Intención de la oración – Octubre

Intención de la oración - Octubre

Por la evangelización: La misión de los consagradosPara que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz.

Oración de ofrecimiento

Padre bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí
y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo
me haga su amigo y su apóstol,
disponible a su misión.
Pongo en tus manos
mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos,
todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas
de esta red mundial de oración.
Con María, te ofrezco mi jornada
por la misión de la Iglesia
y por las intenciones de oración del Papa para este mes.

Propuestas para el mes

  • Busca más información sobre la misión de los consagrados y consagradas con las poblaciones más pobres y en los lugares que no se destacan en las noticias.
  • Visita, este mes, una comunidad religiosa misionera, cercana a donde vives, para conocer su carisma y misión y ofrece tu servicio en la medida de tus posibilidades.
  • Organiza un tiempo de oración en tu comunidad por las vocaciones de quienes se consagran al servicio de sus hermanos y por las personas que ellos sirven.

Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz.

Vivir como consagrado es un desafío diario, ya que por un lado necesito desarrollarme en plenitud como ser único e irrepetible, y por otro lado crecer en mi vocación y pertenencia a la Compañía de Jesús, una organización con su estructura y carisma propios, que me envía a ser compañero de Jesús y en todo amar y a servir.

Muchas veces, estas dos dimensiones entran en tensión, por un lado, el compromiso de ser consagrado con sus tareas y sus obligaciones y por el otro mi “yo” profundo, y la fidelidad al encuentro personal con Él. Como si estas dos realidades fueran opuestas, a veces el mucho hacer y el trabajo terminan siendo obstáculo para la relación profunda con Aquél que es en definitiva el fundamento y razón primera de mi consagración, y debilitando el entusiasmo y el ardor misionero de la vocación.

Una sociedad que no ha aprendido a valorar la diferencia genera marginación y exclusión. Sin embargo, cuando observo el testimonio que dan los consagrados en medio de excluidos y desheredados, me pregunto ¿Qué podría ayudar a que esta presencia sea un estilo de vida y no una ayuda ocasional, en quienes han elegido consagrar su vida a Dios y a sus hermanos?

En respuesta viene a mi corazón la palabra misericordia. Formada por dos palabras, “miseria y corazón”. Y me recuerda que descubrir las miserias de mi corazón, debilidades y limitaciones, me abre al Amor sin condiciones del Padre Bueno. Así, mi vida diaria es encuentro misericordioso con abandonados y despreciados, miembros dolientes del cuerpo de Cristo, muy amados por Dios.

Y sólo el crecimiento de mi “yo” interior donde el Señor me habita, me hará posible reflejar la belleza, la dulzura, la generosidad y el Amor de Dios. Descuidar esa dimensión es no hacer lugar a que el Señor se exprese en mí y por mí a los demás.

Somos enviados al mundo desde el Corazón de Jesús, pura Misericordia, por eso no puedo quedar indiferente antes los “descartados”. Pero más aún, no quiero sumarme a tantos “desalmados” que no han descubierto el Amor gratuito y no se ponen en salida, hacia pequeños y afligidos, para ayudarles a recuperar su voz.

Pido por todos los consagrados/as para que, sabiéndonos y amándonos diferentes entre nosotros, nos vayamos complementando unos con otros, aceptando que somos misioneros del Padre de Jesús, llamados a cuidarnos y respetarnos como hermanos, en una realidad plural y diversa, a través del dialogo y la comprensión.

Carlos Ramón Canillas SJCoordinador Continental América Latina
Red Mundial de Oración del Papa

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Francisco, S. J., de nombre secular Jorge Mario Bergoglio Sívori, es el 266.º y actual papa de la Iglesia católica.

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