criminal que flagelan a la juventud tanto como víctimas y como victimarios: robos, asaltos, agresiones, homicidios,… Nos hace falta conquistar nuevamente la cultura del respeto con autoridad moral, siendo todos nosotros más coherentes y creíbles.
El consumo de drogas, con la intensificación del narcotráfico, es una triste realidad que va en crecimiento con consecuencias desastrosas en el ambiente cotidiano afectando a todos: niños, jóvenes, adultos, de todas las clases sociales. Aquí enfrentamos una gran escasez de recursos y de compromisos de parte de todos los actores sociales.  Debemos dar respuesta urgentemente a este desafío educativo y evangelizador.
La degradación de la vida afectiva y sexual. La educación a una vivencia respetuosa y madura de la afectividad y la sexualidad es una deuda con los jóvenes. Les debemos una educación afectiva y sexual realista, una educación sexual que apele a la libertad, que atraiga por su belleza sin olvidar sus exigencias para que sea verdaderamente humana y humanizadora. No podemos ignorar los problemas vividos con dolor en este ámbito: relaciones sexuales precoces que acaban con embarazos no deseados, varias formas de acoso y abuso de poder, incluyendo el uso de la tecnología (“sexting”), superficialidad en las relaciones humanas, etc.
Esta es la realidad que nos desafía, por eso como Iglesia queremos fortalecer nuestro acompañamiento y animación  a las personas mediante la atención pastoral a las familias en las diversas comunidades cristianas.
Como Iglesia reconocemos que no podemos postergar nuestra  renovación: “Con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto preservación.

Hoy más que nunca -como Iglesia Arquidiocesana que celebramos los 506 de la llegada de la fe-  reconocemos la necesidad de una conversión pastoral y una renovación moral, junto con una actualización y una formación permanente de nuestros agentes de pastoral. También, hay un déficit en la formación, la madurez y el compromiso cristiano de los laicos en su vocación al servicio de la transformación del mundo desde Evangelio.  Ambos son desafíos ineludibles.
Estoy convencido que la Iglesia entera, pero muy especial nuestros jóvenes, esperan de este Trienio un tiempo de gracia donde volvamos a dejarnos encontrar por el Amigo Jesús, en su comunidad, en su Palabra, en sus sacramentos y en su amor misericordioso hacia todos, especialmente hacia los más pobres y alejados.  Unidos a Él renovemos nuestra Iglesia para que sea más misionera y más fecunda.
Queridos hermanos: Jesús nos sigue diciendo: “Ustedes son mis amigos, permanezcan en mí, para dar mucho fruto”. Él es el modelo de persona que nos guía y acompaña. Él es nuestra meta.  Dejemos que Él nos abrace y nosotros abracémonos a Él.

No tengamos miedo en remar mar adentro en el corazón de la sociedad que tiene sed de Dios, aunque se resiste a confesarlo.
Cuántas veces ha dicho el papa Francisco: “prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro …” (EG, 49).
Ahora durante estos días y en la Jornada Mundial de la Juventud, los jóvenes se han preguntado y nos invitan a preguntarnos sinceramente: ¿Qué hacemos por ellos? Queremos despertar de nuevo y desarrollar en nosotros ese gusto espiritual por estar cerca de la vida de los jóvenes, especialmente de los más alejados.
Al ver a tantos jóvenes con frecuencia se habla de la “brecha entre las generaciones”. Se dice que los jóvenes no escuchan a los ancianos y que los ancianos desconfían de todos los jóvenes. En su exhortación “Cristo vive” (25.3.2019) el papa Francisco no podía dejar al margen esa cuestión.
Según el Papa, ayudar a los jóvenes a descubrir la riqueza viva del pasado, haciendo memoria y servirse de él es un verdadero acto de amor hacia ellos, que los ayudará a crecer y a tomar las decisiones adecuadas.

Solidarios con la Campaña  Arquidiocesana y el migrante y los privados de libertad. 
Si hay algo que debemos agradecer es la gran ola naranja que el próximo domingo 16 de septiembre volverán a sus  hogares,  a recoger las alcancías de la Campaña Arquidiocesana. Todo bautizado es corresponsable con la sostenibilidad de las obras sociales y de evangelización de su Iglesia. Cada aporte dado con alegría redunda en su vida, como una gran bendición.
Nuestro sueño es que se pueda aportar en cada alcancía un promedio de 20 balboas. Es la oportunidad para apoyar a las obras de la Iglesia: Hogar el Buen Samaritanos, que Casa San Juan Pablo II, asilos, comedores.

Oraciones por Venezuela 
También hoy hay una hermosa celebración: la festividad de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela. Queremos invocar su intercesión para que en este hermano país cese la negligencia y la discordia; para que los gobernantes que no escuchan la voz de su pueblo, sean sensatos y busquen los caminos del diálogo y la paz.
Como hermanos en la fe y hermanados por esta hermosa tierra del continente americano, estaremos unidos permanentemente en oración con los hermanos y hermanas venezolanos hasta que lograr que se cambien el régimen que desea perpetuarse en el poder.

Los migrantes, y privados de libertad son nuestros hermanos 
El Papa Francisco título su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiados “No se trata solo de migrantes”. El evangelio nos lo dice “ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). No se trata sólo de migrantes: se trata de construir la ciudad de Dios y del hombre.
Durante todo el mes de septiembre, volquemos nuestro entusiasmo y solidaridad hacia estos hermanos y hermanas nuestros.
En nuestra Iglesia Arquidiocesana la acción significativa está dirigida a apoyarlos, con enseres de aseo personal y productos en general.
Damos gracias a Dios por nuestros sacerdotes y pedimos oración para que podamos ser fieles a la misión encomendada.

Deuda con San Martín y Santa Rosa de Lima
Tenemos una deuda de estos dos santos que son fruto de evangelización de esta tierra. Esperamos poder construirle un santuario a estos dos grandes santos: San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima.
Con gozo también hoy exponemos a la veneración a dos grandes santos, San Martín de Porres, un joven negro cuya madre es panameña, quien mostró en su vida humildad y entrega a los demás, en medio de una situación de exclusión social y religiosa.
Santa Rosa de Lima, la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños, y a las prácticas ascéticas. Con ello vamos pagando una deuda de gratitud a quienes han sido los primeros fruto de la evangelización que inicio en estas tierras y se extendió por todo el Continente.

Capellán de Su Santidad
Otra noticia que nos ha llenado de mucha alegría es saber que el Papa Francisco ha concedido el título honorífico de “Capellán de Su Santidad” a nuestro hermano en el ministerio, Padre Rómulo Aguilar, por su trayectoria de entrega y servicio a la Iglesia. Ha ejercido el ministerio de Párroco en las Parroquia de Santa Ana, Guadalupe, Santa Marta y San Francisco de la Caleta.
Este título de Capellán de Su Santidad, es una  distinción honorífica, mediante la que se reconoce el trabajo y los años de dedicación de nuestro hermano Rómulo, quien ha sido testimonio de entrega en el servicio a la Iglesia, en diversas parroquias – Santa Ana, Guadalupe en Calle 50, Santa Marta en Altos del Chase, San Francisco en la Caleta, acompañando a movimientos como Matrimonios en Victoria, quien pertenece a los Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt y es el Coordinador del Movimiento en Panamá. Su servicio como liturgista  ha sido valioso en el Departamento de Liturgia de la Arquidiócesis, donde ha formado y dado participación al laicado; y también en la Conferencia Episcopal Panameña.  Su más reciente compromiso de servicio fue como coordinador del Comité Organizador Local de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá
Ahora estimado Padre Rómulo formas parte de la familia pontificia, porque así lo ha querido el Papa Francisco al otorgarte este título honorífico de “Capellán de Su Santidad”, ahora te podemos llamarte Monseñor Rómulo.
Esta designación es una muestra más del cariño del Papa Francisco al pueblo panameño y un reconocimiento a tu trayectoria, lo que nos llena de gozo y un sano orgullo. Qué Dios siga iluminando tu caminar y tu servicio en esta Iglesia en Panamá.

Orar a Santa María la Antigua
Que Santa María la Antigua, que ha nos ha acompañado por 506 años, siga iluminando el caminar de esta Iglesia en Panamá, para que a través de la juventud podamos renovar la esperanza, transformar a la Iglesia y al país, siendo testigos del amor misericordioso del Padre que quiere a todos sus hijos e hijas, viviendo en dignidad, con oportunidades, para ser gestores de su desarrollo. Para que podamos construir un Panamá donde la fraternidad y la solidaridad, sean las principales características de una nueva sociedad inclusiva, respetuosa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural; comprometida con el respeto de los derechos humanos, de la institucionalidad y la democracia; y con el cuidado de nuestra casa común. Donde el desarrollo tenga como centro a la persona y el bien común. AMEN.

†  JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMA

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.