“Hombre y mujer, un amor fecundo”

“Hombre y mujer, un amor fecundo”

Junio es reconocido como el mes de la familia panameña, gracias al aporte de la Iglesia Católica que impulsó el establecimiento de la Semana de la Familia, en nuestro país. Este esfuerzo da como resultado el Decreto No 56. del 22 de junio de 1977,  que indica que sea celebrada en la tercera semana de junio, comenzando con el Día del Padre.

La Semana de la Familia se instituyó con la finalidad de buscar por todos los medios jurídicos y morales la vía de brindar el más amplio apoyo y el más decidido soporte para evitar la desintegración familiar.

Desde su establecimiento, año tras año, como Iglesia hemos impulsado la celebración de la Semana de la  Familia, ampliándola a un mes, conscientes de la importancia de esta célula fundamental para la sociedad que se ve amenazada por un sinnúmero de situaciones, llegando al punto de querer desvirtuarla con ideologías ajenas a nuestra realidad, abogando por unos “supuestos derechos”.

Este año, el mes de la familia, quiere ser utilizado por aquellos que fomentan la ideología de género, iniciando con un acto protocolar en la Plaza Catedral.

Para quienes hemos sostenido el trabajo en y con la familia, nos resulta preocupante que autoridades auspicien estos eventos, que contravienen los principios que nuestro pueblo ha venido defendiendo y sosteniendo a lo largo de nuestra historia.

Por tanto, es obligación de los poderes públicos reconocer la verdadera naturaleza del matrimonio y de la familia, el protegerla y ayudarla, defender la moralidad pública y favorecer la prosperidad doméstica. La familia es la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan. No podemos tener posturas ambiguas.

Y aclaramos que en nuestra postura no existe discriminación y mucho menos una imposición religiosa. La naturaleza misma ha establecido nuestra humanidad: se es hombre o se es mujer. Lo demás son opciones personales o ideológicas que no pueden ser impuestas a otros.

La Iglesia, como madre, nunca abandonará a la familia ni a ninguno de sus hijos. Siempre está dispuesta a acogerlos y acompañarlos, respetando su dignidad humana, como creaturas de Dios.

Panamá, 1 de junio 2018.

Comité Permanente de la
Conferencia Episcopal Panameña

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