HOMILIA DEL IV DOMINGO DE PASCUA DOMINGO DEL BUEN PASTOR

HOMILIA DEL IV DOMINGO DE PASCUA DOMINGO DEL BUEN PASTOR

HOMILIA DEL IV DOMINGO DE PASCUA
DOMINGO DEL BUEN PASTOR
Catedral Basílica Santa María La Antigua, 15 de abril 2021

Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, osa

Encomendamos el alma de Eduardo Taylor, uno de los mejores Directores de Cámara que colaboró tanto en MEDCOM como en  SERTV, y que especialmente realizó este servicio con mucha entrega en la dirección de cámara de la Misa Dominical.

Recordamos a TVN Canal 2, que el pasado 23 de abril cumplió 59 años de estar al aire y que por 57 años junto a MEDCOM, SERTV, NEXTV y FETV han trasmitido de forma ininterrumpida la misa dominical.

Este cuarto domingo de Pascua es llamado domingo del Buen Pastor por eso se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas con el lema ‘¿Para quién soy yo?’.

Es una pregunta que el Papa Francisco invita a todo joven a hacerse, porque el cristiano está llamado a ser “para Alguien”, para Aquel que es capaz de llenar su corazón y su vida, es decir, para Dios”.

La convicción profunda que anima a toda la Iglesia es que el Señor sigue llamando y es necesario crear una cultura vocacional que ayude a todos los cristianos a descubrir su vocación particular. En realidad, Dios llama a todo hombre y a toda mujer, no sólo a los creyentes. Los llama a la vida para que realicen el proyecto personal de Dios sobre ellos. La vida no está regida por el azar y la casualidad, sino que está acompañada siempre por la llamada de Dios y la invitación a responderle.

Tratamos, en efecto, de vivir el amor de Dios que ha hecho de nosotros sus hijos y, por tanto, hermanos entre sí. Es esta realidad la que verdaderamente alimenta la vida de los creyentes. Es esa corriente de amor que viene del Padre, a través del Hijo, la que anima la vida de la comunidad cristiana (1 Jn 3,1-2). Jesús, Buen Pastor, da la vida por nosotros y vivimos de su propia vida. Sólo en Él podemos encontrar la salvación (Hech 4,8-12). Él nos nutre con su palabra, con su cuerpo y su sangre.

El Papa invita a fijarnos en Jesús, en cómo Él escuchó la llamada, la discernió y la vivió. Hoy día nos resulta mucho más difícil escuchar la llamada de Dios a causa del tipo de vida que llevamos. La mayoría de las personas no tienen nada contra Dios, pero tampoco tienen tiempo para ocuparse de Él. Dios no aparece en su pantalla porque ya está saturada de programas y cosas que nos parecen más interesantes. Es necesario que seamos capaces de hacer silencio en nuestras vidas para escuchar otro tipo de mensajes distintos a los ensordecedores que acaparan nuestra atención.

Jesús percibió la llamada de Dios a dar su vida a favor de su pueblo. Jesús descubrió su vocación de Buen Pastor (Jn 10,11-18). Dios nos llama a ayudar a los demás, a vivir con intensidad la fe cristiana. Nos llama a hacer presente la vida de Jesús. Es una prueba de su amor, que exige una respuesta generosa por parte del que ha sido llamado. Como Jesús, todos estamos llamados a dar la vida por los demás.

El Señor nos sigue llamando a vivir con Él y a seguirlo en una relación de especial cercanía, directamente a su servicio. Tan sólo desde la experiencia personal profunda del Señor resucitado es posible vivir nuestra misión. Pidamos en esta Eucaristía que el Señor siga ayudando a cada cristiano a descubrir y vivir la misión que le ha sido asignada por Dios.

Cualidades del Buen Pastor
El Evangelio de san Juan nos ha presentado a Jesús como el Buen Pastor. Jesús mismo nos ha dicho cuáles deben ser las cualidades del Buen Pastor.

La primera cualidad del Buen Pastor es que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas. Él nos conoce a todos, uno por uno. Para Él no somos una sociedad anónima: Él respeta nuestra personalidad y nos ofrece a cada uno cercanía y salvación. La segunda cualidad es que las alimenta y las defiende de los peligros, el verdadero pastor está dispuesto a dar su vida por las ovejas. Él ha dado su vida por nosotros. La tercera cualidad es que quiere reunir a todas las ovejas, hasta que haya un solo rebaño, una sola comunidad. Él quiere que todos formemos una comunidad unida, unida por Él, nuestro Pastor y Hermano, que además se nos da en alimento a todos, en la Eucaristía.

Pero saquemos consecuencias para nuestra vida de esta imagen del Buen Pastor. Porque todos, de alguna manera, somos “pastores” en esta vida y deberíamos actuar con esas mismas cualidades que nos ha descrito Jesús.

Unos hemos recibido, por el sacramento del Orden, el ministerio llamado precisamente “pastoral”, para bien de la comunidad. Somos los que con mayor humildad debemos ser espejo hoy ante este cuadro de Jesús Buen Pastor, ya que Él mismo, como a Pedro, nos ha encargado: “Apacienta mis ovejas”.

Pero es que todos participamos en algún grado del encargo de cuidar y de animar a los demás: los padres, los maestros y educadores, los catequistas, los misioneros, los que por una misión especial o voluntariamente prestan atención a los ancianos o a los niños o a los enfermos…

Por eso todos deberíamos preguntarnos hoy, admirando el ejemplo de Jesús: ¿Nos esforzamos, como Él, por conocer a los que conviven con nosotros? ¿Estamos cercanos a ellos y nos interesamos por ellos? ¿Estamos dispuestos a sacrificarnos por los demás (hijos, alumnos, compañeros de trabajo, miembros de la comunidad), sobre todo en los momentos difíciles, buscando su bien y no nuestro interés? ¿Servimos a nuestros hermanos o nos aprovechamos de ellos? ¿Tenemos un corazón amplio, misionero, abierto también a los menos agradables y a los más alejados? ¿Tenemos un corazón dispuesto siempre a unir y no a juzgar y condenar?

Ser buenos pastores no le toca solo al Papa o a los obispos y sacerdotes, sino a todos nosotros, que debemos imitar la actitud comprensiva y servicial de Jesús.

Todos los que pertenecemos al rebaño de Jesús, todos los cristianos, por nuestra entrega a los demás, estamos llamados a ser pastores. Todos en la Iglesia, y no solo los curas y obispos, deberíamos ser expertos en cuidar a los que tengamos alrededor, el pequeño o gran rebaño que Dios nos confió. Cargar unos con otros, salir a buscarnos cuando nos perdamos, hacer del mundo un hogar donde nos respetemos, nos cuidemos y trabajemos por el Bien Común.

Que no nos convirtamos en lobos que insultan a los que piensan diferente, lobos que manipulan la verdad por sus intereses y sus votos, lobos que manejan a la gente como ovejas tontas. Que no sean los gritos y las mentiras nuestro lenguaje. Lobos que se comen a los niños porque nacieron en otro país, lobos que acaban destruyéndolo todo.

Sé pastor y cuida. Y déjate cuidar también, no seas cabra esquiva. Y así un rebaño unido podrá hacer una sociedad más justa que haga frente a los lobos, incluidos los que se disfrazan de corderos.

Y no olvides que Jesús es tu pastor, nada te falta. Aunque camines por cañadas oscura no temas nada porque Él siempre va contigo. O te lleva en sus hombros seguramente, en lugar privilegiado con vista panorámica. Déjate llevar y descansa en sus hombros tus angustias. Porque en sus hombros de Pastor esta la paz y el regreso a tu casa mientras te canta “tengo yo una ovejita Lucera…”.

Reiteramos el único buen pastor es Jesucristo. Pero en la Iglesia, a través del sacramento del orden, Jesucristo elige y consagra hombres para que actúen en nombre de Él y para que siga siento pastor en la Iglesia a favor de los hombres mortales y pecadores. Este es un domingo para orar por todas las vocaciones especialmente las vocaciones sacerdotales: para que el Señor suscite en el corazón de muchos jóvenes el deseo de consagrarse a él para que Jesús siga pastoreando su Iglesia por su medio.

En este domingo del buen pastor oremos por aquellos que ya recibieron el ministerio sacerdotal, pero atraviesan crisis, dudas, debilidades, de modo que ya no ejercen el ministerio de Jesús con la misma alegría y entrega. Oremos para que recuperen el fervor y la convicción inicial. Y también debemos dar gracias por aquellos pastores que nos han conducido a Dios y a Jesús, por aquellos pastores a través de quienes la palabra de perdón de Dios nos ha limpiado y la promesa de vida eterna nos ha iluminado.

Oremos por los sacerdotes enfermos, por los que han fallecido durante esta pandemia que son muchos en el mundo. Pidamos también por los seminaristas que se forman para ser sacerdotes y por sus formadores en el Seminario Mayor San José, para que sean dóciles a la gracia de Dios. Actualmente hay en el seminario mayor 24 seminaristas originarios de esta Arquidiócesis de Panamá que se preparan para el ministerio. Dos apenas comienzan, uno está para terminar su proceso formativo que dura ocho años. Oremos para que crezcan en espiritualidad, en identidad con Jesús, y en deseo de servir como Jesús. Y que Jesús sea siempre nuestro buen pastor.

Los sacerdotes nos garantizan la Eucaristía, renuevan en cada celebración el sacrificio redentor y el banquete pascual. Ponen también sobre la mesa el pan abundante de la Palabra. En este momento el Señor nos dirige una pregunta especial a cada uno de nosotros sacerdotes: ¿sabes porque y para que te elegí? Para que comprendamos cuál es el papel del sacerdote termino haciéndoles una pregunta: ¿Quién ocupa el primer puesto en el banquete de la Misa? Si respondes deprisa, dirás: «el sacerdote».

En este domingo recordemos: ¿Qué y quién es un sacerdote? Los sacerdotes somos los camareros de Cristo: el como buen camarero que hace: te entrega la Palabra, te da de comer, y, mientras tú rezas devotamente después de comulgar, él apenas puede hacerlo, porque tiene que darte la comunión a ti.

El sacerdote, en misa, es el penúltimo. El último es Cristo, escondidito en la Hostia y entregado como Víctima y como alimento.

Recordemos que Jesús nunca actuó como un jefe dedicado a dirigir, gobernar o controlar. Lo suyo ha sido dar vida, curar, perdonar. En su vida No hizo otra cosa sino entregarse, desvivirse, terminar crucificado dando la vida por las ovejas. El que no es verdadero pastor, piensa en sí mismo, abandona las ovejas, evita los problemas y huye.
Como dijo San Agustín: El amor del que apacienta las ovejas del Señor debe ser tan grande que sea capaz de vencer incluso el temor natural de la muerte.

La imagen del Buen Pastor arroja una luz decisiva por eso: quien tenga alguna responsabilidad ha de parecerse a Jesús. Ese el sueño de Dios sobre esta vocación sacerdotal, lo que no sea así es pura caricatura y de la mala.

Pidámosle al Señor que no deje de enviar a la Iglesia sacerdotes santos y sabios que cuiden de su grey. Como dice el Papa Francisco: pastores con olor a oveja, que vayan a veces delante para indicar el camino, otras veces simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones caminen detrás para ayudar a los rezagados.

Y pidámosle que las familias católicas sean semilleros vocacionales, que se sientan bendecidas si Dios llama a alguno de sus hijos a la vocación sacerdotal.

Queridos seminaristas, ustedes no se están preparando para una profesión, para ser funcionarios de una empresa o de un organismo burocrático”. “Ustedes se preparan para convertirse en pastores a imagen de Jesús Buen Pastor, para ser como Él y en presencia de Él en medio de su pueblo, para apacentar a sus ovejas”. Y esta configuración no es obra nuestra”, “es obra del Espíritu Santo, con nuestra colaboración”. Se trata de ofrecernos humildemente a nosotros mismos, como el barro que hay que plasmar, para que el alfarero, que es Dios, la trabaje con agua y el fuego, con la Palabra y el Espíritu”.

Colecta para el Seminario Mayor San José
En este domingo del Buen Pastor de manera especial la Iglesia Católica realiza la colecta pro Seminario Mayor San José, donde se forman nuestros futuros sacerdotes. Esta es la institución más importante que tenemos, en la que todos debemos sumarnos para sostenerla con la oración y también con recurso económico.

Testimonio sacerdotal
La Iglesia Arquidiocesana se ha unido a la campaña nacional de vacunación contra el Covid-19. Y lo ha hecho con nuestro testimonio, especialmente como obispo de Panamá y unido a sacerdotes jóvenes que se ofrecieron para inmunizarse con la dosis de Astrazeneca. Esto ha sido un signo de amor para que más personas se sumen a suministrarse la dosis que ayudará a frenar las muertes por este virus mortal.

Insistimos, que hay que acudir a vacunarse, hay que cuidar el cuerpo, que es templo de Dios. Tenemos la obligación moral y ética de cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos.
Sumemos nuestra voluntad, al compromiso de frenar la pandemia de las enfermeras, médicos, voluntarios y funcionarios de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental, encabezado por su director el Ingeniero Luis Oliva, quienes han realizado un trabajo técnico encomiable.

Inicio peregrinaje Portugal 2023
A partir de hoy estará peregrinando una réplica de la Cruz Peregrina, que fue entregada a los jóvenes por San Juan Pablo II en 1984 y que para la JMJ de Panamá 2019 peregrinó en Norte, Centro América y el Caribe para luego presidir los eventos junto al Papa Francisco. La misma peregrinará por todas las parroquias de nuestra Arquidiócesis de Panamá desde hoy hasta la JMJ de Lisboa 2023 junto al Cuadro de nuestra patrona Santa María la Antigua.

Y en esta situación particular de pandemia, queremos visitar sin demora las realidades juveniles y animar a los jóvenes de nuestras parroquias a ir al encuentro de otros jóvenes propiciando momentos de oración, misión y reflexión, en preparación a lo Jornada Mundial de la Juventud Lisboa 2023.

†  JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.
ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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