Queridos jóvenes: “Sean los apóstoles de los jóvenes” – Monseñor Ulloa

Queridos  jóvenes: "Sean los apóstoles de los jóvenes" - Monseñor Ulloa

Queridos sacerdotes, religiosas, fieles y jóvenes

Hoy estamos haciendo historia, y una historia de bendición como pueblo de Dios.

El pueblo panameño jamás se imaginó que en nuestro país se pudiese ser la sede de la Jornada Mundial de la Juventud. Pero así sucedió, el Papa Francisco nos permitió este gran privilegio, porque confía en nuestra fortaleza y capacidades a pesar de nuestra pequeñez.

En este pequeño país llamado Panamá,  Dios ha querido tener un encuentro único con los jóvenes del mundo, una juventud que es el presente y el futuro de la humanidad. Dios desea nacer de nuevo en el corazón y en la vida de los miles de jóvenes que vendrán a peregrinar a nuestro país, cada corazón de los jóvenes será el nuevo Belén, donde nacerá Nuestro salvador, esto nos permitirá vivir la prolongación de la Navidad.

Queridos jóvenes que se han preparado  para la Jornada Mundial de la Juventud, los invito para que estén  dispuestos a vivir desde este momento con la humildad y disponibilidad de creyentes en Jesucristo este don de ser  país sede de tan gran acontecimiento.

Este acontecimiento, irrepetible para los panameños es una oportunidad para ser testigos de la historia, que se escribe con la Jornada Mundial de la Juventud. Por ello, les invitamos a todos, sin exclusión de nadie, a que se organicen a nivel nacional, desde distintos puntos del país, con peregrinaciones hacia  la ciudad capital para participar masivamente de los actos centrales con el Papa Francisco. A esta gran fiesta juvenil, todos estamos invitados.

María, nuestra madre que nos ha acompañado desde la llegada de la fe a este Itsmo, en el modelo para la juventud, que se presenta en esta Jornada Mudial de la Juventud, siendo así la primera jornada mariana.

Una Jornada Mariana

Qué dicha poder celebrar esta JMJ mostrando la valentía, el compromiso de la madre de nuestro Salvador. En ella se muestra la mayor belleza que Dios ha podido realizar. Dios ha querido escoger a María para que el Hijo de Dios se hiciera presente entre nosotros. Gracias a su humildad y disponibilidad “se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas” (Ap 11, 19) y el Hijo de Dios se encarnó en el seno de tal Madre por la fuerza del Espíritu Santo. La Virgen, con humildad, proclama la grandeza de Dios y se alegra en su espíritu porque el Salvador ha colmado de gracias y de dones al género humano.

María, la joven  sierva del Señor, queridos jóvenes, les  enseñará a recibir y vivir estos momentos, de gracia especial, que señalarán vuestras vidas con el sello indeleble del amor de Dios.

Pero para conseguir vivir desde la humildad y desde la disponibilidad que es la entrega de uno mismo al Señor, se requieren dos condiciones previas: La confianza en la palabra de Dios y ser personas de oración.

Durante estos días la ciudad Panamá va a ser una gran “Casa de oración y de promoción cristiana”. La palabra de Dios resonará en todos los momentos y por todas las esquinas de Panamá.

Todo está preparado para vivir la fiesta del amor de Dios en medio de nosotros. Pero no olviden que quien nos va a llevar de su mano será María, y nos hablará a nosotros, nos invitará a conocer más la palabra de Dios, a amar la palabra de Dios, a vivir con la palabra de Dios y a pensar con la palabra de Dios. Ella nos ayudará a tener mayor confianza en la palabra de Dios. El papa Francisco XVI, como portavoz y vicario de Jesucristo, nos afianzará y confirmará en la fe. ¡Confíen  en la Palabra de Dios! ¡No  se fíen de otras palabras!

“María vivía la palabra de Dios; estaba impregnada de la luz divina; por eso era tan espléndida, tan buena; por eso irradiaba amor y bondad… Quien piensa con Dios, piensa bien; y quien habla con Dios, habla bien, tiene criterios de juicio válidos para todas las cosas del mundo, se hace sabio, prudente y, al mismo tiempo, bueno; también se hace fuerte y valiente, con la fuerza de Dios, que resiste al mal y promueve el bien en el mundo” (Benedicto XVI, Castelgandolfo, 15 de agosto 2005).

Pero para conocer la palabra de Dios, al estilo de María, hemos de escuchar a Dios en la oración que es una amistad profunda con el mejor Amigo: él me ama y yo le amo. La oración es una experiencia de amor y de canto de glorificación a Dios. “Proclama mi alma la grandeza del Señor” (Lc 1, 47). Proclamar la grandeza del Señor significa darle espacio en el mundo, en nuestra vida, permitirle entrar en nuestro tiempo y en nuestro obrar: esta es la esencia más profunda de la verdadera oración. “Donde se proclama la grandeza de Dios, el hombre no queda empequeñecido: allí también el hombre queda engrandecido y el mundo resulta luminoso” (Benedicto XVI, Santuario Mariano de Altötting, 11 de septiembre 2006).

Si queremos proclamar la grandeza del Señor hemos de dejar todo al juicio de Dios y como María mirándole cara a cara decirle: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38). No querer afirmar ante Dios nuestra voluntad y nuestros deseos, por muy importantes o razonables que nos parezcan, sino presentárselos a él y dejar que él decida lo que quiera hacer.

Descubrir y reafirmar nuestra vocación

Cada evento que viviremos en Panamá nos van a ayudar para reafirmar nuestra vocación o dar el paso para que Dios nos muestre el camino a seguir. Seamos generosos como María y encontraremos la felicidad plena.

La vocación no es una conquista personal e individualista, es el celo amoroso de Dios que nos hace más pertenencia suya, más libres y más auténticos. ¿Sientes ser sacerdote? Dile: “Sí, ¡aquí estoy!” ¿Sientes ser consagrado en la vida religiosa? Dile: “Sí, ¡aquí estoy!” ¿Sientes vivir en matrimonio cristiano? Dile: “Sí, ¡aquí estoy!” No tengas miedo puesto que, si eres generoso y con disponibilidad confiada ante Dios, madurarás y avanzarás en la vida.

No se llega a la meta sin hacer un camino, sin hacer un proceso. Cada uno de nosotros conocemos nuestras vidas y nuestra historia, y a veces nos cuesta ser misericordiosos como el Padre. Por eso, Jesús dijo ‘Padre perdónalos porque no saben lo que hacen’, es decir, Él perdona y además justifica”, afirmó el prelado.

“Cuando una persona tiene una auténtica motivación, es capaz de superar distancias. A veces, el ‘no se puede, es imposible’, o valerse de las dádivas, es un obstáculo. En cambio, cuando hay una buena motivación, se encuentra el tiempo, el dinero y se ordenan todas las cosas. Por eso, no hay excusas cuando hay una auténtica motivación, como lo es peregrinar como diócesis a este encuentro mundial”.

“La motivación es fundamental y, cuando hay motivación, se puede en todos los órdenes de la vida”, insistió y pidió a los peregrinos que lleven dos intenciones como Arquidiócesis de Panamá: Primero, que “oren e intercedan” para que “podamos tener en todas las parroquias una capilla de adoración perpetua a Jesús Eucaristía”.

“Una de las mejores cosas que un cristiano puede hacer, es dar a Dios lo que es de Dios. A Él le corresponde la adoración, la alabanza, la gloria, porque su corazón eucarístico es un corazón palpitante de la misericordia”.

En segundo lugar, pidió oración por “la cultura vocacional”. “Si logramos eso, nuestra arquidiócesis dará pasos gigantes”, por eso ruego que uno de los  principales frutos de esta Jornada  sea el resurgir  de  “auténticos laicos que desde una vocación y misión transformen la realidad, pero también, matrimonios y familias santas, como la Sagrada Familia”.

Una jornada pensada y organizada en comunión

En la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia 2016, el Papa les preguntó varias veces a los jóvenes: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y todos exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia.

Nuestro continente y nuestra región centroamericana es mayoritariamente joven, sin embargo también hay un significativo número de jóvenes que viven en situación de riesgo social y de exclusión. Los jóvenes son la cuarta parte de la región y un tercio está afectada por la pobreza. El llamado triángulo del norte es una muestra de la vulnerabilidad de nuestra niñez y juventud que busca migrar pero queda presa de toda clase de formas de esclavitud.

Esta Jornada fue concebida en comunión eclesial, a través del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), en la que todos los obispos de la región la apoyaron y asumieron como suya, porque había conciencia de la urgencia de darle esperanza y oportunidad a nuestra juventud. Por ello, la Jornada Mundial de la Juventud,  es una oportunidad valiosa para todos ustedes, que no deben desaprovechar.

Gracias a ustedes vivimos un caso inédito: ¡no es un país , sino toda una región la sede de la JMJ! Y como región la hemos preparado y  celebrado. Es por esto que tendremos Días en las diócesis no solo en Panamá, sino también en Costa Rica. Este país hermano, donde algunos de ustedes de “peregrinos Panamá” vivirán esa experiencia.

Traer al Istmo Centroamericano la sede de la Jornada Mundial de la Juventud, les ofrece a ustedes un espacio de encuentro para que con sus pares compartan inquietudes, posibilidades y alternativas a su proyecto de vida; experimentar la centralidad de la alegría y del amor, de ese amor que es incondicional y que nunca falla, el amor de Nuestro Señor Jesucristo, que será el motor que los movilice a los cambios.



Jóvenes, los verdaderos protagonistas

No me cansaré de repetirlo, ustedes son la razón y el por qué de esta Jornada en Panamá. Nuestra confianza está puesta en ustedes, porque conocemos de sus capacidades y creatividad para salvar obstáculos que le impiden llegar a sus metas. Ustedes jóvenes son los protagonistas que pueden contribuir en transformar con la alegría del evangelio aquellas situaciones de injusticia y de inequidad.

Ustedes estimados jóvenes serán los verdaderos protagonistas, cuando con coraje salgan al encuentro de la juventud alejada, de aquellos en situación de vulnerabilidad, de riesgo social, para mostrarles con alegría que hay otra realidad, que hay esperanza en medio del dolor y el sufrimiento. Esta Jornada los desafía a tener presencia en el continente digital, para conectar a los jóvenes -no con el móvil o las redes sociales- sino para conectarlos con Dios, con otros jóvenes, con el mundo real.

Ahora más que nunca debemos y queremos ser esa Iglesia en salida, que va a las periferias existenciales y geográficas. No podemos ser indiferentes ante el sufrimiento de la humanidad, si queremos ser verdaderamente cristianos.

JOVENES: “Hoy los adultos necesitamos de ustedes”, por eso “tengan valentía para enseñarnos que es más fácil construir puentes que levantar muros” y recordarnos encontrar a Dios “en el hambriento, en el sediento, en el desnudo, en el enfermo, en el amigo caído en desgracia, en el que está preso, en el prófugo y el emigrante, en el vecino que está solo”.

Santos Patronos de la JMJ

La santidad es la meta de todo cristiano y por ello le hemos propuesto para esta JMJ, aquellos santos que les han ayudado a redescubrir que en medio de las debilidades es el Señor que hace posible su proyecto de salvación.

Hemos invocado durante esta preparación y lo seguiremos haciendo durante la JMJ Panamá 2019 a santos y santas de nuestro entorno continental quienes supieron en medio de situaciones difíciles vivir los valores del evangelio: respeto a la vida, a la dignidad de la persona, cuidado de la creación.

  • San Martín de Porres, un joven negro cuya madre es panameña, quien mostró en su vida humildad y entrega a los demás, en medio de una situación de exclusión social y religiosa.
  • San Juan Diego, indígena mexicano a quien nuestra Señora de Guadalupe le encomendó un misión muy especial, que asumió y cumplió en medio del miedo a la increencia de muchos.
  • Santa Rosa de Lima, la primera santa de América. Tras haber dado signos de una intensa precocidad espiritual, a los veinte años tomó el hábito de terciaria dominica, y consagró su vida a la atención de los enfermos y niños, y a las prácticas ascéticas.
  • San José Sánchez del Río, a sus 14 años fue  un mártir de Cristo Rey que supo estar a la altura de la misión durante las difíciles circunstancias que le tocó vivir, en un ambiente de guerra y odio contra la fe y de persecución sangrienta en México.
  • Beata Sor María Romero Meneses, es la segunda mujer centroamericana en ser beatificada.  La religiosa nicaragüense  dedicó su vida a servir a los más pobres,  que gozó de fama de santidad durante su vida consagrada a Dios.
  • San Juan Bosco, patrono de la juventud, fiel creyente del método preventivo en la educación para acoger a la juventud en riesgo.
  • San Óscar Romero, arzobispo salvadoreño, modelo de entrega pastoral y defensor de la dignidad y los derechos humanos, que murió mientras celebraba la eucaristía.
  • San Juan Pablo II, nuestro querido Papa creador y promotor de la Jornada Mundial de la Juventud.

Queridos  jóvenes que nos representarán en la Jornada Mundial de la Juventud aquí en Panamá: Utilizando palabras del Papa Benedicto XVI en Brasil,  “yo os envío a la gran misión de evangelizar a los jóvenes que andan errantes por este mundo, como ovejas sin pastor. Sean los apóstoles de los jóvenes…”.

“Lleven esta CRUZ como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anuncien a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención”.

En esta tarde, griten a todos a pleno pulmón que Cristo vive y que sólo Él es la esperanza para el mundo.

Díganlo con las palabras de una canción bien conocida: No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. Porque sólo Él nos puede sostener. No pongáis los ojos en nadie más que en Él. Porque sólo el nos da la libertad, porque sólo Él nos da la salvación. No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

En esta misión en las que nos representarán, los acompaña nuestra Madre Santa  María de la Antigua, la que nos ha estado siempre presente en el caminar de nuestra Iglesia. Ella fue la primera en mostrar a Jesús como luz de las gentes, en Belén, a los pastores y a los magos, en la presentación de su Hijo en el templo y en Caná. Que ella dé fecundidad a vuestra misión apostólica en esta mañana y los acompañe en vuestro anuncio de Jesucristo a nuestra ciudad. Así sea.



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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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