Palabras en la bendición de las Campanas de la Catedral

Palabras en la bendición de las Campanas de la Catedral

Mis queridos hermanos y hermanas:

Gracias por acudir a vuestra Catedral este día en que queremos compartir la alegría de recuperarla después de muchos años de trabajo intenso. La Catedral Metropolitana de Panamá es heredera de la Primera Catedral erigida en tierra firme por el Papa Adriano IV en la gran casa del Cacique Cémaco, cuando los españoles lo enfrentaron y ofrecieron fundar una población dedicada a Santa María de la Antigua, en1510.

En 1513 se dicta la bula por la cual La Antigua se eleva al rango de Diócesis, y su iglesia al rango de Catedral, siendo su primer obispo Fray Juan de Quevedo.

Luego de ser abandonada Santa María la Antigua del Darién por orden de Pedro Arias de Ávila, quien en 1519 había fundado Panamá a la orilla del Mar del Sur, la catedral de la nueva población heredó el traslado de insignias, bulas y reliquias de la Antigua del Darién.

Posterior al incendio ocasionado para librarse del pirata Henry Morgan en 1671, la ciudad fue trasladada al actual Casco Antiguo de la ciudad de Panamá en 1673 y con este traslado se dispone el levantamiento de una nueva Catedral, cuya construcción tomó 108 años, es decir, de 1688 a 1796.

El 21 de enero de 1673 siendo Obispo Don Antonio De León se refunda la ciudad cerca del puerto de Ancón bajo la guía del nuevo gobernador Don Antonio Fernández de Córdova. El Obispo impartió la bendición al emplazamiento urbano así como también al sitio de la Catedral y del cementerio. Todos fueron conscientes de que incendiados y destruidos los edificios de la primera Panamá la ciudad como entidad jurídica no desapareció, sólo cambió de sitio.

Por eso hoy recordamos al Obispo Lucas Fernández de Piedrahita quien en 1676 puso la primera piedra para que esta Iglesia fuera construida de mampostería.

Es un día gozoso para todos, las buenas noticias son estímulos positivos y no debemos desaprovechar las ocasiones que nos brinda la vida para compartir lo bueno.

El sueño de ver restaurada este histórico templo, corazón de la Iglesia Arquidiocesana, hace que sea un día gozoso para todos, por ser un acontecimiento que nos llena de estímulo positivo, para proyectar nuestra vida de fe y compromiso bautismal hacia los demás, especialmente a los más necesitados.

Quienes hemos depositado nuestra existencia en las manos de Dios, tenemos siempre motivos -no solo para estar alegres- sino para ser alegres, para vivir desde la alegría todos los acontecimientos de nuestra vida.

Muchas veces, olvidamos esa alegría fundamental de sabernos hijos queridísimos de Dios, caminantes hacia una vida plena junto a Él, porque dejamos que quede oculta con las preocupaciones de cada día, con el dolor de las dificultades y la tristeza, que nos encierran en la desesperanza.

Por eso es tan importante reunirnos un día como hoy para compartir lo bueno y sacar a la luz esa alegría fundamental, basada en el amor de Dios y en el amor fraterno entre nosotros.

La labor intensa realizada en nuestra Catedral Basílica ha buscado recuperar sus valores originales, según la voluntad de quienes un día la levantaron: construir un templo ideal que permitiera congregar a sus fieles y que junto con su pastor participaran del sacrificio de Cristo, siempre actual, que es el centro de nuestra fe. En cada detalle, en cada estructura, en cada imagen, se ha recuperado parte de nuestra memoria histórica de nuestra vida eclesial y Patria.

Un sinnúmero generaciones han contribuido a que esta casa de Dios fuera acogedora para todos. Esa voluntad y el esfuerzo realizado es también una expresión de la fe. Podemos afirmar que nuestra catedral es un testimonio material que responde al impulso espiritual de quienes la construyeron y la conservan y cuidan hasta la actualidad.

También tiene un valor histórico y artístico, cuya conservación es de interés para todos. No pocas fueron las voces que se preocuparon cuando permaneció cerrada sin saber cómo se recuperaría este patrimonio panameño. Por eso el gobierno nacional decidió contribuir a su conservación y ha realizado esta obra que ahora contemplamos.

Se ha dado un paso importante, por lo que debemos dar gracias a Dios. Ahora nos queda un gran trabajo por hacer, razón por la que debemos cerrar nuevamente las puertas de la Catedral, esta vez fugazmente. Y esto gracias a su generosidad, que nos ha permitido tener los recursos para dejarla preparada para la visita del Papa Francisco en enero de 2019.

Este día disfruten su Catedral renovada, con su suelo de piedra, de su iluminación, de su precioso retablo, que luce toda su belleza. Dentro de poco podremos podemos colocar la mesa del altar, el órgano que acompañará nuestros cantos, y demás elementos que complementarán este maravillosa obra. Realmente, esperamos con ilusión ver y oír el nuevo órgano, que sustituye al que se perdió hace décadas.

Una importante noticia, es que no tenemos que esperar para disfrutar de un instrumento recuperado de este viejo y querido templo de Panamá: Las campanas que ocupan de nuevo la torre. Estas campanas tañerán para nosotros desde aquí interrumpiendo por un momento, con la armonía de sus notas, nuestros pequeños afanes cotidianos para recordarnos el sentido que hemos de dar a todos ellos.

Hermanos y hermanas:

Recordemos la Catedral Metropolitana hoy Basílica Catedral es más que una edificación religiosa, es un sitio que ha sido testigo silencioso de los hechos históricos más relevantes de Panamá. Por ejemplo la emancipación de España el 28 de noviembre de 1821 se declaró: al leerse el acta de independencia desde las escalinatas de esta Catedral. Ojalá podamos año tras año volver a repetir tan gran acontecimiento. Y cuando Panamá se separó de Colombia, el 3 de noviembre de 190, Don Agustín Arango notificó al pueblo reunido como la hacemos hoy la gran noticia de nuestra separación.

Tomen posesión de esta casa, quiéranla como testimonio de la fe que es y como lugar de encuentro entre nosotros y con el Señor y no pierdan nunca de vista que el verdadero templo somos cada uno de nosotros, que Cristo no edificó templos sino en el corazón de cada hombre y que es ese templo el que debemos conservar y embellecer y preparar para Él. Bienvenidos a vuestra Catedral.

 

† JOSÉ DOMINGO ULLOA MENDIETA, O.S.A.

ARZOBISPO METROPOLITANO DE PANAMÁ


Comparte

Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *