HOMILIA – DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 2020

HOMILIA - DOMINGO 27 DE SEPTIEMBRE DE 2020

BASILICA CATEDRAL SANTA MARIA LA ANTIGUA, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Saludamos a la Licenciada Samira Gozaine, Directora General del Servicio Nacional de Migración y a través de ella a todo el personal que labora en esta institución que celebra sus 60 años de fundación.

Este domingo la Iglesia celebra dos Jornadas muy importantes: La Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado y la Jornada Mundial del Turismo.

Celebramos también, la memoria San Vicente de Paúl, un santo que tuvo la gracia de la conversión siendo sacerdote, cuando un moribundo se confesó con él, y le mostró la gran epidemia que vivimos en nuestro tiempo: la extrema soledad moral. Eso lo impactó tanto que empezó una obra que ha impactado hasta nuestros días: fundó la congregación de la misión, instituida para dar misiones populares y trabajar en la formación del clero de Francia y en otros países.

Esta es una valiosa oportunidad para enviarle un saludo fraterno a toda la familia vicentina –presbíteros, religiosas y laicos–, que en nuestro país han impactado con obras en favor de los pobres, los huérfanos y enfermos, así como a la juventud en riesgo social.

En especial expresamos nuestro cariño a las hermanas de la caridad, religiosas que instituyeron la labor de la enfermería en Panamá, y que hoy rigen casas de atención como Monerri en el barrio de El Chorrillo, y hogares de acogida como Malambo y el Hogar Bolívar.

La liturgia de este domingo deja claro que Dios llama a todos los hombres a empeñarse en la construcción de ese mundo nuevo de justicia y de paz que Dios soñó y que quiere que alcance a toda la Creación.

Ante la propuesta de Dios, podemos tomar dos actitudes: o decir “sí” a Dios y colaborar con él, o desentendernos del compromiso con el Padre tomando el camino del egoísmo, de la comodidad, del aislamiento, de la indiferencia con los necesitados.

En la primera lectura, el profeta El profeta Ezequiel nos invita a asumir, con verdad y coherencia nuestra responsabilidad por nuestros gestos de egoísmo y de autosuficiencia en relación con el Señor y con los hermanos.

Entre nosotros, sin embargo, muchas veces nadie quiere cargar con la responsabilidad de los males de los otros o los males sociales. ¿Hay personas que no tienen lo más mínimo para vivir dignamente? La culpa es de la coyuntura económica internacional… ¿Hay situaciones de violencia extrema y de injusticia? La culpa es del gobierno que no legisla ni pone suficientes policías… ¿Mi comunidad cristiana está dividida, estancada o no hay compromiso de la gente? La culpa es del Papa, o del obispo, o del sacerdote… Somos buenos para apuntar el dedo acusador a otro ¿Y mi culpa? ¿No tendré mi cuota de responsabilidad en tantas situaciones negativas que ya me parecen normales que ni me incomodan, a las que me he acostumbrado? ¿No tendré necesidad examinarme y hacer conciencia de mi grado de responsabilidad?

Es fácil hablar y no hacer nada
En el evangelio de hoy, Jesús hace referencia a un hombre que tenía dos hijos y les dice: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. El primero le dijo al padre: “No quiero. Pero después se arrepintió y fue”. El segundo le contestó: “Voy, Señor. Pero no fue”. Episodios así vivimos todos los días en nuestro tiempo. Los que parecemos muy devotos, pero al momento de la acción no hacemos nada y los que parecen indiferentes, actúan según la voluntad del Padre.

Actualmente por las pantallas y las redes digitales nos invaden cataratas de opiniones de los expertos en todo; muchas veces maestros de nada, que emiten sus juicios sumarísimos que van desde el precio del tomate hasta a la próxima llegada del hombre a Venus. Parafraseando al cantante Benni More nos dirían estos expertos en todo: “elige el tema tú, que opino yo”. Pero lo más seguro que no los veremos realizando acciones concretas; son los que tienen la receta, pero son incapaces de ponerse hacer el pastel.

Antes se tenía sumo cuidado en elegir a quien colocamos frente a un micrófono. Quizás las redes sociales han influido y ahora el mundo se ha convertido en un patio limoso, donde a nadie le tiembla el pulso para hacerle un traje verbal de desprestigio a cualquier persona que tuvo la valentía de dejar de hablar y ponerse a hacer algo diferente por el bien de otro.
No digamos en los ambientes parroquiales y eclesiásticos. A menudo las parroquias, o los grupos religiosos en general se convierten en sacristías oscuras donde acampan a sus anchas los inquisidores profesionales, que parecen sentados cómodamente en una plaza de toros y van clavando las banderillas encima del pobre que se atrevió a ser torero.

Con personas así, no hace falta que “los enemigos de la Iglesia” la ataquen. Entre nosotros mismos nos mordemos. Para quienes tienen la osadía de intentar algo nuevo o diferente para dinamizar la vida pastoral; que se preparen, porque se encontrarán con el muro inquebrantable de: “Aquí siempre se ha hecho así”. Esta es la terrible frase que usan los funcionarios de la fe para disecar al Espíritu Santo, que intente impulsar a un pobre ilusionado que pretenda comenzar algún camino pastoral nuevo.

Somos expertos en muchas palabras, pero más faltos de orientación como perro perdido en procesión, en medio de los fuegos artificiales.

No basta escuchar la Palabra
Cuenta una leyenda japonesa que un hombre murió y fue al cielo. Un guía le dio un tour en el Bus Turístico por el paraíso y, maravillado, dijo: esto es mucho más bello que nuestro universo. En el recorrido vio una gran sala llena de estanterías y en las estanterías estaban alineadas miles y miles de orejas humanas.

¿Qué hacen tantas orejas humanas aquí?, preguntó. El guía le comentó: Estas orejas pertenecen a todos los creyentes que durante su vida han escuchado la Palabra de Dios en miles de sermones, pero nunca la han puesto en práctica. Así que sólo sus orejas han subido al cielo.

Llevamos años y años escuchando la Palabra de Dios, pero todos tenemos buenas razones para no hacer nada por el reino de Dios, sabemos lo que hay que decir y lo decimos bien, conocemos bien la fe, pero no hacemos lo que hay que hacer. Pensamos que la viña del Señor está aquí, solo en la iglesia, y no hemos descubierto que el mundo, la justicia, la paz, la reconciliación y el perdón son lugares donde Dios también está.

Porque la viña del Señor está donde suenan las sirenas del sufrimiento humano: violencia doméstica, inmigración, guerra, persecución religiosa…Decir sí a Dios Padre es correr riesgos, es hacer de la fe una praxis, no reducirla a un saber entre otros muchos saberes.

Nuestra responsabilidad y compromiso
Porque nos salva no solo lo que oímos, sabemos y decimos, sino también lo que hacemos. Las palabras se las lleva el viento del olvido. La fe verdadera se hace realidad cuando perdonas, cuando abrazas, cuando mueres en la cruz de los sufrimientos diarios cuando escuchamos el clamor de los pobres, si somos misericordiosos, si somos constructores de la paz, si practicamos las obras de misericordia, si estamos presentes en las periferias del mundo, sí hacemos de los demás el centro de nuestra vida, si la avaricia no es el motor de nuestra existencia, si vivimos sencillamente, sabiéndonos esponja llena de agujeros en las manos de agua de Dios.

Hoy la Palabra de Dios nos exhorta a un compromiso serio y coherente con el Reino; un compromiso que signifique un empeño real y exigente en la construcción del mundo nuevo, de la justicia, de la fraternidad y de la paz.

Hoy les invito a preguntarnos: ¿qué es más importante, la religión o el evangelio? Podría reformularla de otra manera: ¿qué es más importante, celebrar las exterioridades religiosas o vivir internamente el mensaje del evangelio? La respuesta es lo segundo. Las expresiones religiosas son formas para celebrar la fe que vivo. Por eso, lo más importante es la fe que profeso con mi vida. Yo puedo ir a misa todos los domingos, escuchar la palabra y comulgar sin que nada en mí se transforme. Sigo siendo el mismo trásfuga que maltrata a su pareja, que violenta a sus hijos, que roba la empresa en la que trabaja y que le echa el carro encima a los peatones. Entonces, no pasa nada en mí, pero me siento bien porque voy a misa. Esa religiosidad realmente está lejos del evangelio. Lo importante es vivirlo, sentir la buena nueva que nos invita a amar, a servir, a perdonar, a solidarizarme con los otros.

Pidamos al Señor en esta Eucaristía que se abran nuestros oídos, para que sepamos escucharnos unos a otros y también a Dios que nos habla constantemente. Y que también aprendamos a hablarnos unos a otros, de persona a persona, con amor, de corazón a corazón.

Jornada Mundial del Turismo
“Turismo y Desarrollo Rural” es el Mensaje del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral con ocasión de esta Jornada Mundial del Turismo para este domingo. En su mensaje el Dicasterio señala que la pandemia nos da la oportunidad para promocionar un turismo sostenible y responsable que, realizado según los principios de la justicia social y económica, y en el pleno respeto del medio ambiente y de las culturas, reconozca la centralidad de la comunidad local anfitriona y su derecho a ser protagonista y socialmente responsable en el desarrollo sostenible del propio territorio; un turismo que favorezca, por lo tanto, la interacción positiva entre la industria turística, la comunidad local y los viajeros.

Este turismo es uno de los puntos de inflexión en la lucha contra la pobreza que la pandemia de Covid-19 ha hecho aumentar exponencialmente.

Nos hacemos eco al llamado a los gobernantes y a los responsables de las políticas económicas nacionales, para que promuevan y fomenten un turismo según los principios de la justicia social y económica, y con pleno respeto al medio ambiente y las culturas, especialmente en las zonas marginales, dando oportunidades concretas de desarrollo, potenciando sus vocaciones particulares, la participación de las comunidades locales en los procesos de toma de decisiones, la mejora de los ingresos de los que trabajan la tierra.

De esta manera, un viaje para el turista podrá tener el sabor de la historia y abrir el corazón al amplio horizonte de la fraternidad y la solidaridad.

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
Este año la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado tiene como tema elegido por el Papa Francisco “Como Jesucristo, obligados a huir. Acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos”.

Un campo que necesitan trabajadores es el de la atención a los migrantes y refugiados. Ante la desprotección, miedo e incertidumbre en que viven miles de personas desplazadas, así como Jesús y sus padres vivieron en la huida a Egipto (cf. Mt 2,13-15.19-23), el Papa Francisco en su mensaje nos invita a acercarnos a las personas migrantes y refugiadas para conocer y comprender, hacernos prójimos para servir, escuchar para reconciliarnos, compartir para crecer, involucrar para promover, colaborar para construir juntos una sociedad solidaria, fraterna, con justicia social.

Se trata de un encuentro personal con el hermano y la hermana que sufre, en el que conozcamos sus esperanzas y sentimientos. Aceptar esta invitación, es continuar la búsqueda para acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y refugiados.

Significa combatir todo tipo de estereotipos que colaboran a la discriminación y exclusión; reconocer que estas personas vulnerables necesitan la fraternidad y solidaridad de los demás, especialmente en estos tiempos de Pandemia.

Quizás, todos, un día, puedan vivir según lo que Dios pide en Levítico 25, 35 “Si un hermano tuyo se empobrece y no se puede mantener, lo sustentarás como al emigrante o al huésped, para que pueda vivir contigo”.

Presentación de ganadores del Reto Culinario
Como parte de la celebración de la Jornada Mundial del Migrante, la Pastoral de Movilidad Humana y el Hogar Luisa lanzaron el Reto Culinario “Conocer para comprender” para recordarnos que el drama de migrantes y refugiados no se comprende por sus números, sino por las personas, si las encontramos podremos conocerlas y al conocer sus historias, podremos comprender que son más los lazos que nos unen que aquellos que nos separan…entre ellas, nuestros gustos culinarios.

Podemos dar gracias a Dios, por las 31 personas, procedentes de Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Honduras, Italia, México, Nicaragua y Venezuela que compartieron en un video la preparación de platos tradicionales de sus países de origen. Esta experiencia ha sido enriquecedora, demostrado una vez más la diversidad cultural, étnica y de costumbres en Panamá.

Hoy presentamos a los ganadores de este Reto Culinario “Conocer para Comprender” que lograron los 3 primeros lugares al alcanzar la mayor cantidad de “likes” en el Instagram del Hogar Luisa, que los hacen acreedores de los premios de $300, $200 y $100 respectivamente.

Los 60 años de Servicio Nacional de Migración
Reiteramos nuestras felicitaciones a la Licenciada Samira Gozaine, Directora General del Servicio Nacional de Migración y a través de ella a todo el personal que labora en esta institución que celebra sus 60 años de fundación, que dentro de su visión quiere llegar a ser “identificada por sus servicios migratorios con profesionalismo, honestidad, transparencia y seguridad, al servicio de extranjeros y nacionales, basado en el pleno respeto a los derechos humanos y las leyes; a la vanguardia tecnológica, contribuyendo al desarrollo del país”.

Es en este contexto, nos parece propicio, hacer una reflexión serena y seria sobre lo que representa para muchos el poder resolver su estatus migratorio en cualquier país. Ustedes mejor que nosotros saben todos los estereotipos que existen en el mundo sobre las instituciones migratorias de cada país.

Sin embargo, al cumplir un aniversario, siempre es oportuno hacer una revisión de lo que está bien y de lo que no nos permite cumplir con la misión encomendada o la visión soñada en el Servicio Nacional Migratorio.

Los instamos a cada uno de ustedes servidores públicos, para que hagan de esta institución lo que está llamada a ser, según lo que esboza en su visión… ese sueño de convertirse en un lugar donde se respete los derechos humanos, sin lugar a dudas; donde no exista “el juega vivo”; donde la transparencia marque la diferencia de su gestión. No es fácil derrumbar estos estereotipos, pero es justo y necesario, especialmente porque en sus manos está el destino de seres humanos que buscan legalizar su presencia en nuestro Panamá, jugándose con ello -en muchos casos- su supervivencia. Contribuyan con este servicio a ser un Panamá en el que el migrante y el refugiado, se sientan acogidos, protegidos y promovidos.

† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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