Feliz día de la madre

Feliz día de la madre

Qué alegría que exista un Día de la Madre, porque nos ayuda a expresar sentimientos que quizá quedarían ocultos o guardados en medio de los enredos de la vida cotidiana.

 

La maternidad y “la mamá” son dones de Dios; el ser madre y tener una madre es una bendición. Desde el día en que se empieza a ser madre se extiende hasta el resto de toda la vida, como el Amor de Dios que siempre nos sostiene y se goza en la felicidad y la vida de sus hijos.

 

Así como la Iglesia se goza en honrar a la Virgen María, nuestra madre del cielo, quiero compartir este gozo con las mamás que viven en este suelo Itsmeño.

 

Madre, eres el ser que tiene la maravillosa capacidad de darle a tus hijos lo que no encontrarán en nadie más: el amor fiel, una familia, la escuela doméstica, la compañía, la ternura confiada, una atención especial cuando enferman. Sin tu presencia no hay crecimiento verdadero…

 

Tú mamá que trabajas fuera de casa, que quisieras estar más con tus hijos, porque sabes que ellos te necesitan y tú a ellos, lo que te hace sentir algo de culpa, quiero que sepas que no estás sola, conocemos tus luchas en una sociedad que te empuja a tener una mirada consumista de la vida.

 

Viene a mi mente la imagen tan expresiva de la mujer que mira y acaricia su vientre que va creciendo cargado de vida. Cómo no pensar en ti madre, que fuiste obligada a terminar el embarazo antes de dar a luz, ocultando la vida en sombras de muerte.

 

Me gozo y agradezco a Dios por las mamás que abren su corazón y su casa a la adopción, abrazando con cariño situaciones de soledad o desamparo. Ellas también acarician un vientre-corazón que da a luz porque ya tiene luz.

 

Aliento a las mamás que se unen para proteger a sus hijos de la agresión del alcohol, o de cualquier opresión. Las que aúnan esfuerzos y denuncian el secuestro para la trata, la prostitución adolescente. A tantas que hace tiempo no tienen noticias de sus hijos y se  desalientan en la búsqueda.

 

Tengamos  presentes también a  las mamás que tienen a sus hijos lejos de casa por trabajo o estudio, y muchas veces sienten que la nostalgia se les acerca. Vamos, sigan sosteniéndolos a la distancia: juntos están construyendo el futuro.

 

Pido a Dios por las mamás que se alegran y emocionan viendo los primeros pasos o escuchando las primeras palabras de sus hijos. Las que van a la escuela y ayudan a hacer los deberes.

 

Las que no olvidan de enseñar las sencillas oraciones a “Jesusito y su Mamá” y comunicar la confianza en Dios.

 

Rezo de manera especial por las mamás que tuvieron que sufrir la muerte del hijo antes de tiempo a causa de la violencia, la corrupción pública o privada, la negligencia, el desprecio de la vida en nuestra sociedad.

 

A nuestras mamás que ya partieron al cielo, les encomiendo el cuidado de esos pequeños y jóvenes para que los cubran de ternura y recen por nosotros.

 

Gracias a las mamás que enfrentan la vida aun habiendo sido abandonadas. Cuidan y ayudan a sus hijos apretando los dientes con fuerza y valentía.

 

A las mamás que dan a luz en situación de pobreza les debemos asegurar puedan dar el pecho a sus hijos y prepararles una mesa digna en casa. A las mamás adolescentes debemos acompañarles y ayudarles en todo lo que necesitan, especialmente cubriéndolas de comprensión y cariño.

 

Gracias también a las mamás que cuidan a sus hijos con enfermedades crónicas o terminales, que en casa o en los hospitales siempre tienen a mano un gesto de ternura y una energía extra para seguir adelante.

 

Quiero acercar las lágrimas derramadas por la maternidad a los labios de Jesús. Bendigan siempre a sus hijos con la señal de la cruz en la frente, sean ellos grandes o pequeños.

 

Sólo el amor salvará el mundo. La madre nos lo enseña desde  el vientre.

 

Les bendice,

José Domingo Ulloa Mendieta osa

Arzobispo de Panamá

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Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, O.S.A. Nacido en Chitré, Panamá, el 24 de diciembre de 1956.Es el tercero de tres hermanos del matrimonio de Dagoberto Ulloa y Clodomira Mendieta. Fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1983 por el entonces Obispo de Chitré, Mons. José María Carrizo Villarreal, en la Catedral San Juan Bautista de Chitré.

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